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La UTE para el desmantelamiento de la térmica de Andorra incorpora más mano de obra local este mes La UTE para el desmantelamiento de la térmica de Andorra incorpora más mano de obra local este mes
Central térmica de Andorra vista desde el parque de carbones, con las torres de refrigeración a la izquierda. M. N.

La UTE para el desmantelamiento de la térmica de Andorra incorpora más mano de obra local este mes

Las contratas Esindus y AGD comienzan este mes a desmantelar las torres de refrigeración de la central

La UTE Moncobra-Rebilita incorporará a más de 30 trabajadores locales en los próximos días al desmontaje de la central térmica de Andorra para desmantelar las torres de refrigeración, una labor que podría extenderse hasta comienzos de otoño.

A lo largo del primer trimestre se han registrado puntas de 70 trabajadores en las labores globales y está previsto que en este segundo semestre lleguen hasta el centenar de operarios, informaron fuentes de Endesa consultadas que garantizaron que a partir de junio habrá un repunte en todas las áreas de trabajo.

En concreto, continuaron estas fuentes, este mes de abril comenzarán los trabajos de retirada de materiales en las tres torres de refrigeración, en concreto estructuras de fibrocemento, amianto y aislamiento térmico. Se trata de maniobras de vaciado previas a la demolición total de estas tres estructuras esbeltas. 

Estos trabajos los realizarán dos empresas subcontratadas a su vez por la UTE: Esindus y AGD. La primera se encargará de la torre 2 y contratará a 17 personas locales de la bolsa de trabajo pactada entre el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los sindicatos y las empresas con centrales en cierre.

Los trabajos en la torre 2 comenzarán de forma inminente, mientras que en las torres 1 y 3 habrá que esperar a que la empresa AGD valide la documentación. Contratará un volumen de trabajadores “muy similar”, pues “no va a trabajar de forma simultánea” en ambos grupos, aclararon fuentes de Endesa.

Además de la mano de obra local, se contará con trabajadores especializados de fuera, si bien el grueso de los empleados procederá en su mayoría de antiguas contratistas de Endesa o de Andorra y sus aledaños, aclaró la eléctrica, con tal de respetar que el 80% sea personal de la zona como se ha comprometido la UTE por contrato con la eléctrica.

En concreto, los trabajos se centrarán en el “desamiantado y descalorifugado de los tres grupos”, lo que implica “la retirada de aislamiento térmico, andamiaje” y otros trabajos técnicos.

Se siguen realizando trabajos preliminares de desconexión y desenergización, y desmantelando el parque de carbones –principalmente a través de las auxiliares Rivera Navarro y Collado– dentro de la hoja de ruta de Endesa para empezar allí la construcción de su macroparque renovable.

La zona nota ya cierta actividad en cuanto a hoteles y restauración, pues la actividad empieza a ser ya pujante y se espera que lo sea mucho más a partir de junio. En las labores, además de operarios de desmontaje, también hay trabajadores dedicados a la prevención de riesgos laborales.

Las quejas no cesan

Pese al incipiente movimiento, fuentes de las empresas auxiliares aseguraron que un tercio de los trabajadores locales que están llamando para trabajar “no han hecho los cursos” de formación para el desmantelamiento, de 200 horas, y que con tan solo 12 horas exhaustivas en desamiantado y trabajos en altura impartidos por Esindus esta semana están consiguiendo un puesto.

“Que no digan que es trabajo para cuatro años porque son temporales. Cuando acabemos en las torres de refrigeración acabará el contrato y nos mandarán al paro. Como mucho estaremos hasta septiembre u octubre”, indicaron contratados que prefirieron mantenerse en el anonimato.

Con todo, denunciaron que el Acuerdo por una transición energética justa para centrales térmicas en cierre “no se cumple por ninguna de las partes, ni las empresas ni los políticos”.

Los trabajadores que se dedicaban a la limpieza industrial aseguran que “hay albañiles que hacen la faena” que ellos desempeñaban antes del cierre de la térmica el 30 de junio de 2020.

El inicio del Futur-e

Los trabajos de desmantelamiento arrancaron en febrero, según Endesa, con más de 50 trabajadores, 35 de ellos personal procedente de antiguas empresas auxiliares de la central térmica y/o residentes en las comarcas del norte de la provincia. Está previsto que se movilicen durante 48 mese picos de 140 trabajadores con una inversión de 60 millones de euros.

De forma paralela a la actuación en el carboneo, se preparan ya los trabajos en el interior de las torres de refrigeración. En mayo está previsto comenzar en la zona de calderas y turbinas, donde se realizarán labores preliminares de retirada del aislamiento de tuberías de agua y vapor de los procesos. La duración de estos trabajos será de unos 15 meses. Conforme se vaya retirando el aislamiento, se empezarán a liberar zonas para desmantelar los equipos, una vez confirmada su limpieza y segura manipulación. Todos los materiales y equipos se desguazarán y se transportarán como residuos valorizables para su reutilización. En el segundo semestre se acometerá el desmantelamiento de la planta de desulfuración de gases. 

El proyecto de desmantelamiento de la central tiene la singularidad de compatibilizar los trabajos de demolición con actuaciones de desarrollo de futuras centrales renovables en el mismo emplazamiento. En total, Endesa implantará 1.725 megavatios (MW) en tres fases. La tercera –de 1.390 MW–, depende de la asignación por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) de la capacidad de evacuación de la central. El plan Futur-e de Endesa para Andorra comprende también 60 MW de electrolizadores de hidrógeno verde. 

De modo que, a los 140 empleos previstos en el desmantelamiento, se sumarán 200 empleos en operación y mantenimiento de los parques renovables y picos de 700 trabajadores en labores de construcción hasta 2026.