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Un desalojo en Alcañiz deja a una pareja de ancianos sin casa Un desalojo en Alcañiz deja a una pareja de ancianos sin casa
Esteban Miró, delante de su casa, que está precintada

Un desalojo en Alcañiz deja a una pareja de ancianos sin casa

Esteban Miró y María del Valle piden que se les deje acabar la obra de la cubierta

Esteban Miró, de 77 años, y su mujer, María del Valle, de 70, están en la calle desde el día siete de junio. Su casa no es habitable, según una resolución de Alcaldía que ordenó desalojarles el viernes pasado. Dos policías locales se encargaron de precintar la puerta de la casa, de tres pisos, y cuya propiedad comparte Esteban con sus otros dos hermanos, residentes en Madrid.

Desde el día siete, las puertas de la casa están selladas, y a Esteban y María del Valle les ha acogido otra vecina de la misma calle. El miércoles, mientras este periódico hablaba con el desalojado a la puerta de su casa, la vecina de enfrente se interesó por su situación y le ofreció “una cama” para dormir.

La pareja fue a pedir ayuda a la Comarca del Bajo Aragón, al menos para conseguir un alojamiento temporal, pero “nos han dicho que no tienen nada para nosotros”, se lamentó Esteban.

El anciano se queja de que no puede entrar en el inmueble para recoger su ropa y sacar lo que le pertenezca. También de que había iniciado obras para solucionar la situación del edificio, sobre cuyo estado ya había recibido un primer aviso del Ayuntamiento el pasado 15 de mayo. 

Según la resolución que le desaloja “temporalmente de la vivienda”, situada en la calle Caldereros, número 8, la casa presenta “riesgo de colapso de la cubierta y de caída de elementos a la vía pública”. También alerta del peligro que supone el estado del tejado para los moradores. 

El documento oficial señala que el Ayuntamiento realizó ya en 2014 comprobaciones del estado de la casa. Esteban se pregunta “cuándo, si estaba vacía y no vivía nadie”. Asimismo, la resolución indica que “en fotografías recientemente presentadas” (no especifica por quién) “se observa que la situación de la cubierta ha empeorado de forma notable”. El documento se refiere a la existencia de “plásticos” destinados a “cubrir la entrada del agua”, algo que reconoce el afectado.

Una pensión baja

Esteban Miró y su mujer cobran una pensión de 347 euros cada uno. Dejaron su casa en Madrid por la imposibilidad de hacer frente al alquiler con esas pensiones y se instalaron en la vivienda familiar, propiedad de los tres hermanos. Cada uno se reparte un piso cuando acuden a pasar unos días a Alcañiz. 

“Lo que no me esperaba era ésto”, relata Esteban, que después del primer aviso municipal del pasado 15 de mayo decidió, por su cuenta, contratar a “cinco chicos” para que le desmontaran la cubierta. Para poder pagar la obra pidió un crédito de 1.000 euros, pero “como tenía otro pendiente, con lo que me descontaron, me han quedado unos 600 euros, y con eso hemos pagado el trabajo de quitar el tejado”.

Sabedor de que necesitará licencia de obras y contratar a un arquitecto para que elabore un proyecto, espera “poder asumir el coste” compartiendo gastos con sus dos hermanos.

Esteban reconoce el mal estado de la cubierta. El resto de la casa “sólo necesita una mano de pintura, pero recuerda que “he intentado solucionarlo, y cuando estaba en ello, me han echado y no me dejan entrar”. Ni a él “ni a los operarios que estaban sacando la cubierta, que ahora no pueden acceder al edificio”, lo que supone “un mayor riesgo para la casa, porque ahora sí está a la intemperie”. Reza para que no llueva en verano, y pide “que me dejen entrar para terminar la obra. Si el problema era el tejado, lo que he hecho es quitarlo”, reiteró el afectado.