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Un vehículo echa sal en una carretera de la provincia durante el temporal. Bykofoto/Antonio García

Alcalde de Bello (-25,4 grados): "Estamos acostumbrados, pero no tanto"

La localidad ha sido el lugar más gélido del país en esta jornada, según la Aemet

En la localidad turolense de Bello, ubicada en el conocido triángulo del frío, están acostumbrados a las bajas temperaturas, pero no a los -25,4 grados que el termómetro ha marcado esta madrugada y que lo ha situado como el lugar más gélido del país en la jornada.

Así lo ha asegurado a Efe el alcalde de la localidad, Jaime Barrado, quien ha contestado el teléfono al mismo tiempo que ayudaba a uno de los vecinos a cargar su tractor de leña para afrontar el resto de la semana, que también augura temperaturas gélidas bajo cero.

Barrado ha explicado que desde el Ayuntamiento han aconsejado a los vecinos no salir de sus casas para evitar caídas con las placas de hielo que se han generado por las bajas temperaturas y la nieve acumulada de los pasados días.

"Hemos limpiado las calles, pero todavía tenemos nieve y el problema ahora es el suelo, así que desde el ayuntamiento llevamos a los vecinos lo que les hace falta; si tienen que ir a la tienda o a la farmacia, les hacemos los recados para que no tengan que salir de casa", ha relatado.

Pese al récord de temperatura baja en el país, el alcalde ha reconocido que durante los pasados días la sensación térmica fue inferior por culpa del aire, mientras que en esta jornada es el frío seco, muy característico de la zona.

Sobre la limpieza de la nieve en el municipio, Barrado ha precisado que desde el consistorio han limpiado varias calles con una cuchilla y con palas, y que los accesos y la carretera estaban limpios gracias al "trabajo excepcional" de las quitanieves.

En este sentido, ha considerado que todavía tenían que ir a Calamocha a recoger más sal para esparcir por las calles del municipio, pero que estaban esperando a que los técnicos usaran toda la que necesitaran en las carreteras porque tienen prioridad.

Con alrededor de 200 habitantes, en Bello todos los vecinos han colaborado en restablecer la normalidad en las calles, pala en mano y con un caldero para echar sal, porque, tal y como ha concluido el alcalde: "Esto no es como en las capitales, aquí nos conocemos, y si llamas por teléfono, todos te ayudan".