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Un agente que ya conocía el Mas de Iranzo reclamó a un guía tras los tiros Un agente que ya conocía el Mas de Iranzo reclamó a un guía tras los tiros
El último agente en declarar, a su salida de los juzgados de Alcañiz

Un agente que ya conocía el Mas de Iranzo reclamó a un guía tras los tiros

La última testifical de la instrucción corrobora la descoordinación policial

El último testigo en declarar en el marco de la causa judicial contra Igor el Ruso no supo identificar en primera instancia el mas del Saso donde había tenido lugar el asesinato de José Luis Iranzo pese a que había estado allí varias veces, por lo que llamó al propio Iranzo y, al no recibir contestación porque estaba muerto, al voluntario que guió a las dos patrullas hasta la zona después de que el padre del ganadero diera aviso a la Central Operativa de Servicios (COS) de que en su finca había tiros.
Las testificales de los seis guardias civiles que participaron en el operativo –además de los asesinados Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero– cuando recibieron aviso de los disparos ponen de manifiesto la descoordinación y el desborde que generó una situación límite.  
El último agente en testificar  –acudió al lugar de los hechos en un vehículo con el capitán, el alférez y otro compañero– reconoció que tras el aviso no sabía cuál era concretamente el mas del Saso, ya que entendía esa denominación como la zona de monte genérica.
Antes de salir de Andorra, donde tras inspeccionar las cuevas de Valdoria con Iranzo habían regresado los cuatro guardias civiles referidos y los agentes ROCA asesinados posteriormente, el protagonista de la última testifical llamó al teléfono móvil del ganadero. Según se deduce de su declaración, a la que ha tenido acceso este diario, no lo hizo por que creyera que podía ser él el tiroteado, sino instintivamente para localizar a alguien conocedor del terreno.
Como Iranzo no le contestó, echó mano de otro vecino –declaró ante la jueza hace unos días– que hizo de guía. Tras situarles en un camino e indicarles que el Saso estaba a 500 metros en línea recta, el capitán le ordenó que volviera, sin detenerse, hasta Andorra. Antes, los ROCA se habían desviado, también por orden del capitán, hacia el mas del Zumino, donde se encontraron con la emboscada de Feher, que según la autopsia acabó con ellos  en once disparos.
Pero el vehículo en el que viajaba el declarante junto al capitán, el alférez y otro guardia no llegó al mas del Saso, por lo que tampoco localizaron el cuerpo de Iranzo ni a su padre, que desde que dio el aviso al COS estaba escondido para que el asesino no lo descubriera. Volvieron entonces atrás y se encontraron a los dos compañeros ROCA moribundos.

Después sí que supo ir
En la declaración, este agente reconoció que había estado anteriormente varias veces en el mas de Iranzo, pero no supo identificarlo como el Saso cuando recibió la alerta del COS. No fue hasta que en el centro de salud escuchó decir que Iranzo podría estar en su mas cuando se dirigió directamente hasta la finca.
Cuando localizaron el cuerpo sin vida del ganadero, los agentes no dieron los avisos protocolarios ante el temor de que el autor pudiera encontrarse en la zona. Era peligroso que fueran ambulancias. Lo prioritario era la seguridad de los efectivos.
A preguntas de los abogados, este guardia reconoció que llamó  tres veces más a Iranzo, pero que no lo relacionó con los disparos pese a que habían estado toda la tarde con él investigando sobre posibles guaridas de quien estaba robando en masicos de Albalate y Andorra. Este agente fue el que más rato estuvo hablando con Iranzo cuando se despidieron, pero el ganadero no les dijo a dónde se dirigía después.
El agente dijo que los guardias desconocían la peligrosidad concreta del autor de los últimos robos en Andorra, y que no había una hipótesis oficial que le relacionara con la persona que hurtó y disparó a matar a dos vecinos en Albalate. Los agentes no avisaron a la población para que no acudiera a los mases esos días.