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Ictus Aragón premia a José Antonio Oliván, neurólogo del Hospital de Alcañiz Ictus Aragón premia a José Antonio Oliván, neurólogo del Hospital de Alcañiz
José Antonio Oliván, derecha, antes de recoger su galardón

Ictus Aragón premia a José Antonio Oliván, neurólogo del Hospital de Alcañiz

Reconoce su compromiso con la asociación desde sus inicios

La Asociación Ictus de Aragón (AIDA) ha cerrado los actos en torno al Día Mundial del Ictus  entregando sus Premios Cerebro de Oro que este año han sido para el neurólogo del hospital de Alcañiz José Antonio Oliván, por su compromiso con la asociación desde sus inicios y su trabajo en torno al ictus; y para el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, por el respaldo que da siempre a las diferentes actividades que organiza la Asociación.

 La jornada contó con la participación del director general de Derechos y Garantías de los Usuarios, Pablo Martínez, de la responsable de Estrategias de la Dirección General de Asistencia Sanitaria, María Bestué, y de la directora general de Consumo, Ros Cihuelo. 

 El ictus es un problema de salud de primer orden por la mortalidad que produce y por las secuelas que deja. A pesar de las nuevas opciones de tratamiento, “sigue habiendo mucho trabajo pendiente si queremos conseguir que más pacientes puedan sobrevivir sin secuelas”, dijo el doctor Carlos Tejero, neurólogo del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

La investigación en torno a esta enfermedad centra sus esfuerzos en conseguir nuevas herramientas terapéuticas para el ictus, tanto farmacológicas como no farmacológicas, en su fase aguda y en el proceso de rehabilitación.

Además de los fármacos o dispositivos que pueden recanalizar una obstrucción, el doctor Carlos Tejero ha hablado de las opciones de tratamiento neuroprotector que se están investigando, “apoyadas en las posibilidades que nos permite la tecnología de nanopartículas para hacer llegar a la zona dañada moléculas con potencial efecto protector o reparador superando las barreras fisiológicas para los fármacos convencionales.”

La selección de las herramientas terapéuticas depende de la precisión del diagnóstico, en el caso del ictus, apoyado por técnicas de imagen, donde cobra un interés creciente la inteligencia artificial y machine learning, que permite analizar gran cantidad de parámetros con algoritmos específicos que proporcionan una valoración precisa con un importante ahorro de tiempo.

Para superar las secuelas del ictus se han desarrollado herramientas de rehabilitación que utilizan las  tecnologías de los sensores wearable, robótica y realidad virtual. Nuevos dispositivos que permiten diagnosticar mejor,  potenciar la mejora de los déficits y controlar la evolución de una manera precisa.

Otro foco de investigación se centra en las posibilidades de la estimulación eléctrica o magnética cerebral con dispositivos tanto intra como extra craneales, “con esperanzadores resultados en mejora de habilidades perdidas”, contó el neurólogo del Clínico.