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La Fuente de los 72 caños de Alcañiz necesita una nueva reparación La Fuente de los 72 caños de Alcañiz necesita una nueva reparación
Fuente de los 72 caños, en la Glorieta Telmo Lacasa de Alcañiz

La Fuente de los 72 caños de Alcañiz necesita una nueva reparación

Los tratamientos realizados en 2014 ya han dejado de ser efectivos

La Fuente Lupina de Alcañiz (popularmente conocida como Fuente de los 72 caños) necesita una nueva puesta a punto. Después de cuatro años desde su última rehabilitación -que costó 46.000 euros- este emblema de la capital del Bajo Aragón necesita una reparación. Los líquenes y las algas han vuelto a hacer mella en la roca, pero también la falta de mantenimiento y el vandalismo.

Las reparaciones que hay que realizar tienen un coste de casi 5.000 euros, según consta en el informe que la empresa de restauración Albarium SL remitió al departamento de Obras. Esta cuantía incluye medidas de consolidación del monumento y reintegración mediante mortero de algunos de volúmenes que ahora han desaparecido. También es necesario un tratamiento de impermeabilización, que la empresa recomienda en su informe que se efectúe anualmente.

La Fuente lupina sufre los mismos daños o muy similares a los que motivaron su restauración en 2014, si bien ahora de menor magnitud. Los primeros son fruto del mal uso que algunos hacen de ella. Le faltan tapas y algunas cabezas de león por donde mana el agua del manantial. Asimismo, algunas de las rejillas están obturadas y necesitan de un desbroce y limpieza para que dejen de saturar.

Por otra parte están los elementos naturales que han vuelto a colonizar el monumento. Los líquenes han provocados daños en un monumento al que se aplicaron medidas de hidrofugación e impermeabilización en su momento, así como otros tratamientos para reducir el desgaste de la piedra. No obstante, aunque deberían haber funcionado durante al menos cinco años, han dejado de ejercer su función antes de lo previsto. Eso se debe a que desde 2014 no se ha realizado ningún tipo de tratamiento antialgas o de protección hidrófoba (para repeler el agua), de manera que los que se efectuaron en el momento de su restauración ya han dejado de ejercer su función.

Envejecimiento natural

La piedra de la fuente sufre un proceso de envejecimiento natural, propio de monumentos que han sido restaurados pero a los que no se suele aplicar un mantenimiento anual, algo habitual en nuestro país, según fuentes del sector. Además, se encuentra expuesta al sol, a la humedad y a las heladas, lo que acentúa los efectos que las condiciones climatológicas pueden tener sobre la piedra.

El monumento fue rehabilitado a finales de 2014, después de permanecer durante cinco años sin que manara agua. La primera intervención se realizó en 2009, pero los materiales no fueron los adecuados, lo que generó problemas de funcionamiento muy graves, con oxidación de caños y un evidente deterioro de la piedra.

Monumento del siglo XIX

La Fuente Lupina se construyó en 1883 en sustitución de una fuente anterior que también tenía 72 caños pero con una estructura diferente.

El curioso nombre que toma el monumento viene de la leyenda que la acompaña y que recogen autores como Pedro Juan Zapater (1704) o Gaspar Bono Serrano (1870) Ambos explican cómo tras sufrir una gran sequía, se organizó en Alcañiz una peregrinación que partió desde el centro de la población. A cuatro kilómetros, los peregrinos se encontraron una loba con las patas mojadas, la siguieron y ésta les condujo a la fuente. En principio se la denominó "Fuente Lupina", nombre que más tarde se cambió por fuente de Santa Lucía, por su proximidad al convento dominico dedicado a la santa.