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José Luis Villabrille, jefe de Proyecto de Ingeniería y Construcción de Endesa Generación: “Es la demolición más grande en España y recuperaremos el 90% del material” José Luis Villabrille, jefe de Proyecto de Ingeniería y Construcción de Endesa Generación: “Es la demolición más grande en España y recuperaremos el 90% del material”
José Luis Villabrille, el jueves en el parque de carbones de la central térmica, con las estructuras esbeltas al fondo. M. N.

José Luis Villabrille, jefe de Proyecto de Ingeniería y Construcción de Endesa Generación: “Es la demolición más grande en España y recuperaremos el 90% del material”

La caída de la chimenea llegará al final de un proceso de desmontaje de 260.000 toneladas

La seguridad y el respeto al medio ambiente marcarán la demolición de la central térmica de Andorra durante los próximos cuatro años, indicó esta semana en el parque de carbones el jefe de Proyecto de Ingeniería y Construcción de Endesa Generación, José Luis Villabrille. No será hasta el final del proceso cuando caiga la chimenea, icono por excelencia de la historia energética de la provincia de Teruel. La multinacional eléctrica espera recuperar el 90% de las 260.000 toneladas de materiales y equipos que serán desmantelados.

-Desmantelar una central no debe de ser tarea fácil.

-Ciertamente no es fácil, es un proceso bastante largo. No se trata simplemente de cortar y desguazar, sino de tratar de recuperar la mayoría de los equipos para cumplir medioambientalmente. Además, aquí están trabajando máquinas con unas grandísimas capacidades de corte, por lo que el proceso de desmantelamiento lleva implícito un aspecto fundamental de seguridad. Para organizar estos trabajos, Endesa cuenta con personas de muy alta cualificación para cubrir todos los aspectos de seguridad, medio ambiente, trabajos civiles, mecánicos, eléctricos y de puesta en seguridad.

-¿En qué consiste la puesta en seguridad?

-Es la fase que estamos realizando desde que se paró la central, el pasado junio. Este proceso se llama phase out, es un apagado progresivo. Todas las instalaciones que hay aquí no se paran desconectando simplemente algunos equipos, hay miles de equipos conectados, por lo que hay que ir desconectándolos gradualmente y es un proceso en el que aún seguimos. En la zona de las calderas y las turbinas todavía estamos trabajando en el proceso de apagado o desenergización. Sin embargo, no podemos esperar a tener todo totalmente desenergizado para empezar porque nuestra empresa nos va pidiendo liberar zonas para hacer el desarrollo renovable. Eso hace que activemos el inicio de los trabajos de demolición inmediatamente a tener la licencia, y hemos empezado por el parque de carbones fundamentalmente porque aquí es donde viene un proyecto que nos va a pedir paso el primer semestre de 2022.

-¿Cómo se desmantela el parque de carbones?

-Consiste en un desmantelamiento primero de los equipos mecánicos y después una demolición de las estructuras donde se sustentan. Todo eso hay que recuperarlo. De hecho, estamos hablando de recuperar más del 90% de los materiales. El hierro que cortemos aquí, estamos hablando en toda la planta de unas 58.000 toneladas, se trocea, se prepara y se lleva a valorizar. Estamos en una sociedad afortunadamente en la que el tema medioambiental es prioritario y lo que hacemos es tratar de reutilizar todos los residuos. En el momento que sale de planta se gestiona con gestores homologados como corresponde según las normativas locales, autonómicas y nacionales. Cuando entreguemos los valores de recuperación finales se verá un buen trabajo por parte de todas las unidades implicadas, tanto de Endesa como de las empresas contratistas y colaboradores que trabajen. A todos les implantamos cuestiones de seguridad y medioambientales por encima de lo habitual, y pedimos grandes cualificaciones.

-¿Cuántas toneladas se pueden reciclar?

-Esto se clasifica en función del tipo de residuo, y hay cientos de residuos diferentes. Lo más voluminoso del total de 260.000 toneladas a desmantelar son los residuos de hormigón, unas 156.000 toneladas, y de metales, unas 58.000. Estos son los datos que tenemos cuando elaboramos el proyecto, con la planta aún funcionando. Eso se complementa con unos estudios de más profundidad, y para eso hemos contratado empresas asesoras.

-¿Qué elementos no se van a poder recuperar y van a tener que ir a vertedero?

-Si estamos hablando de un 10% como máximo que vaya a vertedero ya son residuos como, por ejemplo, tuberías que están contaminadas por algún elemento que realmente es inviable limpiar para llevarlas a fundición, o elementos que están pegados en otras estructuras, u hormigón contaminado. Somos optimistas con respecto a las cantidades y queremos superar el 90%. Es una demolición muy singular, es la más grande que hay en España. 

-No vamos a ver estos suelos convertidos en un gran vertedero entonces.

-Hay unas zonas destinadas al acopio, pero los residuos no se pueden acopiar indefinidamente, especialmente los peligrosos. Por nuestros procedimientos internos ya no se permite, pero es que está la ley detrás por si no se cumple. Y además, por capacidad operativa de la planta. Si nosotros nos llenamos de residuos, no nos podemos mover. Aunque esta planta tiene mucha superficie, dentro de la zona de las calderas no hay mucho sitio. En este sentido, el parque de carbones tiene 70 hectáreas y va a ser muy cómodo hacer la demolición y el desmantelamiento.

-¿Cuál es el momento crítico que más le preocupa?

-La fase de desenergizado es fundamental. Tenemos que asegurarnos de que las condiciones de seguridad y medioambientales son óptimas cuando cedamos la instalación a la UTE Moncobra-Rehbilita. No queremos, por ejemplo, que la empresa haga un corte en una bandeja de cables y que tengamos un accidente. Entonces, primero nosotros tenemos que hacer un proceso de desenergización total. Cuando estemos trabajando en altura, lógicamente también es un momento crítico. Según se vayan realizando los cortes de las estructuras, puede haber momentos en que se puedan producir desestabilizaciones. Aunque no se van a producir porque todo esto va estudiado y recalculado, y por eso exigimos a los contratistas que cualquier proceso tiene que estar aprobado por Endesa. 

-¿En qué fecha veremos caer la chimenea?

-Ahora mismo lo tenemos previsto para el final del proceso de demolición, cuando no tenga nada alrededor. Tenemos una autorización de cuatro años, de los que el último se va a solapar con el estudio de suelos. Cuando terminemos tenemos que hacer unos sondeos para ver que está todo limpio y, si no lo está, tenemos que remediarlo con tecnologías avanzadas medioambientalmente sostenibles. Por ejemplo, con bacterias.

-¿Qué destino van a tener los equipos con un valor histórico?

-Tenemos un departamento que trata de coordinar la recuperación de elementos a nivel histórico. Estamos valorando un grupo de equipos que nos han ido demandando las diferentes administraciones para cederlos. Esto se complementa también con la posible reutilización de equipos. Tenemos que ser muy conscientes de que entramos en una época en la que hay que reutilizar todo lo que se pueda. Algunos lo hemos enviado a otras plantas del grupo que han manifestado interés por ellos y otros más que vendrán, incluso con ventas a algunas empresas externas.