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Un yacimiento de excepcional conservación saca a la luz fósiles marinos en el Parque del Río Martín Un yacimiento de excepcional conservación saca a la luz fósiles marinos en el Parque del Río Martín
Fósil de una estrella de mar, excepcionalmente preservado, hallado en las excavaciones. Samuel Zamora IGME/CSIC

Un yacimiento de excepcional conservación saca a la luz fósiles marinos en el Parque del Río Martín

Extraen estrellas de mar y crinoideos articulados del Cretácico que son únicos

Científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del Grupo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza han encontrado un yacimiento de conservación excepcional de fósiles marinos del Cretácico Inferior en el Parque Cultural del Río Martín. Han aparecido estrellas de mar y crinoideos articulados fosilizados perfectamente conservados en un periodo geológico del que apenas existe registro en otras partes del mundo. Los hallazgos están siendo estudiados dentro de una tesis doctoral sobre la subcuenca de Oliete, una bahía marina subtropical de aguas someras en la era de los dinosaurios cuyos sedimentos se conservan de forma excepcional.

Los importantes hallazgos forman parte de la tesis doctoral que está escribiendo Álvaro García Penas, que en los próximos meses empezarán a ser publicados en revistas científicas de primer nivel dada la relevancia de los fósiles que se están encontrando. Este año ya apareció una primera publicación en la prestigiosa revista internacional Palaeo3, centrada en la denominada Formación Alacón, mientras que el resto de las investigaciones se centran en las otras dos formaciones objeto de estudio, la Formación Oliete y la Formación Forcall.

La tesis la codirigen el catedrático de Estratigrafía de la Universidad de Zaragoza, Marcos Aurell, del Grupo Aragosaurus, y el paleontólogo del Centro Nacional de Geología IGME-CSIC, Samuel Zamora. Trata sobre la subcuenca de Oliete, una bahía subtropical que se encontraba en lo que hoy es el Parque Cultural del Río Martín. Formaba parte de la cuenca del Maestrazgo, que llega hasta Castellón, cuando este territorio era costa y daba al mar de Tetis.

Marcos Aurell explica que los sedimentos eran conocidos desde hacía tiempo, pero ahora se ha profundizado más al contar con un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia y el Gobierno de Aragón que permitió contratar a un doctorando para que hiciera su tesis doctoral.

Este doctorando, Álvaro García Penas, lo que ha hecho ha sido estudiar al detalle la evolución sedimentaria y el registro fósil de esta subcuenca de la cuenca del Maestrazgo. La de Oliete está integrada en esta otra y es subcircular, de varias decenas de kilómetros de diámetro que abarca prácticamente la totalidad del Parque Cultural del Río Martín, y de la que Aurell destaca que “la calidad de las exposiciones de los afloramientos de las rocas son excepcionales”. Eso permite hacer estudios de la evolución sedimentaria de cómo evolucionó la cuenca debido a la preservación de los afloramientos de las rocas.

El doctorando Álvaro García (i) y su director Marcos Aurell durante una prospección. Samuel Zamora IGME/CSIC

La investigación incluye tanto el estudio de los sedimentos como de los fósiles marinos que aparecen en los mismos, indica Álvaro García, que señala que el trabajo se centra en reconstruir la paleogeografía y los grupos de animales que vivían allí.

Es en ese contexto en el que ha aparecido un yacimiento de fósiles de conservación excepcional que cubre un vacío importante sobre las especies marinas costeras que había entre el Barremiense Superior y el Aptiense Superior, con varios pisos geológicos que abarcan un periodo que va de hace 126,5 a 121 millones de años aproximadamente.

En ese momento del Cretácico Inferior los dinosaurios eran las especies dominantes en las masas continentales. Aurell recuerda que en la Universidad de Zaragoza llevan años estudiando no solo estos grupos de vertebrados, sino también los invertebrados y los organismos de mares someros, además de reconstruir cómo era el medio sedimentario para entender los ambientes del Cretácico Inferior.

El yacimiento de conservación excepcional donde han aparecido los fósiles más espectaculares por su preservación y ser únicos en el mundo, lo encontró Samuel Zamora, codirector de la tesis, cuando era estudiante, hacia el año 2003. En aquella ocasión no se estudió porque tampoco se contaba con las técnicas de investigación de que se dispone ahora, y al excavarlo se han encontrado con fósiles que no se dan en ningún otro lugar por su gran preservación.

Entre los materiales están apareciendo estrellas de mar y crinoideos perfectamente articulados. Estos animales, conocidos como los lirios de mar, no es frecuente que aparezcan completos y articulados, sino fragmentados y dispersos.

“La estrella es lo más llamativo porque la reconoce cualquiera a simple vista”, comenta Zamora, pero aclara que “desde el punto de vista científico los crinoideos son sin duda más importantes”. Precisa que estos organismos viven en la actualidad en aguas muy profundas, a más de 600 metros, pero en cambio en el Aptiense, al que corresponde los fósiles, se encontraban a muy poca profundidad.

El doctorando que está haciendo la tesis, Álvaro García, apunta que en la Formación Oliete en la que han aparecido estos ejemplares el estado de preservación de los mismos es “increíble porque están totalmente articulados”. Comenta que son animales muy frágiles que tras su muerte, con un poco de movimiento del agua, “se desarticulan y solo se encuentran las piezas pequeñas que los componen”.

Un nódulo con una langosta fosilizada en su interior. Samuel Zamora IGME/CSIC

Encontrarlos tan completos y articulados indica que estaban vivos cuando fueron enterrados y no hubo tiempo a que se disgregasen. “Estos animales nos los encontramos en este yacimiento junto a estrellas de mar y otros invertebrados que también quedaron enterrados de manera súbita y se conservan de manera excepcional”, indica el investigador.

Zamora añade que por experimentos actuales que se han hecho se sabe, por la posición de los crinoideos, que intentaron escapar al quedar enterrados vivos bajo una capa de sedimentos. Se barajan varias hipótesis sobre lo que ocurrió, y el científico explica que todo apunta a que pudo deberse a “grandes tormentas, que consiguieron entrar en la zona de la bahía y arrastrar y enterrar todos estos organismos”.

Eso ha permitido contar hoy día con una foto fija de unos animales que en ese momento experimentaron un cambio de hábitos muy importante en su evolución. García comenta que los crinoideos son un grupo que hasta el Cretácico Inferior habitaba en aguas someras tropicales, que eran las propias de la cuenca marina del Maestrazgo.

Todo cambió en el Cretácico Medio cuando aparecen faunas de organismos como langostas, cangrejos y otros grupos de depredadores que empujaron a los crinoideos a emigrar hacia aguas más profundas para sobrevivir, “que es donde los encontramos actualmente”.

Momento clave

El doctorando asegura que este yacimiento de la cuenca de Oliete “está en un punto clave porque está justo en el momento en que estos animales pasan de vivir en aguas someras a aguas profundas, y nos da una visión concreta del grupo muy interesante”.

Zamora incide en que no es fácil encontrar un fósil de estos grupos articulado, además de recalcar que tampoco lo es la conservación de una estrella de mar de forma tan excepcional como aparece en este yacimiento, cuya localización no revela para preservarlo.

“En otros momentos geológicos estos fósiles se encuentran de manera más habitual, pero en el Aptiense es muy escaso, y por eso es tan importante, porque llena un agujero que tenemos que no se conoce”, indica el codirector de la tesis, quien precisa que yacimientos como el de la Formación Oliete en el Parque Cultural del Río Martín donde aparecen estos equinodermos en perfecto estado de conservación “no llegarán a cinco a nivel mundial”. Y en el caso concreto de las estrellas de mar recuerda que hay un yacimiento en Japón, otro en Marruecos, y ahora el de Teruel.

El paleontólogo indica por otra parte que en la Formación Forcall, que es otro de los niveles sedimentológicos que se estudian en la tesis, se han encontrado también yacimientos “muy importantes” de crustáceos con el hallazgo de gambas, cangrejos y langostas fosilizadas que se han preservado de forma excepcional.

El autor de la tesis, que espera poder defenderla el próximo año o al siguiente, comenta que en la subcuenca de Oliete apenas aparecen ammonites, a diferencia de lo que ocurre en el resto de la cuenca del Maestrazgo. Estos fósiles varían muy rápidamente y permiten identificar el rango de tiempo determinado al que corresponden los sedimentos en los que aparecen.

Un crinoideo articulado excepcionalmente conservado al quedar enterrado en vida. Samuel Zamora IGME/CSIC

Al no aparecer la misma fauna que en el resto de la cuenca, García explica que eso está indicando que en la bahía donde hoy está Oliete “había unas condiciones ambientales muy concretas”. Ese es el objetivo de su tesis, reconstruir la estratigrafía de la zona y sus faunas a partir de las tres formaciones que se están estudiando: Oliete, Forcall y Alacón.

En el primer trabajo científico publicado en la revista Palaeo3 sobre el estudio de la Formación Alacón se apunta ya que en el intervalo de tiempo estudiado esta parte de la provincia era una había “muy cerrada con una conexión intermitente y muy pequeña con el resto del Maestrazgo”.

Eso implica que la circulación marina era “muy pobre” y los ríos que desembocaban en ella hacían bajar la salinidad de las aguas, no de forma continua pero sí con episodios puntuales. “Esto representa un estrés muy fuerte para los animales marinos, y muchos no son capaces de adaptarse a las condiciones tan fluctuantes de salinidad”, apunta el doctorando. De ahí las diferencias de faunas con el resto de la cuenca del Maestrazgo.

Perturbaciones climáticas

El director principal de la tesis, Marcos Aurell, comenta que la evolución de la bahía en apenas dos millones de años ha quedado registrada de manera perfecta en los sedimentos. En ellos se ve cómo pasó de unas etapas iniciales con muchos aportes de agua dulce a un momento en el que se abre la bocana con el mar y se establecen condiciones de salinidad normal.

“Esta evolución de la vida queda muy bien registrada y se puede estudiar con mucha precisión en esta unidad geológica”, apunta Aurell, para quien lo más excepcional de los afloramientos sedimentarios de este periodo que hay en el Parque Cultural de Río Martín es “la calidad de exposición del registro rocoso y fósil”.

Eso ha permitido también identificar perturbaciones climáticas en ese periodo, con enfriamientos que hacían caer el nivel del mar, que al quedar expuesto al aire permitía que el fondo marino se cementase, algo que asegura que “ha quedado preservado estupendamente en esas rocas”. Los geólogos lo llaman discontinuidades sedimentarias y eso permite relacionarlas con cambios climáticos en el tránsito del Barremiense y el Aptiense al poder identificarse perfectamente en el registro rocoso.

Una provincia que ofrece múltiples posibilidades

Autor y directores de la tesis coinciden en destacar la riqueza fosilífera de la provincia de Teruel, así como su geología, que permite reconstruir los ambientes del pasado. Marcos Aurell, catedrático de Estratigrafía de la Universidad de Zaragoza, asegura que “Teruel tiene de todo, y lo bueno es que cuando profundizas te aparecen más cosas”, mientras que Samuel Zamora, del IGME-CSIC, considera que la provincia es “excepcional” por los fósiles de todo tipo que aparecen. El doctorando Álvaro García añade que Teruel es “impresionante”.

El fósil de una langosta hallado en las excavaciones de la investigación. Samuel Zamora IGME/CSIC

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