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La lonja del Hospital de Pobres de La Cañada de Benatanduz vuelve a ser un espacio abierto La lonja del Hospital de Pobres de La Cañada de Benatanduz vuelve a ser un espacio abierto
Imagen de los arcos de la lonja tomada desde el interior de la misma

La lonja del Hospital de Pobres de La Cañada de Benatanduz vuelve a ser un espacio abierto

La restauración ha eliminado los añadidos que se hicieron hace unas décadas para albergar los toriles

La Cañada de Benatanduz ha recuperado la lonja del Hospital de Pobres, un edificio construido en el siglo XVI para ofrecer atención sanitaria y asistencial a los vecinos. La parte baja del inmueble, con dos arcos de medio punto de gran calidad constructiva, había sido cerrada para utilizarla como toril y la actuación ha consistido en la eliminación de todos los añadidos.

La restauración ha sido llevada a cabo por la Fundación Santa María de Albarracín, cuyos albañiles especializados en restauración han eliminado las paredes de mampostería rejuntadas con cemento y la puerta de hierro que cerraba el espacio. Además, también había una pasarela en la parte de arriba para controlar los dos toriles. Todo eso se ha eliminado para devolver al edificio a su estado original, al menos en su parte exterior. Las columnas, que estaban en parte ocultas por el recubrimiento, han aparecido muy deterioradas y se ha realizado una integración y consolidación de cara principalmente a darle una mayor durabilidad.

La técnico de Patrimonio de la Comarca del Maestrazgo,  Sonia Sánchez, argumenta que se trata de un edificio construido en 1568 por Francisco Mas, que fue el arquitecto, según figura en una placa tallada en piedra que hay entre los dos arcos, donde también figura la inscripción Casa de los Pobres y el escudo de Cañada de Benatanduz, por lo que debió contar con la financiación del concejo.

Además, el inmueble no tiene acceso directo desde la lonja sino que la única entrada a la sala grande que ocupa toda la primera planta y que era donde eran atendidos los enfermos y necesitados, es a través del Ayuntamiento y precisamente Antonio Jiménez destaca el valor de la escalera interior que da acceso a ambos espacios y que se conserva en su estado original. Ambos edificios se construyeron con una diferencia de tres décadas y en los dos casos se levantaron con gruesos sillares bien trabajados. La lonja se empleaba para dar cobijo a viajeros de paso y a mercaderes que pudieran necesitar guarecerse de manera puntual, según comenta Sonia Sánchez. 

El edificio quedó en desuso hace décadas, salvo para guardar a los toros en la lonja durante las fiestas patronales, hasta que en el año 2016 se instaló allí el Museo de la Escuela, recreando cómo sería una de las aulas donde se formaron buena parte de los vecinos en el pasado. La escuela no estaba allí, sino en el edificio del Ayuntamiento anexo, que dejó de utilizarse como tal cuando se trasladaron las dependencias a la zona alta del pueblo.

Los hospitales eran habituales en el siglo XVI en todos los pueblos y servían para atender a los desamparados de la localidad y ancianos que no tuvieran familia que pudiera ocuparse de ellos. En la mayor parte de los casos nacieron gracias a la caridad cristiana y los promotores fueron nobles, aunque luego fue el concejo el que, como en el caso de  La Cañada de Benatanduz, se ocupó de ellos. Algunas de estas instituciones llegaron hasta mediados del siglo XX, según explica Sonia Sánchez, que ha realizado una investigación sobre el tema. El edificio del Hospital de La Cañada de Benatanduz es el de mayor valor patrimonial de toda la Comarca del Maestrazgo.

En esta zona de La Cañada de Benatanduz están varios de los edificios más antiguos, como el Hospital de Pobres, el antiguo ayuntamiento, el horno o la iglesia. Además, también se localiza el cementerio antiguo, que ahora no se ve desde la calle porque está cerrado por un muro. El gerente de la Fundación Santa María de Albarracín, Antonio Jiménez, subraya el gran valor no solo del hospital y la casa consistorial, sino de todo el conjunto: “Es de esos espacios que cuando los descubres te asombras por el grado de autenticidad”, relata.

La restauración ha contado con un presupuesto cercano a los 7.000 euros que han sido aportados por la Comarca del Maestrazgo en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad dentro del proyecto que busca mantener y dignificar el patrimonio de la zona a través de pequeñas actuaciones. Dos albañiles especialistas en patrimonio han trabajado durante un mes en la lonja.

En los últimos años se han realizado restauraciones en diversos pueblos que han atendido a bienes muebles e inmuebles de todo tipo. La última, además de la desarrollada en La Cañada de Benatanduz, ha sido la consolidación  de un muro, un arco y unos elementos decorativos del Convento de Los Servitas de Cuevas de Cañart, que se realizó con carácter de urgencia porque corrían peligro de derrumbamiento. Recientemente también se ha intervenido en unas esculturas de dos ángeles en Allepuz o en el sepulcro de Gonzalo de Funes, en Cantavieja, entre otros, y siempre con las manos expertas de los técnicos del Centro de Restauración de Albarracín. En estos momentos las restauradoras de la Fundación Santa María se encuentran recuperando el retablo central del Santuario de la Virgen del Tremedal, en Tronchón. 

La Comarca del Maestrazgo tiene previsto dar a conocer un poco más la historia y funciones de los antiguos hospitales a través de un museo que se va a abrir en Tronchón donde se recogerán buena parte del ajuar hallado en un arcón hace un par de años. En él había tanto ropa de cama como camisones y otros útiles de los que se emplearon en el hospital. Ese material será complementario, según explica Sonia Sánchez, con la visita a este edificio. “Por un lado se puede visitar un edificio original y por otro relacionarlo con todos los materiales del hospital de Tronchón”, especifica la técnico, quien señala que se trata de unas instituciones que tuvieron una gran relevancia y de las que apenas hay constancia en la actualidad.