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Quince trabajadores de la térmica han salido ya de la planta, uno de ellos hacia Melilla Quince trabajadores de la térmica han salido ya de la planta, uno de ellos hacia Melilla
Representantes del comité de empresa de la térmica de Andorra posan con carteles reivindicativos al inicio del encierro

Quince trabajadores de la térmica han salido ya de la planta, uno de ellos hacia Melilla

El comité de Endesa se encierra por el convenio y recolocaciones “traumáticas”

Quince trabajadores de Endesa han salido ya de la central térmica de Andorra rumbo a otros centros de trabajo de la eléctrica como consecuencia del descenso progresivo de la actividad en la planta hasta junio de 2020, y ascenderán a 57 a principios de 2020.

De esta forma, quedarán hasta el cierre de la planta el 30 de junio de 2020 “unas 90 personas, por si el año que viene pudiera funcionar las cinco semanas que por ley tiene que estar disponible”, según el presidente del comité de empresa, Hilario Mombiela,. 

De esas primeras 15 personas –que rebasan las 12 que en un primer momento se estipularon para este año–, algunas han sido recolocadas en centros de “Enel Green Power en Aragón, otras en Cataluña o Madrid”, explicó el presidente del comité de empresa, quien descartó que las recolocaciones no hayan sido traumáticas cuando hay un operario “joven y con familia y críos pequeños” que se ha tenido que ir a Melilla. “Era eso o la cuenta”, aseguró Mombiela, pues las plazas “van saliendo a cuenta gotas y algunas son de perfiles que no tiene el personal de aquí”.

Con este panorama, el comité comprende que el Gobierno de Aragón y el de España quieran presionar a Endesa para que presente una mejor oferta de empleo si quiere llevarse para su proyecto de planta fotovoltaica los 1.050 megavatios que dejará de verter a la red la central térmica, pero “somos trabajadores de Endesa y, si no va a poder invertir, malamente la gente que ha salido recolocada va a poder volver”, advirtió Mombiela, quien no obstante aseguró que la eléctrica “no se merece todo el pastel” por su trato hacia los trabajadores. 

Encierro

El comité de Endesa en la central térmica de Andorra inició el martes un encierro en las oficinas de la planta para protestar por el “bloqueo del convenio colectivo” y por las recolocaciones “traumáticas” que está llevando a cabo la empresa como consecuencia del proceso paulatino de cierre de la instalación de generación.

El encierro lo comenzaron el presidente del comité de empresa, Hilario Mombiela, y Antonio Muñoz. Estarán 48 horas e irán rotando con los otros siete miembros del comité y tres delegados sindicales que representan a los trabajadores de Endesa en la térmica. 

“Queremos denunciar el bloqueo del convenio y apoyar a los compañeros que ya llevan una semana encerrados en Madrid por un convenio digno y por unas recolocaciones no traumáticas”, dijo Mombiela en referencia al encierro indefinido que protagonizan desde el 15 de octubre en el patio central de la sede central los secretarios generales de los sindicatos de Endesa, Manuel Jaramillo (UGT), José Manuel Falagán (CCOO) y Carlos Vila (SIE).

Los sindicatos vienen reclamando a la dirección de Endesa “una subida salarial tras años de bonanza y beneficios, que al cien por cien se los ha llevado para Italia (el 70% de las acciones de la eléctrica española obran en poder de Enel), pero nos ofrece una subida irrisoria y se quiere cargar todos los beneficios sociales que veníamos arrastrando de convenios de origen” tales como “la tarifa eléctrica y la ayuda de estudios”, explicó Mombiela. 

“A los pasivos (jubilados y viudas, entre otros) ya les ha quitado todos los beneficios sociales a fecha de 1 de octubre”, lamentó Mombiela, quien con esta batería de encierros que están proliferando por las centrales eléctricas de la compañía y algunas oficinas territoriales, aspira a que la dirección “asiente la cabeza de una puñetera vez, que no sea tan egoísta y reparta algo del pastel tan suculento” de los dividendos. 

En una nota de prensa remitida la semana pasada, los tres sindicatos acusaron a la dirección de persistir “en el chantaje a la plantilla” y de “alardear de su posición de fuerza con una postura inamovible e inaceptable para los sindicatos”, al ofrecerles o bien la renuncia de los compromisos con el personal jubilado y prejubilado de la compañía o, por el contrario, no contar con un nuevo convenio para los activos.

Según Mombiela, esto responde a que “estamos sin convenio desde hace dos años, no tenemos acuerdo de garantía de empleo y estamos desamparados porque el señor Pedro Sánchez no quiso modificar la reforma laboral” del gobierno de Mariano Rajoy.

Por tanto, “no hay retroactividad en los convenios y la empresa, si se pone cabezona, tiene la sartén por el mango”, asumió el presidente del comité. 

Endesa afea las formas

Por su parte, fuentes de la eléctrica consideraron que encerrarse en los centros de trabajo “no es la mejor manera de negociar”, por lo que no comparte “este tipo de medidas de presión”.

En cualquier caso, “la compañía siempre ha estado y está dispuesta a seguir con las negociaciones para alcanzar un acuerdo respecto del convenio colectivo que sea favorable a todas las partes, y confía en que así sea en el menor tiempo posible”, añadieron estas fuentes. 

Endesa aprovechó para recordar que la decisión de la Audiencia Nacional de dejar sin efecto los beneficios sociales del personal pasivo –que éste ha recurrido ante el Tribunal Supremo– es “ajustada a derecho” porque los jubilados no disponen de contrato de trabajo y el convenio donde se amparaban sus derechos ha perdido su vigencia. 

Recuerda que dio nueve meses de plazo a los pasivos para que buscaran una empresa comercializadora, e insta a los trabajadores a resolver las materias propias de la negociación con los activos “en la mesa de negociación del convenio, con flexibilidad y buena fe”, pues siempre ha sido contraría a judicializar el proceso o a desarrollarlo en un clima de confrontación que en nada puede beneficiar al personal activo y pasivo”.