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La fábrica de aceite de La Puebla de Híjar reabrirá con una fuerte oposición vecinal La fábrica de aceite de La Puebla de Híjar reabrirá con una fuerte oposición vecinal
Pintadas de “no sois bienvenidos” aparecidas este fin de semana. Gonca Oil

La fábrica de aceite de La Puebla de Híjar reabrirá con una fuerte oposición vecinal

La nueva empresa defiende que el proceso de extracción será ecológico, sin molestias y generará 30 empleos

La reapertura inminente de la antigua fábrica de aceite de La Puebla de Híjar a cargo de una nueva empresa ha desatado la polémica en el barrio de La Estación, cuyos vecinos han constituido una asociación que velará por que no se vuelvan a repetir las molestias que soportaron hasta su clausura hace nueve años. Gonca Oil asegura que modernizará la fábrica para que el proceso de extracción sea ecológico y generará entre 30 y 40 puestos de trabajo. 

Olores y humos en el ambiente que se incrustaban en las ropas, suciedad en la calle por la actividad de los camiones e incluso ligeras capas de aceite sobre vehículos como consecuencia de la actividad de Aceites Pina (Pibasa). Todo esto tuvieron que aguantar los vecinos durante décadas. Ahora ven en la reapertura de la refinería los viejos fantasmas del pasado y quieren evitarlos a toda costa. 

Se han constituido en una asociación que, como primera medida, se ha dirigido al Justicia de Aragón y no dudarán en judicializar el tema si, una vez en funcionamiento la planta, causa perjuicios similares a los de la época anterior. 

“Hemos tomado esta postura en vista de que, con el beneplácito del alcalde de IU (Pedro Bello), están perpetrando una mala pasada para los vecinos del barrio permitiendo la reapertura en un total centro urbano de esta empresa, que viene a sustituir a la familia Pina, pero ambas son tóxicas al máximo”, explicó el portavoz de la asociación, Francisco Company, cuya casa limita “puerta con puerta” con la instalación industrial.

Los vecinos piden que, en los tiempos que corren, se lleve la refinería al polígono de la Venta del Barro, donde “no molestaría ni afectaría a nadie” y “estaría mucho mejor comunicada”. No se fían de que el lavado de cara exterior se vaya a traducir en unas mejores prácticas. “Con un simple permiso para hacer unos lavabos y unas oficinas están tirando para adelante algo que va a ser totalmente nocivo ya no sólo en el plano del medio ambiente, sino en el de la convivencia. ¡Es que no se podía tener la ropa en las casas porque quedaban manchadas!”, protestó. 

Company no se explica “cómo un alcalde de IU, partido que mira mucho esto del medio ambiente, mire para otro lado”, y cargó contra Pedro Bello como “máximo responsable”. 

Modernización

Bello, quien reprochó a los vecinos que se consideran afectados que airearan la polémica en plena campaña electoral, aseguró que la empresa no tiene todavía la licencia de actividad y que esta dependerá de que “se ponga las pilas para cumplir con la normativa ambiental” que exige el Gobierno de Aragón.

Por el momento “están limpiando y adecentando”, dijo el alcalde, quien reconoció que los vecinos “pasaron unos años bastante molestos”, pero ahora “estamos en el siglo XXI y si reabre la planta será con todos los condicionantes y los medios correctores que permitan la convivencia”. Por último, dijo que es inviable trasladar la industria al polígono por los costes que conllevaría. Tras proceso concursal, Pibasa perdió la propiedad en favor de una entidad bancaria que recientemente vendió las instalaciones a Gonca Oil. 

Fuentes de la empresa lamentaron las pintadas de “no sois bienvenidos” que aparecieron este fin de semana en la puerta de la industria y aseguraron que “se está acondicionando la fábrica para que evidentemente cumpla con toda la normativa que se pueda exigir en el sector”. 

“Hay una confusión grave en cuanto a querer equiparar este proyecto al anterior, del que queremos desligarnos completamente”, prosiguieron. “La percepción social que se tenía de ese negocio se está extrapolando a Gonca Oil cuando la parte más sucia de la fábrica, la extractora, es bastante probable que no se vaya a utilizar nunca” e incluso su maquinaria “podría venderse”. 

“Venimos con las intenciones de hacer las cosas de acuerdo a la ley vigente o incluso ir más allá, pues el compromiso de Gonca Oil con el medio ambiente y el entorno es total”, incidieron. 

Mediante “un plan de modernización” la empresa “está invirtiendo en meter maquinaria de última generación que evite por completo cualquier tipo de situación molesta para el entorno”, aseguraron, si bien “no se va a poder evitar que huela un poco a aceite”, reconocieron. 

La empresa afirma que será transparente con los vecinos y proyecta “un plan de relaciones con la comunidad” para “explicar a todo el mundo lo que se va a hacer” para que “a nadie le quede ninguna duda antes de comenzar”, si bien admite que le han “sorprendido los ataques”. 

Sin hexano

El director general de Gonca Oil, Jorge González, aseveró que el proceso que seguía Pibasa ha quedado “obsoleto” y el gas hexano, método utilizado para la extracción de aceite causante de  las molestias, no se volverá a utilizar. “Nosotros meteremos orujo a la máquina y nos saldrá el aceite y paté (residuo), que se utilizará para abono”, explicó. La idea es “construir una planta de biogás para que procese todo ese paté y que el único residuo sea agua orgánica que la regalaremos a los regantes”, de modo que “al beneficio laboral se unirá agua rica en orgánico para regar a coste cero”.