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La educación rural centra el primer curso del nuevo Instituto de Humanidades de Alcañiz La educación rural centra el primer curso del nuevo Instituto de Humanidades de Alcañiz
José Luis Castán y Lourdes Alcalá, durante la presentación del libro, en Alcañiz

La educación rural centra el primer curso del nuevo Instituto de Humanidades de Alcañiz

La primera ponencia corrió a cargo del profesor turolense José Luis Castán

Con la conferencia titulada Evolución histórica de la escuela rural y su impacto social y cultural en el territorio, a cargo del profesor e inspector de educación José Luis Castán, arrancó ayer por la tarde el curso Afrontando los retos de la educación rural: análisis de la cuestión y desarrollo de vías de potenciación. Se trata del primer curso oficial que organiza el Instituto de investigación en Humanidades y Patrimonio, promovido por la Uned y el Ayuntamiento de Alcañiz.

En la primera ponencia de la tarde, Castán realizó un recorrido por la educación desde la Edad Media hasta casi nuestros días. Recordó el profesor que tradicionalmente en nuestro país las clases populares identificaron los documentos escritos “como un mecanismo de dominación” del poder. De ese concepto social popular de la escritura “se explica por qué el pueblo quemaba los papeles cuando se producían levantamientos o revoluciones”.

Durante su conferencia, el profesor asociado de la Universidad de Zaragoza intentó explicar los motivos por los que el acceso a la educación de la mayor parte de los españoles no fue plena hasta después de los años 70 y 80 del siglo XX. Un retraso que se explicaría por distintos acontecimientos históricos.

La educación en nuestro país estuvo dirigida desde la Edad Media a aquellos que  tenían que ser las clases dirigentes, mientras que “a partir del siglo XIX hubo un aumento de la escolarización, especialmente masculina, que estuvo financiada por el Gobierno, por el Estado, que permitió niños y niñas empezaran a educarse en instituciones escolares”. No obstante, señaló que el modelo educativo del siglo XIX que quiso generalizar la educación,  a partir de la Ley Moyano, encomendó la financiación de las escuelas y el pago de los sueldos de los maestros a los ayuntamientos, sin bienes comunales tras las sucesivas desamortizaciones y arruinados tras las tres guerras carlistas. El modelo, por tanto, llevó al fracaso.

Iglesia católica

Por otra parte, destacó el “papel que ha tenido la iglesia católica en la educación de los españoles, especialmente en las escuelas rurales”, con algunos procedimientos de éxito, según puso de manifiesto el historiador “La iglesia se encargó de formar a sus sacerdotes en Filosofía o en Arqueología’ y también a la sociedad a través de un modelo de internados, de manera que el alumnado era “educado” no solo durante las ocho horas lectivas diarias sino a través del entorno eclesiástico en el que crecía. En este sentido, se detuvo a analizar el modelo de los Escolapios, dirigido a niños de todas las clases sociales, con posibles y sin ellos, pero basado en este sistema del “internado”, con el que la iglesia católica ejercía una enorme influencia social.

En cuanto a los cambios acaecidos en el siglo XX, el profesor Castán señaló dos momentos culminantes, el movimiento Regeneracionista, que coincidió con la pérdida de las colonias de América, Cuba y Filipinas, que provocó una concienciación sobre la necesidad de cambios. Un cambio de mentalidad que llegaría a su máxima expresión con la Segunda República, con las misiones pedagógicas, que tuvieron un papel “fundamental en la escolarización rural’, según el ponente, y la contratación de miles de maestros.

El segundo momento, apuntó, se dio en los años 70 del siglo XX, una década “crucial, puesto que llevó, a partir de los años 80, a una escolarización plena e integral“, propiciada por una infraestructura escolar cada vez mayor en nuestro país. Aún así, añadió que “no hay que olvidar que a partir de los años 60 y 70 se creó una presión social y familiar en nuestro país para que la educación funcionara y llegara a todos”. En este sentido, enfatizó que fue “a mediados del siglo XX cuando se produce un interés social en las familias para que la educación formal llegara a sus hijos”.

Por otra parte, también destacó el papel que ejercieron las maestras de escuela a lo largo del siglo XX, puesto que permitieron a miles de niñas acceder a la educación pública, lo que las llevó a aprender a leer y a escribir y a “poder acceder a una educación con la que en algún momento podrían liberarse de la tutela del padre o del marido”.

“Memoria de la educación”

La segunda conferencia del curso corrió a cargo de la historiadora y directora del Instituto de investigación de Humanidades y Patrimonio, que intervino con una ponencia titulada Patrimonio y memoria de la educación. La profesora habló del papel de las Misiones Pedagógicas, que “empezó siendo una iniciativa muy centralizada desde Madrid” durante los inicios de la Segunda República. La iniciativa “tuvo sus vaivenes y problemas de tipo político cuando cambió el gobierno en 1934. Después “las Misiones Pedagógicas empezaron a descentralizarse” y se generaron delegaciones de carácter rural, lo que “provocó una transformación en las Misiones, que a la vez se enriquecieron con otros puntos de vista que entroncaban más con el sentir regional”.

Quienes participaban de las Misiones eran voluntarios que tenían que “hacer diarios y fotografías de su actividad”, de ahí que haya quedado mucha documentación gráfica”. Algunos de ellos llevaron por primera vez el cine a las zonas rurales.

Libro

Por otra parte, el profesor Castán presentó junto con la profesora e inspectora de educación Lourdes Alcalá, el libro El sueño del Porvenir: Magisterio y escuela rural en la provincia de Teruel. 1900-1931, una investigación sobre la escuela rural turolense que narra cómo los cambios vividos en la economía, política y en las configuraciones sociales producidas en las tres primeras décadas del siglo XX confluyeron en la conciencia  de regeneración docente.

El libro narra cómo los esfuerzos realizados desde finales del siglo XIX, a pesar de las carencias y dificultades, supusieron una mejora de infraestructuras, de edificios, de mobiliario y de dotación de libros. Asimismo, según enfatizaron Castán y Alcalá, el papel de los colegios privados fue significativo para facilitar que los turolenses pudieran acceder a una educación superior que hasta entonces no tenían al alcance de sus posibilidades.

Lourdes Alcalá mencionó también el papel que jugaron los maestros y maestras de la provincia que, cuando vieron mejorar sus condiciones laborales, “se dieron cuenta de la importancia que tenía la educación para la sociedad y se dedicaron a aprender y a luchar contra uno de los problemas más importantes que tenía la escuela rural, el absentismo escolar”. En este sentido, Alcalá mencionó que su papel fue determinante para reducir los índices de analfabetismo, que pasó del 80% a principios del siglo XX a reducirse en 20 puntos en dos décadas”.

El libro documenta, entre otros datos, el primer Congreso pedagógico de la provincia de Teruel o narra el papel de la que fue la primera inspectora de la provincia, Carmen Castilla Polo.

 

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