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El historiador José Ramón Sanchís realizó una aproximación a la historia de Aliaga y de las Bailías. C.M.

Aliaga finaliza la conmemoración del 700 aniversario de la unión de las Bailías

Una placa recuerda el momento histórico de la alianza con Castellote y Cantavieja

Aliaga puso término el sábado a los actos de conmemoración del 700 aniversario de la unión de las Tres Bailías bajo el dominio de la Orden militar de San Juan del Hospital de Jerusalén, que previamente se habían desarrollado en Cantavieja y Castellote. 

El acto se celebró en el Ayuntamiento de Aliaga ante el numeroso público interesado en conocer un poco más de la historia de esta antiquísima villa. El alcalde, Sergio Uche, dio la bienvenida a los asistentes y mostró su satisfacción “por participar en esta conmemoración y por hacer partícipes a los vecinos de su pasado”. 

El presidente de la Comarca del Maestrazgo, Arturo Martín, comentó que en Aliaga “se sentía como en casa” y anunció que en 2018 la comarca promoverá un programa cultural del que se hará partícipe a todos los pueblos de las Bailías, incluido Aliaga.

El historiador José Ramón Sanchís, realizó una aproximación a la historia de la localidad, explicando que el origen del dominio de la Orden de San Juan en la villa se remonta a la donación de Aliaga y Pitarque por parte de Sancho de Tarazona en 1163 a la dicha Orden, recibido por un antepasado suyo de manos del rey Alfonso I el Batallador. Aliaga estuvo en la frontera con el reino moro durante veinte años hasta la conquista de Villarroya en 1190, cuando Alfonso II entregó esta villa a la Orden, aunque se mantuvo como encomienda independiente hasta 1217. 

El patrimonio de la Orden se incrementó con las donaciones de Fortanete en 1202 y de Sollavientos en 1205, pero no fue hasta 1217 cuando Aliaga, Fortanete, Pitarque, Sollavientos y Villarroya constituyeron la Bailía de Aliaga. 

Sanchís explicó que “Sollavientos dejó de pertenecer a los hospitalarios probablemente en el siglo XIII, pues deja de aparecer en la documentación referida a la Bailía,  pasando posiblemente a la Corona al integrarse en el término de Allepuz, que pertenecía a la Comunidad de Aldeas de Teruel. De esta antigua población, que más tarde se despoblaría, queda actualmente una ermita dedicada a Santa Isabel y las ruinas de un castillo, en un valle que aún mantiene el nombre de Sollavientos donde existen numerosas masías”. 

El historiador comentó que “a la hora de dar nombre a cada una de las Bailías buscan el lugar que es más fácil de defender y Aliaga, con su castillo, era el mejor sitio, siendo el mismo caso en Cantavieja y Castellote, con lo que se eligieron estos municipios por ser los de más fácil defensa”. 

Respecto al funcionamiento de las Bailías, dijo que “era como el de las mancomunidades o ayuntamientos actuales. Prestaban servicios, se reunían los cargos municipales de cada concejo y presentaban y liquidaban sus cuentas”.  

A la hora de organizar la repoblación se dotó a cada municipio con unos fueros o carta de población donde, de manera similar, se procedía a la fijación de los términos de cada población, se especificaba que la Señoría daba a perpetuidad a cada uno de los pobladores las casas de la villa y las tierras cultivables del término en condiciones determinadas, se establecían las obligaciones de los pobladores, entre las cuales los servicios militares de hueste y cabalgada, los derechos eclesiásticos, los monopolios comerciales sobre hornos, molinos, tiendas, mercado o herrerías, otros impuestos y limitaciones, los preceptos de carácter penal y administrativo… 

 

Repoblación

Algo que llamó mucho la atención al público fue cómo se atrajeron nuevos pobladores para el mantenimiento del territorio fronterizo. Para ello, se concedió a los primeros pobladores la posibilidad de obtener el perdón de sus penas en el caso de que fuesen homicidas, raptores, ladrones, malhechores, delincuentes, deudores, morosos o desarraigados…

Al terminar el acto, los asistentes salieron a la plaza del Ayuntamiento para asistir al descubrimiento de la placa que rememorará los 700 años desde el momento en que Aliaga, Castellote y Cantavieja pasaron a formar parte de un mismo dominio y de una misma comarca, la de las Bailías. Este territorio fue conocido con este nombre hasta que en el siglo XIX con la desamortización, que supone el fin de las órdenes militares,  y las guerras carlistas, que supuso la organización del territorio en comandancias militares, la zona pase a ser conocida como el Maestrazgo.