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La sociedad de pesca rescata a miles de peces en las acequias de La Estanca de Alcañiz La sociedad de pesca rescata a miles de peces en las acequias de La Estanca de Alcañiz
Peces muertos en una de las acequias de riego

La sociedad de pesca rescata a miles de peces en las acequias de La Estanca de Alcañiz

Centenares de carpines han muerto al abrirse las compuertas para riego
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Miles de carpas y carpines han muerto en las acequias de riego de La Estanca en las últimas semanas. La sequía ha provocado que haya necesidad de agua de riego en una época en la que no suele ser habitual, coincidiendo con un agua embalsada muy fría que hace que los peces busquen refugio dentro de la rejilla de la presa. Cuando se abre la compuerta para regar, miles de alevines pasan de ese pequeño refugio junto a la compuerta a las acequias de riego. Allí quedan atrapados.

La sociedad de pesca de Alcañiz ha rescatado a miles de peces en las últimas semanas. Jesús Celma, secretario de la asociación, calcula que “alrededor de 15.000” en tres intervenciones que han realizado en un mes, desde que los regantes comenzaron a usar el agua de La Estanca para regar a finales de noviembre (el agua de riego no sería necesaria si la sequía no estuviera haciendo estragos en el campo).

Aunque las carpas y los carpines son especies invasoras -no son ni barbos ni madrillas autóctonas, que ya son especies minoritarias en este embalse- la muerte de miles de pequeños peces en las acequias de hormigón es desagradable para pescadores y regantes.

Los peces se cuelan por el tubo que conecta la presa con las acequias y atraviesan con total facilidad la rejilla que, según Celma, “está pensada para que no puedan pasar personas, pero no está para evitar que la atraviesen los peces”. 

Según el secretario de la sociedad de Pesca de Alcañiz, estas especies andan buscando calor. “El agua está muy fría” y en ese recodo del embalse -como en otros en diferentes puntos de La Estanca- han encontrado un agua más cálida, así que se refugian dentro. Además, “puede ser que también estén buscando protección frente al cormorán, que se alimenta de peces”, apuntó el pescador. 

El problema llega cuando se abre la compuerta para regar. “Salen todos arrastrados por la fuerza del agua”, indicó el secretario de la sociedad, cuyos asociados han terminado colocando unas rejillas para que los peces no pasen del tubo. Aún con todo “se termina embozando todo de la cantidad de peces que hay, así que acaban saliendo hacia la acequia y los tenemos que coger también allí” mediante redes  que usan los pescadores en este trabajo voluntarioso que les ha ocupado ya tres semanas.

Desde finales de noviembre, según Jesús Celma, distintos asociados han ayudado en el rescate. “Las tres últimas semanas se ha acudido, con la salvedad del puente, que no se regó”, comentó. El último fin de semana se volvió a repetir la operación hasta tres veces. “Fuimos el viernes por la tarde, el sábado por la mañana y por la tarde y el domingo, de nuevo volvimos por la tarde”, contó. 

Los pescadores reciben el aviso de la comunidad de riego de La Estanca o de los propios regantes cuando se va a abrir la compuerta, “y entonces vamos, los recogemos con salabres, los echamos en cubos y de ahí a un bidón de mil litros que metemos en un remolque y finalmente los devolvemos a La Estanca” relató el pescador alcañizano.

Hay miles, “porque han criado y se ha mantenido muy bien su actividad”, aunque “la mayoría son pequeños y caben sobradamente entre las rejillas. 

El Gobierno de Aragón y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) son “sabedores del problema”, según apuntó el secretario de la sociedad de pesca, que informó de que “se les ha pedido una solución, y ésta pasaría por la introducción de una rejilla mucho más densa por la que no pasaran los alevines”, opinó e pescador.