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El sepulcro de Gonzalo de Funes está tallado en alabastro y es muy vistoso. Marta Monforte

Cantavieja tiene uno de los dos sepulcros góticos de alabastro que hay en Aragón

La restauración ha sido compleja porque se ha construido una cámara para evitar la humedad
Cruz Aguilar

Cantavieja tiene uno de los dos únicos sepulcros góticos de alabastro que hay en todo Aragón –el otro está en la catedral de La Seo, en Zaragoza– y ahora ha recuperado todo su esplendor tras ser rehabilitado por el Centro de Restauración de la Fundación Santa María, gracias al apoyo económico de la comarca del Maestrazgo y el propio ayuntamiento de la localidad. Se trata de un enterramiento en alabastro de estilo gótico realizado en el año 1420, que es la fecha en la que murió Gonzalo de Funes, que fue comendador de Cantavieja y Aliaga, Gran Prior de Cataluña y castellán de la Castellanía de Amposta. 

Procedía de una familia de gran relevancia y con mucho arraigo en Cantavieja, de ahí que mandara construir y pagara con sus propios bienes el oratorio dedicado a San Miguel que mandó levantar junto al hospital de San Roque en Cantavieja. Se trata de una iglesia gótica contemporánea a la de los Franciscanos de Teruel, al lado del calvario y con una sillería bien trazada. Dentro se colocaron dos sepulcros, el de Gonzalo de Funes y otro del que se desconoce quien lo ocupó, aunque sí se sabe que fue de la misma familia porque los pocos restos que se conservan muestran la heráldica de los Funes. 

Se trata de uno de los dos sepulcros góticos en alabastro que se conservan en Aragón –el otro es del de López Fernández de Luna y se encuentra en la Catedral de la Seo, en Zaragoza– y pudieron salir del mismo taller, aunque no los talló el mismo escultor puesto que se conoce la autoría del zaragozano y ya estaba muerto cuando se elaboró el de Gonzalo de Funes, según relata Sonia Sánchez, que es la técnico de Cultura de la comarca del Maestrazgo y la que ha investigado sobre una de las piezas del arte gótico más desconocidas de Aragón. A ellos se suma un tercero que presenta la misma traza, está en la Catedral de Segorbe y pertenece a la familia Valterra.

La especialista destaca que se trata de una escultura mortuoria que está “al más alto nivel artístico” y lamenta que el hecho de estar alejado de los focos de investigación sea una rémora para el patrimonio ya que la sepultura de Funes, “tendría que formar parte de las tesis que se han escrito sobre el gótico aragonés”.  Sonia Sánchez explica que el relieve no es muy saliente, a diferencia del de López Fernández de Luna, que es casi un bulto redondo, pero comenta que las facciones de las caras están muy bien trabajada y proporcionadas. 

La escultura muestra en el frontal el propio enterramiento de Funes, con los monjes y llorones en los  laterales y el escudo de armas a los pies. En la parte de arriba está su alma y él mismo sostenido por dos ángeles que lo llevan al cielo, donde Dios les espera entre un haz de rayos.

La responsable de Patrimonio en la comarca subraya que al enterramiento –que desde hace décadas no alberga los restos de Funes ni tampoco la tapa que lo cubría– le hacía falta una limpieza y sobre todo un saneamiento de las humedades que hay en el templo y que le estaban afectando, puesto que el alabastro es un yeso que se deshace con el agua. Comenta que para asegurar su conservación se ha separado la pieza del muro, colocando una cámara de aire trasera. “Se ha hecho un montaje museológico y, aunque da la sensación de que está pegado al muro, realmente hay un centímetro para que corra el aire”, matiza Sánchez. 

Estructura

La mayor complejidad de la restauración radicó en el diseño de la estructura en acero inoxidable para que soportara las pesadas piezas que componen el sepulcro separadas del muro. Así, los técnicos extrajeron las diferentes partes de la sepultura y picaron todos los muros para eliminar el cemento, un material que estaba transfiriendo la humedad al alabastro. “Una vez con las piezas fuera había que crear una cámara de aire y diseñamos unas estructuras de acero inoxidable, un material inerte sobre el que se colocó espuma de poliestireno para evitar que la piedra estuviera en contacto con el metal”, especifica Rosana Herrero, restauradora de la Fundación Santa María que dirigió los trabajos. 

La obra se desarrolló durante un mes y medio, ya que se inició justo a comienzos de febrero y concluyó poco antes de que se declarara el estado de alarma a consecuencia del coronavirus. La actuación sobre la escultura consistió en una limpieza fisicoquímica de la misma porque presentaba numerosas gotas de pintura y mortero de las intervenciones desarrolladas con anterioridad en la iglesia. La responsable de la restauración especifica que las rupturas que había en el sepulcro no se han pegado y las piezas se han dejado “yuxtapuestas, sin unión de ningún tipo”. 

Ahora los relieves no están sujetos directamente al muro, sino a unas pletinas y entre ellos y la pared hay una cámara de aire. Por otro lado, el muro se ha revestido con un mortero de cal y arena porque transpira mucho mejor que el cemento. 

La comarca del Maestrazgo ha invertido en esta actuación los 7.000 euros correspondientes a 2020 para acciones en patrimonio. Se trata de una partida anual que cada año se destina a un municipio y con la que los responsables de la entidad territorial pretenden poner en valor los bienes de la zona, según argumenta el presidente, Roberto Rabaza. “Son pequeñas actuaciones pero es una manera de que la comarca sea visible, llegar un poco a todos los pueblos con pequeñas cosas”, destaca el responsable comarcal. Este año la partida de patrimonio se podrá incrementar porque la institución ha realizado menos actividades a causa del Covid-19. Por eso, aprovecharon la visita de los técnicos de la Fundación Santa María de Albarracín el domingo para presentar el retablo y recorrieron La Cañada de Benatanduz, donde quieren rehabilitar los bajos del Ayuntamiento y la antigua lonja.

El Ayuntamiento de Cantavieja también ha colaborado en la restauración y su alcalde, Ricardo Altabás, señala que la iglesia de San Miguel está incluida en las visitas guiadas que hay en el municipio porque es uno de los monumentos más relevantes y antiguos. 

La presentación de la restauración llevada a cabo por la Fundación Santa María tuvo lugar el pasado domingo por la tarde en la Iglesia Parroquial de Cantavieja al ser un espacio más amplio que permite cumplir con la distancia de seguridad establecida para prevenir posibles contagios de coronavirus.