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Los tamborileros se debaten entre la ilusión, la nostalgia y la resignación en su rompida de la Hora más extraña Los tamborileros se debaten entre la ilusión, la nostalgia y la resignación en su rompida de la Hora más extraña
El alcalde de Híjar, Luis Carlos Marquesán, solo en la plaza, marca el inicio para que suenen los tambores

Los tamborileros se debaten entre la ilusión, la nostalgia y la resignación en su rompida de la Hora más extraña

Pese a todo, la Ruta del Tambor y Bombo se vuelve a estremecer por Semana Santa

Y el Bajo Aragón rompió la Hora. Pese a las restricciones. Pese a no poder vivirlo en cuadrilla. Pese a no tener cerca a los familiares más cercanos. Pese a tocar en solitario en algún caso. Pese al llanto por la frustración que genera no poder redoblar en la calle. Incluso pese a la pérdida reciente de seres queridos a causa de este virus voraz que ha parado nuestras vidas. A medianoche, siete pueblos de la Ruta del Tambor y Bombo –Híjar, Andorra, Urrea de Gaén, Samper de Calanda, La Puebla de Híjar, Alcorisa y Albalate del Arzobispo– se rebelaron y dieron ejemplo al mundo, tratando de aportar un poso de normalidad a la calamidad de nuestros días. Calanda romperá este mediodía y Alcañiz también se desatará, sumándose una hora después a unas tamboradas que se repetirán el sábado en el justo momento en que tenía que ser sellado el Santo Sepulcro.

En realidad, el estruendo se dejó oír en otros muchos lugares. Barcelona, Valencia, Madrid, Toledo, Zaragoza, Tarragona… Los apasionados de la diáspora quisieron participar en este atípico ritual colectivo. Fabricaron instrumentos y túnicas, sustituyeron tambores y bombos por timbales o cacerolas, o simplemente se dejaron emocionar por los vídeos y fotografías que recibieron de sus familiares. ¿Quién dijo que de esta íbamos a salir más distanciados? ¡Si cada vez nos echamos más de menos! ¡Si hemos aprendido a querernos más!

Híjar estuvo de suerte ayer gracias al trabajo incansable del presidente del Centro de Estudios del Bajo Martín, José Ángel Guimerá, que montó un dispositivo de vídeo en directo y redes sociales para que todos los hijaranos se sintieran cerca. A través de la aplicación Local Reporter, desarrollada por la empresa aragonesa Aranova, los tamborileros enviaron las fotografías y vídeos de su Romper la Hora confinado.

A la señal del alcalde, los vecinos comenzaron a redoblar. Lo hicieron desde la distancia, en Zaragoza, los hermanos Eduardo y Pedro José Lorén, que se fabricaron un tambor y un bombo con cartones, precinto y bolsas de basura. La imitación fue estética, aunque poco resistente. La dedicaron a la cuadrilla La Dolorosa.

“La túnica está en casa de mis padres y el bombo en casa de la abuela. Siempre han estado en Híjar porque en nuestros 38 y 40 años nunca nos hemos perdido una Semana Santa, el sentimiento es máximo”, relató Pedro José.

Con las manualidades estuvieron entretenidos un par de días, y dieron mucho juego en la aplicación y en grupos de WhatsApp. “A parte de que nos gusta hacer la risa, nos ha servido para mantener la ilusión”, destacó. Ayer no hubo tardeo con los amigos, cena con la familia ni Romper la Hora en cuadrilla. Tampoco siguió la fiesta ni hubo procesión. Pero disfrutaron de demostrar a los suyos que están bien de salud y con ganas de cachondeo.

Más moderado, el expresidente de la Ruta, Segundo Bordonaba, salió al balcón a tocar con su mujer, Asun Casamán. Con la ayuda de su hija Beatriz, han editado un vídeo de ánimo a todos los tamborileros para que aprieten los dientes este año con la esperanza de salir pronto de casa y celebrar la próxima Semana Santa por todo lo alto.

“Tocas un poco por simbología, no le encuentro el sentido. No lo considero ridículo, pero sí algo fuera de lugar. Pero como no hay otra posibilidad, lo único que podemos hacer es tocar desde el balcón. Romper es surrealista, pero el Cese aún lo será más”, barruntó con resignación Bordonaba, que echa mucho de menos a sus hijas y a sus nietos, a los que tenía la ilusión de acompañar en las procesiones. 

A los semanasanteros se les cayó el mundo con el primer decreto de estado de alarma. “Ahí vimos que la página se quedaba en blanco y que no íbamos a poder darnos ese abrazo por la gente que se nos ha ido”. Y es que en la Ruta se redobla por muchos motivos, y uno de ellos es el recuerdo a quienes faltan. “Hace mes y medio falleció mi madre, por lo que mi recuerdo va para ella y otros seres queridos que poco a poco se van marchando”.

Videoencuentro samperino

Tere Martín, oriunda de Samper de Calanda pero confinada en Teruel, sí se tomó con ilusión Romper la Hora. Lo hizo con dos bongos que aporreó con sendos cucharones. “Media hora antes tuvimos videollamada familiar, que llevábamos organizando desde el domingo para enseñar a los mayores a conectarse.

Desde Zaragoza, Teruel y Samper entraron ella, sus padres, su hermana y familia, sus primas y familias, sus tíos y la madre de su cuñado. “Cada uno pilló lo que pudo para tocar y estuvimos un rato charlando”, explicó. Como en esta localidad del Bajo Martín es costumbre que los alabarderos den la señal de empezar a tocar y en esta familia hay lanceros, los palos de escoba también sirvieron de attrezzo.

“No nos encontramos con los amigos que habitualmente nos juntamos para Romper la Hora en la plaza de los Arcos pero, aún así, no nos resignamos a renunciar a esta tradición”, dijo Sara Giner, tamborilera de Alcorisa. De modo que, a toque de corneta, salieron con la familia a la terraza para redoblar al ritmo de La palillera y La rompida. “Aunque no estemos juntos físicamente, escuchar el eco de nuestros instrumentos por todo el pueblo es una muestra de que estamos unidos”, concluyó.

Menos entusiasta se mostró Juan Manuel Sobradiel, una institución en Urrea de Gaén que participa en todo: escuela de tambor, cuadrilla de representación en las Jornadas Nacionales y de Convivencia, miembro de los alabarderos… “Los que estamos más metidos preferimos pensar que es un día normal”, dijo. No obstante, pese a que “no lo estamos viviendo nada”, ayer salió con su hermano al balcón para participar del ambiente. “Es un poco por añoranza, nostalgia, por decir que este año también hemos tocado. Pero la fiesta es la cuadrilla, los actos procesionales y el ambiente familiar. Al ser tan pequeño el pueblo, se celebra mucho que la gente venga de fuera. Nos juntamos y nos contamos nuestras vivencias”. Ese año ha sido más frío y “más simbólico que otra cosa”, recalcó. 

“Echamos mucho de menos a los hijos, a los nietos y a todos los que suelen venir de Barcelona o Zaragoza. Nos hemos quedado los 430 de siempre”, dijo el alcalde, Joaquín Lafaja.

Tampoco mostraba demasiado entusiasmo Carlos Gómez, otra de las caras conocidas de la Semana Santa de la Ruta. El tamborilero de Albalate fue el único de su casa que salió a tocar, pues sus padres no suelen hacerlo. Y encima lo hizo en una calle con poco movimiento de balcón. “Lo llevo mal porque lo bueno es estar con la gente. Tocar hay que tocar, pero ganas de verdad no tienes. Pero bueno, a una o dos marchas aún te animas cuando escuchas a la gente”.

 

Tamborilera y médica

En definitiva, el de ayer fue un Romper la Hora “diferente” y que “todos lo recordaremos porque la situación está siendo suficientemente grave e importante, pero dentro de lo que cabe estamos intentando celebrar la Semana Santa”, dijo el presidente de la Ruta, Fernando Galve.

El confinamiento brindó a Galve la oportunidad de romper con sus hijos Fernando y Lucía, de nueve y seis años, por primera vez en su vida. La explicación es que fue presidente durante muchos años del Cristo de los Tambores y Bombos de Andorra, por lo que el jueves santo siempre ha estado en labores de representatividad. Su mujer, Pilar Borraz, rompe en Calanda el viernes, por lo que aprovechaba para llevar a los pequeños ya al Vía Crucis del jueves en la villa de Buñuel. 

“Ni estando embarazada hemos tocado juntos; cada uno en su pueblo”, dijo Borraz, que esta Semana Santa la vive desde su puesto de médica el centro de salud de Mas de las Matas. “¿Quién me iba a decir a mí que me tocaría trabajar en viernes santo?”, se resignó, si bien está encantada con sus “compañeros excepcionales” que están dando el máximo por el “bienestar de todos”.

Cuando el reloj apunte al mediodía hoy viernes, a Borraz se le escapará alguna lágrima. Siente la Semana Santa por tradición, religión y amistad. Estos días se acordará de todos a los que no verá. Porque “en Navidad puedes no estar en casa, pero por Semana Santa siempre volverás”. Y volverán los toques en cuadrilla. Y volveremos a ser libres.