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Unas excavaciones en el Palao de Alcañiz pretenden confirmar que ya se comerciaba con aceite hace más de 2.000 años Unas excavaciones en el Palao de Alcañiz pretenden confirmar que ya se comerciaba con aceite hace más de 2.000 años
Decenas de visitantes se interesaron ayer por los misterios que esconde el yacimiento de El Palao. M. N.

Unas excavaciones en el Palao de Alcañiz pretenden confirmar que ya se comerciaba con aceite hace más de 2.000 años

El trabajo dará valor añadido al oro líquido bajoaragonés

Las excavaciones en El Palao, la capital del Bajo Aragón en época íbero-romana, se retomarán el año que viene con una campaña arqueológica de primer nivel internacional que tratará de confirmar la hipótesis de que el aceite de oliva del territorio se comercializaba hace más 2.000 años, lo que podría dar valor añadido al oro líquido que producen las almazaras hoy en día.

Así lo anunció el gerente del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, José Antonio Benavente, en la visita guiada al yacimiento alcañizano que él y otros expertos investigadores ofrecieron en el marco del programa estival de promoción y dinamización de la Ruta Íberos en el Bajo Aragón.

El yacimiento de El Palao estuvo ocupado, posiblemente de forma ininterrumpida, entre los siglos VII a.C. y II de nuestra era, y está considerado como el principal núcleo urbano del área bajoaragonesa en época íbero-romana.

Recientes investigaciones lo asocian con la ciudad de Osicerda, mencionada por diversos historiadores clásicos: una urbe cuyo emplazamiento exacto se desconoce, que acuñó monedas con una inusual iconografía con inscripciones en latín y en lengua íbera.

Además, las últimas líneas de investigación relacionan El Palao con los orígenes del cultivo del olivo y la producción y comercialización de aceite en la zona. 

“Hemos detectado en las últimas campañas, desde 2005, la presencia de muchos espacios de almacenamiento de algún tipo de líquido, seguramente en vasijas o en odres de piel”, explicó Benavente ante decenas de aficionados a la arqueología que ayer tomaron parte de la visita guiada.

“Aparecen por todos los sitios, sin buscarlas, habitaciones muy características con pavimentos de yeso o cal” que “tienen siempre como un apoyo perimetral, un banquito de apenas cinco o diez centímetros de altura, y suelen tener siempre una zona como un pequeño depósito, una vasija para recoger líquidos”, indicó el arqueólogo.

“Paralelos etnográficos”

De estas salas –algunas llegan a los 40 metros cuadrados– hay “paralelos etnográficos exactos” en “antiguas bodegas de aceite en Castellote de tradición casi medieval”. También se han localizado más de 30 en el Cabezo de Alcalá, en Azaila, otro de los más importantes yacimientos de la Ruta Íberos en el Bajo Aragón.

Además, lo excavado permite determinar la presencia de prensas de tornillo o de palanca y pies de presa. “La cuestión es que todo apunta a que, en época íbero-romana, a partir del siglo I a.C. (como consecuencia ya del dominio romano), en El Palao había una comercialización de aceite muy importante, probablemente para sacarlo fuera a través del valle del Ebro”, dijo Benavente. 

Sin embargo, tan solo son hipótesis que el Consorcio quiere confirmar, para lo que entre este año y el que viene pretende analizar los pavimentos y enlucidos de estas salas para determinar si presentan restos de materias grasas (aceite) o, por el contrario, se destinaban al vino.

Para ello, “estamos configurando un equipo de especialistas de primera fila internacional” con la experta en prensas de aceite y vino de época romana Yolanda Peña a la cabeza y profesores de Italia y de la Universidad de Zaragoza. Benavente confía en que el Gobierno de Aragón conceda alguna ayuda para analizar la posible producción y comercialización de aceite y/u otros productos agroalimentarios en El Palao durante época íbero-romana.

Etiquetado sugerente

“Si se confirma que el aceite del Bajo Aragón tiene más de 2.000 años de antigüedad, será un valor añadido para las empresas y cooperativas que lo producen en la actualidad”, aseguró el gerente de la entidad ibérica. 

En este sentido, el Plan Estratégico del Consorcio 2018-2022 incluye una iniciativa para promocionar el aceite de oliva del Bajo Aragón con unas etiquetas que presenten un diseño y una iconografía que evoquen la cultura ibérica. En otoño lanzará un concurso de ideas.

La iniciativa cuenta con el visto bueno de la Denominación de Origen del Aceite del Bajo Aragón, concretamente de empresas que tienen sus miradas puestas en el comercio exterior.

Por otra parte, el Consorcio continuará en otoño con el ciclo de charlas-degustación sobre historia del aceite del Bajo Aragón. La primera será en Caspe (Zaragoza) en el marco de la feria anual de la localidad, impartida por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza Carlos Laliena. Ya se ha celebrado en Alcañiz y en Albalate.