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Las pruebas PCR se realizan en el interior del Centro Médico del circuito de velocidad, ubicado en el mismo paddock. M. N.

Un Mundial en Motorland en plena pandemia: pruebas PCR en menos de 8 horas para que el espectáculo no pare

El área de Salud y Seguridad de las Superbikes convierte el circuito de Alcañiz en una “burbuja libre de Covid”

“Hemos conseguido tener el resultado de una prueba PCR entre seis y ocho horas”, asegura el coordinador de Salud y Seguridad del Mundial de Superbikes, Mario Solana, cuya obsesión es la prevención y que todo el personal que pulula por el paddock lleve siempre una mascarilla lo más protectora posible en todas las áreas de trabajo que comprenden un gran premio de estas características, en el que se dan cita alrededor de 1.300 personas en un espacio reducido.

Solana es el máximo responsable del cumplimiento del Plan de Contingencia de la organización del mundial frente al SARS-CoV-2. Desde este año lidera el departamento de prevención de riesgos laborales, que con la pandemia ha cambiado de nombre y se ha reforzado con su presencia.

“Lo que intentamos es hacer una zona libre de Covid”, resume el técnico en emergencias que ha trabajado en los últimos meses para el Servicio de Salud del gobierno de La Rioja, una comunidad donde la incidencia del coronavirus “empezó fuerte”, por lo que “fuimos casi los primeros en trabajar planes de contingencia”.

Su experiencia en la materia le lleva a afirmar que si todo el mundo se coloca la mascarilla adecuada –desde quirúrgicas a FFP3– “en cada lugar de trabajo” y el personal la lleva “continuamente puesta”, el evento será seguro y no habrá contagios aunque alguien tenga el virus y sea asintomático. 

El distanciamiento social, el lavado de manos durante 40 segundos, los geles hidroalcohólicos, la toma de temperatura diaria de todos los participantes en el evento y la desinfección, limpieza y ventilación constante de las áreas comunes contribuyen a la seguridad de todos. También se recomienda el uso de pantallas faciales protectoras o gafas especializadas en caso de no poder cumplir la distancia, sobretodo en boxes.

El protocolo anticovid del mundial de Superbikes es un “documento vivo” que se actualiza en función de la legislación y normativa del país en el que se desarrollan cada una de las ocho pruebas de que consta este reducida edición, que Solana no duda en calificar de “casi milagrosa” en este contexto y sin los medios económicos que puede tener el fútbol: “La Liga se ha terminado porque ha metido muchísimo dinero en tests”, recalca.

Pruebas rápidas

No obstante, el mundial de Superbikes no ha arrancado en precario y también tiene un laboratorio exclusivo en el Centro Médico que contrata en cada región en la que tiene lugar una prueba del campeonato.

Todas las personas con acceso al circuito deben pasar a diario una medición de temperatura, que no debe exceder los 37,5 ºC. La prueba se repite hasta en dos ocasiones porque en un momento dado una persona puede estar acalorada sin tener fiebre, y más en verano. Quienes duermen fuera del paddock –unas mil personas– son examinados en la barrera del Centro de Bienvenida. El resto –unas 300– deben someterse cada mañana a un control de temperatura junto al Centro Médico.

Si alguien excediera este fin de semana esa temperatura o tuviera algún síntoma compatible con el coronavirus “le haríamos un PCR inmediatamente y aislaríamos a esa persona en su hotel hasta que tuviéramos los resultados”, que llegarían en unas pocas horas y no en uno o varios días como ocurre en el sistema de la Seguridad Social. “Si fuera negativo podría volver al circuito, y si fuera positivo lo pondríamos en conocimiento de las autoridades sanitarias para que actuaran según su protocolo: no es igual el de Portugal que el de España o Francia”, explica el experto.

Entre las dependencias del Centro Médico y la Clínica Móvil se ha instalado una sala de aislamiento, con ventilación y aire acondicionado, para personas que puedan tener el virus. También se han habilitado espacios de aislamiento en el cercano circuito de motocross de Motorland Aragón, y existe una ambulancia exclusivamente para casos Covid que desplazaría a la persona positiva a su hotel, si fuera asintomática, o incluso al hospital, si su estado clínico lo aconsejara.

La prevención es la clave

Pero la clave es la prevención. De esta forma, se prohíbe el acceso al circuito de velocidad a cualquier persona que presente síntomas propios del virus (fiebre, dolor de pecho, dificultad para respirar, tos seca, diarrea, cansancio inusual, falta de apetito, pérdida de olfato o gusto).

No se permite el acceso a nadie que haya estado en contacto estrecho con positivos por coronavirus en los últimos 14 días, se prohíbe la entrada a menores       –excepto pilotos o miembros de escuderías que cuenten con autorización de tutores legales– y se desaconseja el acceso a personas de edad avanzada, con problemas cardiovasculares, enfermedades crónicas o embarazadas.

Cualquiera de las 1.300 personas que tiene acceso al paddock (organización, personal del circuito, pilotos, equipos, patrocinadores, suministros, prensa, comisarios, médicos, personal de seguridad) ha tenido que firmar previamente un documento declarando que no tiene Covid-19. “Si una persona ya ha pasado la enfermedad, tiene que traer un certificado con el negativo. Es una especie de contrato en el que, si mientes, puede haber penalizaciones”, advierte el coordinador de Salud y Seguridad.

Burbuja: del circuito al hotel

“La recomendación que hacemos es ir del hotel al circuito y del circuito al hotel. No podemos ir a un restaurante, ni podemos ir de tapas ni hacer absolutamente nada que nos ponga en contacto social con otras personas. La idea es crear una burbuja”, apostilla el experto en seguridad.

En este sentido, “cada equipo es una familia”, de modo que, “si hay un positivo en uno de ellos, sea difícil que se extienda” al resto. Es por ello que está terminantemente prohibido prestarse material, y solo se pueden reunir “por algo estrictamente necesario”. Bajo el lema show must go on, la idea es que si una escudería se ve impedida de participar por el virus, el resto pueda seguir adelante con lo que ha venido a hacer a Alcañiz.

Otra de las fijaciones de Solana pasa por los comedores de los equipos, donde hay que ser “exquisitos y muy rigurosos”. Pero no por la calidad de la alimentación, que también, sino “porque es la zona más peligrosa porque es donde te quitas la mascarilla”. Están prohibidos los bufets y cada comensal tiene asignada una bandeja o cajita en la que los cocineros sirven el menú que cada uno ha pedido días antes.

“No hay sobremesas. Te sientas –a metro y medio del compañero más cercano–, comes y te marchas”, subraya el responsable de emergencias, que apunta que los comedores son terrazas al aire libre y no hospitalities, como suele ser costumbre.

Además, “somos estrictos con la última orden ministerial de no fumar a menos de dos metros de cualquier persona”, advierte.

Un mundial sin azafatas

Un paddock con 1.300 personas puede parecer muy repleto, pero es solo la mitad de gente de lo habitual. La razón es que se ha limitado al máximo la presencia de trabajadores para velar por el distanciamiento social.

Hay más espacio para trabajar en los boxes, en las oficinas, en la sala de control –dividida en dos para poder cumplir con la distancia– o en la sala de prensa. Cualquier notificación se hace a través de mail, evitando el papel.

Los podios se desinfectan después de cada celebración y no puede haber más de dos personas por equipo ni en el cajón ni en el parque cerrado. Tampoco hay azafatas en el asfalto ni en el podio, ni tampoco desplazándose por el paddock en busca de fotografías para multiplicar el alcance de las marcas que visten. No hay público, pero cualquier instantánea que se haga, tiene que ser cumpliendo la distancia social.

Las Superbikes son eventos caracterizados por la cercanía entre público y pilotos, y en ausencia de espectadores se pierde gran parte de la esencia. “Es un campeonato muy de paddock, pues el podio está en el paddock y se interactúa mucho con el público. La gente ve las motos muy de cerca y se desluce un poco, pero este año se trataba de estar acorde con lo que el Ministerio de Sanidad dice. Por eso tenemos que ser tan estrictos”, justifica Solana. 

Dorna expulsó a un equipo durante dos carreras por no cumplir las normas

El equipo italiano 2R Racing Kawasaki, inscrito en la categoría Supersport 300, se reincorpora al mundial en la prueba de Motorland Aragón después de una sanción de dos eventos por incumplir el protocolo Covid.

La escudería de la segunda categoría de las Superbikes fue expulsada antes de disputar las carreras de Jerez por celebrar un cáterin y dar de comer a otros equipos en una misma estancia, algo terminantemente prohibido por la organización del mundial y que solo pueden hacer las fábricas con los permisos correspondientes.

El piloto español del equipo, Víctor Rodríguez, reprochó  en aquel momento este comportamiento a su propia escudería y señaló su conformidad “con que se castigue a las personas que incumplen cualquier tipo de norma”, aunque se molestó porque “quienes vamos a pagar esta penalización somos los pilotos, que somos los que menos culpa tenemos de todo lo que ha pasado”.

El deportista avileño vuelve a la competición después de que su equipo fuera readmitido en el campeonato tras la sanción ejemplar de Dorna, que no está dispuesta a que se le vaya de las manos el cumplimiento de las normas.

El propietario del equipo, Roberto Antonellini, ha reconocido en diversos medios en los últimos días que la continuidad de la escudería está en el aire por razones presupuestarias. Por el momento, este fin de semana “están cumpliendo”, dijo con media sonrisa el responsable de Salud y Seguridad del evento, Mario Solana.