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Un lapso de 25 años para ganar 30 minutos entre Alcañiz y Vinaroz Un lapso de 25 años para ganar 30 minutos entre Alcañiz y Vinaroz
Operarios limpiando las cunetas en el tramo ya terminado

Un lapso de 25 años para ganar 30 minutos entre Alcañiz y Vinaroz

Queda la mejora del Puerto de Querol para mejorar los tiempos

La pesadilla ha durado 25 años y está a punto de acabar. Lo hará cuando los vehículos comiencen a rodar por la nueva traza de 14 kilómetros cuya mejora lleva proyectándose desde 1994, año en el que la remodelación de la N-232 quedó paralizada en el cruce de Ráfales tras una suspensión de pagos de la empresa adjudicataria, que dejó la obra inacabada.

A pesar de que la obra figuró año tras año en los Presupuestos Generales del Estado (PGE), no fue hasta 2007 cuando las obras de acondicionamiento de la N-232 entre Ráfales y el límite provincial se  reanudaron. Habían pasado 13 años. Fomento adjudicó la terminación de los trabajos a la constructora valenciana Rover Alcisa por un montante que rondó los 48 millones de euros. 

Aún no había pasado un año desde la reanudación cuando la constructora presentó un primer modificado de proyecto que, a pesar de las reticencias del ministerio de Fomento, finalmente fue aceptado por el Gobierno, que se negó a incorporar un segundo modificado. Las obras quedaron paralizadas y la constructora retiró la maquinaria de la zona.

Finalmente, la llegada de la crisis económica terminó por devolver el proyecto de mejora de este tramo de carretera al punto en el que se había quedado en 1994. En el plan de recortes aplicado por Fomento a sus distintos tramos de carreteras en España para hacer frente a la crisis, el gabinete dirigido por el ministro José Blanco anunció que quedaban suspendidas las obras de manera temporal.

Arrancaba entonces un lapso de cinco años que culminó con la reanudación de los trabajos en 2015, con la misma empresa adjudicataria, lo que evitó al ministerio tener que rescindir el contrato e indemnizar a la constructora. 

Las obras arrancaron con un  presupuesto de  54,25 millones de euros, aunque ahora, cuando se está al final de la obra, se han quedado también cortos, a tenor de la respuesta por escrito que dio el Gobierno central al grupo Unidos Podemos, al reconocer los sobrecostes que ha tenido la actuación y que rondarán los 12 millones.

No es la única obra maldita entre el conjunto de proyectos que Fomento promovió para darle una salida al mar a Aragón y al interior de la provincia de Castellón. La comarca de Els Ports de Morella ha tardado años en ver obras en el puerto de Querol, en el tramo Barranco de La Bota-Masía de La Torreta y hace pocos meses que se avanzó en el proyecto de acondicionamiento de la N-232 entre La Torreta y Morella Sur.

En junio de 2016, el entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, colocó la primera piedra de las obras de acondicionamiento del Puerto de Querol, adjudicada por 39,89 millones de euros de euros, mientras que en septiembre del año pasado, se adjudicó la actualización del proyecto Masía de la Torreta-Morella Sur. 

Esta actualización supondrá una adaptación a las nuevas especificaciones normativas y para realizar la evaluación de impacto ambiental. El presupuesto estimado de estas obras ronda los 21,24 millones de euros.

En cuanto el tramo de Monroyo esté en uso y los dos proyectos de la provincia de Castellón ejecutados, las distancias entre Alcañiz y Vinaroz se acortarán media hora, según manifestó este martes en Peñarroya de Tastavins el presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner.