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“Las donaciones han bajado mucho porque la gente se hace mayor y falta relevo generacional” “Las donaciones han bajado mucho porque la gente se hace mayor y falta relevo generacional”
El presidente de los Donantes de Sangre del Bajo Aragón, Juan Monsalve

“Las donaciones han bajado mucho porque la gente se hace mayor y falta relevo generacional”

Juan Monsalve, presidente de Donantes de Sangre Bajo Aragón

Juan Monsalve lleva 24 años al frente de la hermandad de Donantes de Sangre del Bajo Aragón. Desde que se fundó en 1994, cuando fue elegido presidente, se ha encargado de coordinar las extracciones en los nueve municipios que aglutina la institución. Tras más de dos décadas desarrollando esta labor altruístamente, busca a una persona interesada en desempeñar su cargo para cederle el testigo.

- Tiene una amplia experiencia en la dirección de la hermandad de Donantes de Sangre del Bajo Aragón. ¿Qué le ha llevado a tomar la decisión de buscar un sucesor para el cargo?

- Llevo 24 años de director y los años no pasan en balde… Me estoy haciendo mayor, a veces me empieza a fallar la memoria y no puedo atender a todo. Creo que he hecho bastante, pero voy a intentar aguantar hasta los 75 años -que ya me queda poco - porque me gustaría que alguna persona interesada quisiera ocupar mi lugar. Actualmente, si necesito ayuda viene un vecino y se presta sin problemas, pero a la hora de buscar un responsable fijo es más complicado. Considero que ahora sería un buen momento porque durante este año y medio que yo pueda estar, aunque ya no sea presidente, sino que lo fuese la persona que quisiera hacerlo, yo estaría ayudándole e indicándole cómo funciona todo. Lo pondría bien al corriente y, por decirlo de alguna manera, yo me jubilaría sin paga. 

-¿Cuáles son las funciones que realiza?

- Preparar las cartas, comprar los regalos, encargar los bocadillos, mandar el jamón… O si no hacerlas, dirigirlas junto a la gente que tenga alrededor. Este trimestre pasado tuve la suerte de que me salieron dos voluntarias de Alcañiz y de Calanda y me hicieron todos los carteles, lo que para mí representó un apoyo muy grande. Además, si hubiera alguien que quisiera desempeñar mi cargo, lo podría hacer muy a gusto porque le dejaría la oficina tal y como está: con la nevera, el ordenador, las mesas, el archivo y todo. Nosotros lo montamos de cero, no teníamos nada, pero sí he de decir que siempre he contado con la colaboración del Ayuntamiento y nunca me han negado lo que les hemos pedido. 

-Como presidente, ¿qué es lo que más le llena?

- Cuando viene el donante, da sangre y se va contento. Y saber que esa sangre se aprovecha toda porque la misión del Banco de Sangre es que no se estropee ninguna bolsa. No solo las analizan y sacan las plaquetas, sino que tienen la misión de mandar cada día a los hospitales la cantidad que le es necesaria y del tipo que sea preciso, por lo que se aprovecha todo y no se estropea nada.  

-Donantes de Sangre del Bajo Aragón es una institución más que consolidada. ¿Cuáles son las claves de su buen funcionamiento? 

- Poner interés y trabajar mucho. Además los bajoaragoneses son muy solidarios y siempre contamos con la colaboración de los municipios y los ayuntamientos para informar de las extracciones en el tablón de anuncios, a través de pregones o de la radio. 

-Recientemente han realizado varias extracciones. ¿Han tenido buenos resultados?

- Sí, en estos primeros meses del año hemos extraído: 135 bolsas en Alcorisa, 134 en Alcañiz, 92 en Calanda, 72 en Mas de las Matas, 41 en Valderrobres, 25 en Mazaleón, 19 en Calaceite y 13 en Valdealgorfa. Todo va en relación a los habitantes que hay en los pueblos y la gente que acude de alrededor, que son de municipios más pequeños. Aunque los donantes ya lo saben, quiero recordar que la sangre es muy necesaria porque salva muchas vidas, en operaciones, partos, accidentes... El año pasado, nuestra federación consiguió en Andorra Sierra de Arcos 1.203 bolsas de sangre, el Bajo Aragón 1.586, Huesca 3.228 y Teruel 3.628, lo que suma un total de 9.645. Lamentablemente tengo que decir que han bajado mucho las donaciones, pero no solo en el Bajo Aragón, sino en toda la comunidad autónoma, o al menos en nuestra hermandad. Yo le achaco esta situación a lo que me ha pasado a mí: que nos hacemos mayores y no podemos donar. Aunque se apuntan nuevos donantes, no tienen la constancia que tenían todos antes de venir cada cuatro meses a donar sangre. Vienen pero a veces les sale un partido de fútbol, tomar una cerveza o sencillamente están trabajando, y todo en conjunto reduce el número de bolsas de sangre. 

-Por lo que dice, no parece fácil el relevo generacional de donantes…

- Han pasado muchos años y todos los que empezaron a dar sangre entonces se han hecho mayores. Eran muy constantes, donaban sangre, se iban contentos y nosotros también de conseguir tantas bolsas.

-Realizar las extracciones en toda la comarca conlleva mucho trabajo. ¿De qué se encarga su institución?

- Nos ocupamos de prácticamente todo: además de hacer los carteles, enviamos cartas a los centros de salud cada vez que hay extracción, pedimos la colaboración a los ayuntamientos por escrito, o en la manera que cada uno pueda. En Alcorisa tenemos la sede desde la que dirigimos los nueve pueblos que componen la hermandad, pero además en los municipios contamos con los delegados, que se ocupan de atender a la unidad móvil que viene desde Zaragoza cada cuatro meses, así como de organizar el local, ofrecer los refrigerios y cualquier cosa que haga falta. También se encargan de la entrega de regalos, de lo que puedo decir con todo orgullo que el Bajo Aragón no ha dejado de dar obsequios. Esas pequeñas reliquias que se lleva el donante, y que a algunos les gusta, porque es un modo de agradecer su donación. Y digo que somos los únicos porque al comienzo de la crisis se nos retiró a todos el 30% de la subvención que recibíamos, pero nosotros no sé cómo lo hemos hecho, pero mucho o poco hemos seguido dando detalles. 

-¿Cómo se organizan para establecer cuándo le toca a cada municipio y para contactar con el personal sanitario?

- Antes lo hacía el Banco de Sangre, pero ahora llevo unos tres años que me pidieron que la lista la hiciera yo. Así que en el mes de noviembre empiezo a organizar los municipios, asignándoles una fecha, y entrego el listado al Banco de Sangre para que me corroboren si se ajusta al calendario en el que se pueda desplazar la unidad móvil. Hasta el momento hemos funcionado bien y siempre me han dado el visto bueno.

-¿Cómo ha evolucionado la organización de la actividad desde que comenzaron su andadura hasta el día de hoy?

- Cuando empezamos, de aquí se llevaron solo 20 bolsas de sangre. Pero nuestro trabajo dio su fruto porque las siguientes veces iban aumentando de diez en diez… y así puedo decir que el Bajo Aragón llegó a sacar al año más de 2.300 bolsas de sangre. Por lo que ahí se ve la cantidad de donantes que han bajado. También ha evolucionado en el aspecto económico, ya que antes, tras las extracciones, yo mandaba la factura a la federación que estaba en el Hospital Miguel Servet y entonces me remitían un talón con los gastos. Hoy día ya no ocurre, hay un convenio en el que está estipulada una cantidad de dinero de la que no te puedes pasar y, además, hay que mandar todas las facturas correctamente. A mí me han llegado a preguntar cuánto cobro y puedo decir muy tranquilo que nunca he recibido ni un solo euro por mí trabajo, tan solo me pagan el kilometraje a la tarifa estipulada, a 0,19 euros.

-A finales de marzo, desde el Gobierno de Aragón se aprobaron de nuevo los convenios de los que habla para las hermandades de sangre.

- Sí, en esta ocasión se aprobó pronto, pero el año pasado fue en junio. Entonces, ¿cómo funcionamos desde enero a junio sin recibir nada económicamente? Muchas veces hemos tenido que adelantar el dinero nosotros, luego nos lo dan, nunca nos han fallado, pero sí que hemos pasado apuros… Ahora afortunadamente nos va muy bien, no nos falta de nada y además la hermandad del Bajo Aragón está muy bien vista. Lo puedo decir porque estuve en el décimo aniversario del Banco de Sangre y fuimos muy bien acogidos. Regresé a Alcorisa que había engordado algo de la manera en la que nos trataron. Todos venían a saludarnos con dos besos y me sentí muy orgulloso.