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Jemma Markham, mujer del año para Relais&Chateaux: Jemma Markham, mujer del año para Relais&Chateaux:
Jemma Markham, en un rincón de La Torre del Visco, en Fuentespalda

Jemma Markham, mujer del año para Relais&Chateaux: "El éxito de La Torre del Visco radica en el lugar donde está y en el equipo humano"

La empresaria cree que en el Matarraña hay más establecimientos de calidad
Cruz Aguilar

Jemma Markham llegó a España hace 47 años desde Inglaterra para dedicarse al sector editorial pero, dos décadas después, decidió, junto a su esposo, Piers Dutton, volver a sus orígenes rurales. Buscó un lugar donde poder desarrollar un proyecto agrícola acompañado por otra actividad complementaria. Su rincón en el mundo lo halló, tras 120.000 kilómetros recorridos, en una finca de cien hectáreas en el Matarraña y su proyecto complementario es la Torre del Visco, un hotel donde la calidad está, sobre todo en el trato y en el cuidado de los detalles, que pronto se convirtió en la punta de lanza del proyecto. La empresaria puso en marcha un modelo de negocio hostelero que hace 25 años era, en Teruel, inaudito. Ha demostrado que era viable y su buen hacer  ha sido reconocido con el Premio a la Mujer del Año 2019 de Relais & Châteaux, una prestigiosa asociación de la que forman parte de los hoteles y restaurantes que contribuyen a mejorar el mundo a través de la hospitalidad y la gastronomía y reflejan la cultura de la zona en la que se ubican. El galardón lo recogió en el congreso anual de la asociación  en Québec, Canadá.
- ¿Qué ha supuesto para usted recibir este galardón?
- Lo primero fue asombro, pero después un orgullo y alegría que comparto con todo nuestro equipo. 
- ¿Desde cuándo forman parte de esta asociación?
- Entramos en el año 2000, cinco años después de abrir la Torre del Visco. Para nosotros estar en esa guía de 560 establecimientos fue importante para llegar al mercado internacional.
- ¿Cómo se accede a ella?
- Es limitada y exigente, te eligen ellos, uno no es miembro por querer entrar, y te exigen no un lujo convencional, sino un gran nivel en el detalle, en el servicio. Fuera de la ciudad hay características de calidad que no tienen que ver con las estrellas, que suponen una serie de normas a veces imposibles de cumplir en determinados edificios. Lo que busca el cliente es diferente, confort, atención, las flores que tenemos por todos los sitios, un nivel de servicio y una filosofía de sostenibilidad. 
- ¿Cuántos trabajadores tiene La Torre del Visco?
- De forma permanente 17 y en temporada 22 personas. Damos prioridad a gente de la zona y hay muchos del equipo que han crecido con nosotros en el proyecto, intentamos tener una estabilidad en la plantilla. La formación muchas veces la damos nosotros, aunque ahora el IES de Valderrobres está haciendo una gran labor.
- Abrieron la Torre del Visco en 1995 y son un referente de la hostelería en Teruel, ¿está orgullosa del trabajo realizado?
- Sí, ha habido momentos duros, quizá los más. Al principio luchando con la falta de infraestructuras. Nosotros bombeamos, tratamos y filtramos el agua del pozo propio, tenemos que bajar la basura. La finca en sí es 100% ecológica y tener internet ha sido un calvario pese a que es fundamental para el desarrollo rural, no consiste en hablar de ello, sino en poner los fondos y hacerlo. Tuvimos muchas trabas burocráticas, no se entendió el proyecto de montar un hotel en medio del campo y que no quería estrellas. La satisfacción es muy grande,  porque hemos sido pioneros, pero muy pronto se entendió que el futuro de la zona son los proyectos de calidad, con carácter, tenemos muchas cosas y hay que saber venderlas, aunque no a nivel masivo. La Torre del Visco ha marcado la pauta, pero hay unos cuantos establecimientos con nivel de calidad y de visión hacia el futuro.
- ¿Cuál es el secreto del éxito?
- El lugar, al descubrirlo pensamos que  encontraríamos suficientes personas que lo verían igual de bonito y ahora un 70% de nuestros clientes repiten. Por otro lado está el equipo humano, no es tanto ser muy profesional sino saber estar, sonreír a la gente, vender tu zona. Cada año invertimos mucho, a veces en infraestructuras que no se ven. No hay que mirar solo los números, pero tienen que salir, aunque los propietarios que formamos Relaix & Châteaux no esperamos hacernos ricos, sino la pasión por el proyecto. Considero que llevo una vida privilegiada, amo lo que hago y tengo la suerte de compartirlo con mi equipo y de contar con una clientela que me trae el mundo hasta aquí.
- Hay cierta polémica con respecto a la denominación o no del Matarraña como la pequeña Toscana, ¿qué opina?
- El Matarraña por supuesto que tiene su idiosincrasia, pero hay que ponerlo en perspectiva. Hace 25 años a esto se le llamaba premaestrazgo, no había nombre para el Matarraña. Empezó a llamarlo la Toscana un periodista británico para darlo a conocer en el mercado británico, que tiene la imagen del sol y playa. Le sirvió para lanzar la imagen del Matarraña y fue positivo para el mercado extranjero, ahora no lo sé, igual ya podemos hacernos valer con nuestra propia identidad, pero antes no había una imagen para venderlo a sus clientes.
- Usted es un ejemplo de empresaria que ha cumplido su sueño, ¿ha sido más difícil llegar ahí por el hecho de ser mujer?
- No, el sector editorial y librero está dominado por mujeres, y luego, obviamente, cuando montas tu propio negocio, mandas. Pero sí veo el problema de hacer compatible la vida familiar con el trabajo en ciertos momentos de la vida. La empresa tiene que pensar que habrá una etapa que esa persona tendrá que tener su baja por maternidad, pero es parte de una larga trayectoria laboral. Es fundamental poner más medios, infraestructuras de apoyo. Hay muchísimas mujeres con proyectos muy válidos pero que necesitan ayuda para montar un negocio con flexibilidad.