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Moisés y Carlos, los dos propietarios del silo

Moisés Falo y Carlos García acaban de comprar el silo de Alcañiz: “Buscamos potenciar el aprovechamiento de la biomasa agrícola y restos de poda”

Crearán un centro logístico en el edificio de almacenamiento agrícola

Moisés Falo Alquézar y Carlos García Félez son los dos empresarios que acaban de comprar el silo de Alcañiz, que el Fondo Español de Garantía Agraria llevaba sacando a pública subasta desde 2017. Finalmente, después de varias subastas desiertas, estos dos alcorisanos han conseguido hacerse con el edificio por un importe que se aproxima a los 117.000 euros. Este miércoles firmaron la compra venta del inmueble ante el notario de Alcorisa. Su intención es crear un Centro logístico de biomasa en el que se almacenarán y desde el que se distribuirán distintos tipos de biocombustibles sólidos en forma de pellets (A1 y A2), hueso de aceituna y briquetas, cuyo mercado va al alza. Un segundo uso será el almacenamiento de productos granulados de origen ecológico, bien sean piensos, semillas o fertilizantes.

-¿Por qué un centro para el almacenamiento de biomasa en un edificio como éste?

-La idea la llevábamos madurando hace tiempo, bastantes años. Siempre consideramos interesante el aprovechamiento de estos silos agrícolas. No todos se pueden utilizar, pero hay que elegir, por logística, los más adecuados. Yo (Moisés) llevo trabajando en temas de biomasa bastantes años y tengo experiencia en este tema.

-¿En qué consiste exactamente su proyecto?

-Nuestra intención es potenciar el aprovechamiento de restos de poda y biomasa agrícola que se producen en la zona del Bajo Aragón, recoger esa biomasa, llevarla al silo y, bien antes o después, convertirla en un biocombustible. Cada día son más las instalaciones industriales, granjas... que optan por las calderas de uso industrial que funcionan con pellets o restos de hueso de aceituna.

-¿Qué tipo de productos se pueden almacenar en el silo?

-Habrá que estudiar algún tipo de producto que no tenga cabida, pero nosotros pensamos que se pueden almacenar biocombustibles, piensos ecológicos, semillas, etc.

-¿Por qué este silo?

-Nosotros teníamos la vista puesta en el de Alcorisa, aunque éste no es el más apropiado para lo que queremos hacer, por un tema meramente logístico. Sin embargo, nos dimos cuenta de que habían salido a subasta los 28 silos del Fondo Español de Garantía Agraria y que el de Alcañiz estaba entre ellos, así que nos lo planteamos seriamente y decidimos intentarlo, aunque para nosotros la subasta era un tema complicado, porque no es algo a lo que estemos acostumbrados. Lo pudimos ver, estaba relativamente en buenas condiciones y nos decidimos. La compra se realizó el miércoles.

-¿Cuáles son las fases de implantación del proyecto?

-Hasta que no hemos tenido el silo en nuestras manos no nos hemos podido hacer muchos planteamientos. Tenemos un proyecto claro, pero hay que ponerlo en marcha. Habrá que mantener el silo, cerrarlo bien, limpiarlo y establecer condiciones de seguridad adecuadas y acondicionarlo, y todo eso puede tomar su tiempo. Una de las cosas más importantes es establecer alianzas con el sector agrícola, porque los agricultores son los que nos van a suministrar la materia prima.

-¿Cómo van a realizar la gestión de esa materia prima en el silo?

-Nosotros no tenemos previsto realizar la transformación aquí. Aparte de los restos de poda tenemos otras opciones, desde almacenamiento y distribución de pellets A1 y A2. El A2 es el industrial, pero el A1 es un pellet que requiere de una certificación determinada y no tenemos esa capacidad. Podemos cederlo a una empresa que podría tener allí su material...

-Es decir, ¿hacer de centro logístico para otras empresas?

-Sí, tener material propio o cediendo espacio a terceros.

-¿Qué inversión es la que van a realizar?

-La idea inicial de proyecto va hasta 2023. Nos damos tres o cuatro años de plazo, con una inversión de un millón de euros, porque necesitaremos comprar maquinaria, hay que hacer el acondicionamiento y tecnificación del silo y, tal y como se plantea el proyecto, tendremos que adquirir vehículos, montar un laboratorio, etc. En el tema de los biocombustibles hay mucho avanzado ya, pero hay que analizar mucho los productos y subproductos, hemos hecho cursos con el Circe, a través de Omezyma…

-¿Está previsto que el proyecto genere empleos?

-No sabemos la cantidad. Podemos decir que en el acondicionamiento seguro que tiene asociada la creación de empleo, pero no habrá que ver cuántos. Puede haber cuatro empleos directos y un número indeterminado de indirectos, porque depende del número de personas que suministren el producto. Se trata de que el agricultor pueda sacar un rendimiento a ese subproducto y le puede suponer un plus. Hay que luchar un poco contra la tradición de quemar los restos agrícolas. Habría que cambiar la mentalidad de los agricultores en ese sentido.

-¿Requerirá más mecanización del agricultor, si la materia prima tiene que venir triturada?

-El agricultor ya tiene una parte mecanizada, pero algunas cooperativas tienen trituradoras, más o menos pequeñas. Y luego nuestra propuesta será ir a realizar la recogida allí al campo, porque hay que tener cuidado con los materiales y no puede entrar nada de tierra o de piedra. Por supuesto, también habrá que hacer formación. La mentalidad del agricultor posiblemente se cambia con dinero, si no le ve rentabilidad no se convencerá de lo bueno que es retirar esa materia prima del campo.

-¿Todo este proyecto tiene que ver con el alza que están teniendo las energías renovables?

-Sí. El mercado ha crecido mucho, cada día se implantan más calderas de biomasa, especialmente en instalaciones industriales. Los combustibles fósiles están en un punto de no retorno y las energías renovables son el futuro. Hay que apostar por ello. Por otra parte, queremos que silo sea autosuficiente y todo el consumo energético de dentro se cubra con energía solar.