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Ignacio Micolau, junto a la estatua ‘La Amistad’, de Robert Vandereycken.

Ignacio Micolau, bibliotecario, archivero y técnico de Cultura de Alcañiz 40 años: “Retirarle los 3.000 euros de financiación al IEH ha sido un poco infantil”

Micolau, también fundador del Cesba, resume con tres palabras su vida profesional: “He sido feliz”

Su vida ha transcurrido entre libros y documentos históricos. Artífice en la sombra de la programación cultural de los últimos 40 años en Alcañiz, se le pueden atribuir sin miedo a errar los cambios culturales más sobresalientes acaecidos en varias décadas en la ciudad del Guadalope. Nacido en Torre del Compte en 1956, cursó el Bachillerato en el Instituto Cardenal Ram, se licenció en Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona y se convirtió en Archivero, bibliotecario y técnico de Cultura del Ayuntamiento de una ciudad que ha crecido culturalmente gracias a su tesón, capacidad y conocimientos.

-Se ha jubilado en plena pandemia, después de 40 años como bibliotecario, archivero y técnico de Cultura. Cuando llegó a Alcañiz en 1981, ¿cuál fue la primera tarea que emprendió?

-Fue la creación de una biblioteca. Alcañiz necesitaba una biblioteca pública. Había una en el instituto de bachillerato, pero no era pública al uso, y Alcañiz tenía un evidente retraso en ese sentido, porque ya existían en Alcorisa, en Andorra... La biblioteca se inauguró en marzo de 1982.

-¿Con qué fondos?

-Con el diccionario Espasa Calpe, que estaba en las oficinas, y con unos fondos que nos entregó el ministerio de Cultura de los centros coordinadores de bibliotecas provinciales. Era un lote fundacional con 3.000 o 4.000 volúmenes, con una buena selección de literatura. La primera biblioteca se instaló en una sala de la Lonja  que se quedó inmediatamente pequeña. Luego conseguimos añadir un espacio con la compra de una vivienda trasera y, finalmente, conseguimos otro espacio más en la Lonja. Después de 25 años pasamos al Palacio Ardid, que fue un antes y un después.

-¿Cuántos fondos tiene la biblioteca actualmente?

-Unos 50.000 volúmenes y alrededor de 4.000 películas.

-A usted puede atribuirse que Alcañiz haya vuelto a tener una sala de cine.

-Trabajamos mucho en ello, buscando distintas fórmulas y, al final, conseguimos mantener el cine en el Palacio Ardid, viniera desde Lérida o de donde fuera.

-Siempre se ha quejado de la falta de recursos destinados a bibliotecas. ¿Esto sigue siendo así?

-Cuando las comunidades autónomas recibieron las competencias en Cultura también recibieron las de bibliotecas, archivos y difusión de la Cultura. Durante los primeros años se asumió, pero desde que se transfirió esta competencia a las comarcas, como las comarcas nacieron también con dificultades económicas y esta transferencia de fondos no era finalista, ocurrió que las comarcas las emplearon como quisieron. Lo que ocurrió desde que las comarcas asumieron estas competencias es que las bibliotecas pasaron de recibir un euro por habitante a recibir 20 céntimos por habitante.

-¿Y continúa sucediendo?

-Sí, continúa sucediendo. Esto implica que no sólo no hay fondos para libros, sino que tampoco los hay para actividades o renovación de mobiliario, tecnología...

-¿Se han quejado?

-Los bibliotecarios nos hemos quejado, y ahora hay una asociación, que se llama Abimar, que está luchando para revertir todo esto, aunque les cuesta, porque en Aragón hay quien aún se desentiende del problema, porque dice que las competencias están transferidas. Sin embargo, en el estatuto de Aragón queda claro que la responsabilidad y la competencia es del Gobierno de Aragón, y el Gobierno de Aragón no debe perder esa función de coordinación.

-Usted fue fundador del Centro de Estudios Bajoaragoneses (Cesba). ¿Qué hace el Cesba actualmente?

-Si, y sigo siendo miembro de la Junta. La labor básica del Cesba ha sido hacer publicaciones relacionadas con el Bajo Aragón. Actualmente, hay más de 50 publicaciones editadas por el Cesba, y todas se pueden consultar en la web bajoaragon.net. Algunas son emblemáticas, como el Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón de principios de siglo, que es una pieza clave de la historia cultural de la tierra baja.

-Es usted también subdirector del Instituto de Estudios Humanísticos. ¿Qué opina de la polémica que ha habido con la retirada de la financiación por parte del Ayuntamiento de Alcañiz?

-Creo que estamos a tiempo de reconducir la situación, y más cuando ahora tenemos una nueva oportunidad con la implantación de la Uned, aunque creo que Alcañiz debe aspirar a tener un centro asociado, y no solo un aula.

-¿Pero se puede reconducir la situación,?

-Diría que sí. Soy posibilista.

-¿Qué ha ocurrido?

-Ha habido falta de diálogo.

-¿Por parte de quien?

-Por parte de las instituciones, porque haber tenido una reunión tranquila y no llamadas de teléfono en el mes de agosto hubiera sido más práctico.

-¿Qué ocurrió en agosto?

-Que nos llegó la noticia de que querían cesar al director, José María Maestre.

-¿Quien, el ayuntamiento?

-El Ayuntamiento estaba interesado en cesarlo, y también la nueva dirección del Instituto de Estudios Turolenses (IET), porque tanto monta, monta tanto… y eso no se pudo llevar a cabo, porque los estatutos no lo permiten. 

-¿Qué dicen los estatutos?

-Que son los patronos, es decir, quien pone el dinero para las publicaciones -las distintas universidades- los que han de decidir sobre el cese del director.

-Hubo una comisión de Educación municipal el lunes pasado. ¿Se llegó a algún acuerdo? 

-No. Se expusieron las posiciones, y yo defendí que el IEH puede convivir con la Uned que tiene que llegar, porque le puede aportar mucho, porque tiene mucha trayectoria; que el IEH puede convivir con el nuevo centro universitario que quiere poner en marcha el Ayuntamiento y también con el Centro de Estudios de Arte del Renacimiento (Cear), que dirige la profesora Carmen Morte y que está huérfano de posibilidades, aunque en este caso sí se le ha mantenido la financiación, a diferencia de lo ocurrido con el IEH.

-¿Coincide con Maestre en que la retirada de la subvención al IEH es un intento de asfixia?

-No sé. Este año no podíamos hacer demasiadas cosas por la pandemia. Pero quizá el IEH pensaba hacer un curso.

-¿Y lo hará?

-Se puede hacer, aunque sea un poco más difícil por la pandemia. En cualquier caso, reservar 3.000 euros por si acaso, dentro de un presupuesto de 15 millones de euros como tiene el Ayuntamiento de Alcañiz, no me parece complicado. No era pedir demasiado. Ha sido un poco infantil.

-¿Qué le parece ese proyecto de la Uned para Alcañiz? 

-Un aula sería poca cosa. Desde 1983 me he quejado allí donde he podido de que la Uned no estuviera en Alcañiz. Estoy convencido de que, aunque ahora llegue un aula, tarde o temprano se puede convertir en un centro asociado, igual que en Alcañiz se creó en 1982 un instituto comarcal de música que ahora es un Conservatorio Profesional. Espero que alcañizanos y tierrabajinos no se conformen con un aula y que, tarde o temprano, este aula se convierta en algo de envergadura. Sin embargo, esta sede no debería quitarle a Caspe lo que tiene. Hay muchos grados para elegir y no perjudicar al aula de Caspe.

-¿Qué balance hace de su vida profesional?

-He sido feliz en mi trabajo. He trabajado con concejales de Cultura y con alcaldes del PP a Izquierda Unida, pasando por el PSOE y otros, y no he tenido ningún conflicto con ninguno y en ninguna época. Siempre me he sentido escuchado.

-El año pasado le concedieron la Medalla al Mérito Civil a propuesta de diferentes personalidades en Aragón. Eso dice mucho de su trayectoria.

-La recibí con mucho gusto y ya dije que la compartía con todos los compañeros que han estado trabajando conmigo durante todos estos años en el área de Cultura y también en el Ayuntamiento. Entre todos hemos hecho que esta biblioteca sea una de las más grandes de Aragón y con más investigadores, quitando las de las capitales de provincia.

-Y tiene el archivo más importante del Bajo Aragón.

-Un archivo importante, a pesar de haber perdido documentos a lo largo de la historia. Y esto es así, porque en los años 80 se luchó para no hacer entrega, como sí hicieron otros municipios, de los archivos históricos notariales. Hubo varios intentos para trasladar los documentos al archivo provincial, pero el entonces alcalde, José María Pascual, que no era ningún revolucionario, dijo que para llevarse el archivo tendrían que venir a buscarlo con la Guardia Civil. En el archivo notarial está escrita la historia de nuestra ciudad y de nuestra comarca. 

-¿Es agradecido el Ayuntamiento de Alcañiz?

-Yo diría que sí. Cuesta ahora un poco más que en otras épocas. Cuesta encontrar la unanimidad para los agradecimientos, pero bueno... a mí me entregaron hace unos días una placa, un mural de cerámica en recuerdo a mi trayectoria, y lo he agradecido mucho.