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Las obra del nuevo vial de acceso al barrio de Santiago de Alcañiz incluye la restauración paisajística de Pui Pinos  Las obra del nuevo vial de acceso al barrio de Santiago de Alcañiz incluye la restauración paisajística de Pui Pinos 
Imagen sobre plano con el trazado del nuevo vial en el cerro de Pui Pinos

Las obra del nuevo vial de acceso al barrio de Santiago de Alcañiz incluye la restauración paisajística de Pui Pinos 

La redacción del proyecto incluye mejoras para ampliar la calle al centro y conectar con la glorieta de Valencia

La entrada en vigor de los presupuestos de 2020 a finales de esta semana, permitirá al Ayuntamiento de Alcañiz licitar la redacción del proyecto de urbanización del nuevo vial de acceso al barrio de Santiago, que incluye la restauración paisajística del cerro de Pui Pinos. 

Esta es una cuestión que el equipo de gobierno quiere resolver definitivamente con esta obra, a la vista del aspecto descarnado en que ha quedado la ladera tras la estabilización de un cerro que se emplaza en el casco antiguo de la ciudad y sobre el cual se encuentra el castillo calatravo, ahora Parador Nacional. 

El pliego de condiciones exigirá a los gabinetes técnicos que concurran a la licitación que planteen propuestas para corregir no sólo el proceso corrosivo que afecta a la ladera, sino que, además, aporten una solución de integración paisajística del vial en su entorno con el fin de disminuir el impacto visual. En definitiva, una integración armónica de materiales y vegetación.

El proyecto, cuya redacción se licitó el año pasado y quedó desierta al retirarse del concurso todas las empresas, se perfila complejo. No en vano, además de resolver la cuestión paisajística, el gabinete al que se encargue la redacción tendrá que solucionar otras cuestiones derivadas de las obras de estabilización. Una de ellas es el modo en el que entronca el nuevo vial con la travesía de la carretera nacional 232 a su paso por el Muro de Santiago. 

El equipo redactor tendrá que estudiar qué alternativa de nudo establece para la conexión de esta calle de nueva apertura con la travesía de la carretera nacional 232 para que pueda realizarse movimiento de entrada y salida tanto desde el barrio de Santiago, esto es, saliendo de la ciudad, como hacia el barrio, entrando. No en vano, la intención del Ayuntamiento es que este nuevo vial sea de doble dirección, de entrada y de salida, aunque en el último tramo, cuando el vial llegue al interior del caso antiguo, no será posible.

Aparcamiento y conexión

Los redactores del proyecto tendrán que prever cómo se accederá al futuro aparcamiento bajo rasante de la plataforma que constituye la plaza de Santiago y cómo realizar la conexión con el fondo de saco que son las calles este-oeste del mismo ámbito urbano. 

Dada la complicada configuración urbana del barrio de Santiago, se permitirá que en este último tramo el vial pueda ser unidireccional. 

Asimismo, el proyecto de restauración paisajística de la ladera occidental deberá resolver las conexiones con los paseos peatonales que había en el cerro de Pui Pinos antes del desprendimiento y que quedaron desconectadas con motivo de las obras de estabilización.

Integración urbana

La idea del proyecto es integrar la ladera en la vida urbana de la ciudad, así como incorporar a esta zona los elementos patrimoniales existentes como son los tramos de la muralla que no quedaron destruidos durante el deslizamiento o con las obras de estabilización posteriores. También tendrá que verse dónde se colocará el arco de la iglesia de San Pedro -que fue desmontado previamente a la estabilización- y el sexto torreón, aparecido después del deslizamiento. 

La redacción del proyecto saldrá a licitación por 200.000 euros. Se calcula que la obra costará 2,2 millones de euros hasta el barrio de Santiago. Ahí es donde acaba el nuevo vial. 

Pese a las aspiraciones de que esta calle fuera una salida de la ciudad y conectara con el centro, ésto no será posible, al menos en una primera fase, porque el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad no contempla ningún vial que atraviese el cerro. Es por ello que en el pliego para la redacción del proyecto se propone a los gabinetes técnicos que presenten una propuesta cuantificada económicamente para dar continuidad al vial hasta el futuro aparcamiento de la Glorieta de Valencia.

Por otra parte, el pliego también planteará la presentación de una propuesta de acceso peatonal mediante ascensor desde el barrio de Santiago (donde terminará el vial en la primera fase) hasta la glorieta de Valencia. En este caso, se ofrece hacer una conexión peatonal y mediante ascensor para facilitar los accesos, dado el importante desnivel que existe entre uno y otro punto: alrededor de 23 metros de altura.

Tanto la continuidad del vial hasta el futuro parking -para el que no hay proyecto- y la adecuación de accesos hasta la glorieta de Valencia son dos aspectos destacables en el pliego de licitación. Ambos puntos están valorados en 7,5 puntos, más incluso que lo que se valorará la integración de los elementos patrimoniales. 

“A cuadros”

No en vano, la imposibilidad de ejecutar la obra hasta el centro de la ciudad ha sido un varapalo para el equipo de gobierno. Este martes, el teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Javier Baigorri, reconoció que cuando las empresas que optaron a la licitación de la redacción del proyecto se retiraron del concurso sin más, "nos pusimos a ver qué podía haber pasado y nos dimos cuenta de que este vial no estaba contemplado en el PGOU, y nos quedamos a cuadros".

El equipo de gobierno informó este martes en la Comisión de Infraestructuras y Urbanismo de la limitación del trazado sólo hasta el barrio de Santiago, lo que fue criticado por el Partido Aragonés (PAR), que propuso reconsiderar la obra, toda vez que el vial va a convertirse en "una calle de acceso a un barrio y no en una conexión con el centro", según consideró la concejal Berta Zapater, que hizo hincapié en el gasto que supondrá la obra, 2,2 millones de euros en su primera fase.