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El Comarcal del Jiloca, un periódico con 20 años de mente abierta y la mirada en el futuro El Comarcal del Jiloca, un periódico con 20 años de mente abierta y la mirada en el futuro
José Antonio Vizárraga, de El Comarcal del Jiloca, tomando una fotografía durante un acto celebrado la pasada Semana Santa en Monreal del Campo

El Comarcal del Jiloca, un periódico con 20 años de mente abierta y la mirada en el futuro

José Antonio Vizárraga puso en marcha la revista quincenal hace casi dos décadas con apoyo de Adri
Cruz Aguilar

El periódico El Comarcal del Jiloca acaba de cumplir 19 años y lo hace fiel a su cita quincenal con los lectores de las comarcas del Jiloca y Campo de Daroca. José Antonio Vizárraga, su director, redactor, fotógrafo y comercial    –porque en un periódico pequeño toca hacer de todo-, comenzó con muchas ganas, un ordenador y una cámara Agfa con capacidad para 16 fotos, pero ya digital, algo que, como él mismo dice, fue la clave, junto con el apoyo de Adri Jiloca Gallocanta, para que la publicación echara a andar.

En estas casi dos décadas de recorrido ha sido testigo de la puesta en marcha de la autovía, de la apertura y cierre de nuevas industrias y también de la pérdida constante de población –salvo el respiro demográfico que dio a la zona, y al resto de los territorios rurales, la llegada de inmigrantes entre los años 2006 y 2009–. 

La mejor noticia que a juicio de Vizárraga ha dado su periódico durante estos años es la creación de las comarcas. Aclara que no se adhiere a ningún planteamiento político, pero desde un principio le gustó la idea, le pareció “muy positiva”. 

En este tiempo no todo ha sido bueno y aunque precisa que El Comarcal del Jiloca no recoge los sucesos porque, al tener periodicidad quincenal, perderían la actualidad, también ha dado noticias malas, entre ellas el cierre del matadero de Calamocha. 

En cuanto a la apertura de la autovía, el director prefiere no posicionarse sobre ha sido bueno o malo para la economía de la zona: “Era ineludible y lo que deberíamos haber hecho la sociedad era adaptarnos antes de que sucediera, pero en esta zona no reaccionamos a tiempo, siempre vamos por detrás de las cosas”, lamenta.

Escribir en un periódico local tiene grandes ventajas, como la posibilidad de recorrer los pueblos y tener un trato muy cercano con sus gentes. En este sentido, José Antonio Vizárraga recuerda con especial cariño el “reencuentro” con su tierra. Así, aunque nació en Calamocha y se crió allí, cuando recaló a finales de los 90 para poner en marcha su proyecto llevaba algún tiempo alejado del Jiloca. “Los mejores tiempos para mi fueron esos primeros meses en los que tomé contacto con al realidad de la comarca”, especifica. Además, “para rellenar páginas con cierta facilidad y hacer el periódico más atractivo”, apostilla, incluyó secciones que requerían un largo periplo por los pueblos para tomar fotografías de los cascos urbanos o los monumentos, como los castillos. Estos itinerarios por el territorio le sirvieron, como reconoce, para crear en él “una conciencia comarcal muy amplia” y entender que “tu pueblo puede ser tu tierra, pero hay que tener la mente abierta al de al lado, si no, no hay futuro”, asevera. Esa premisa que interiorizó durante los primeros meses de trabajo ha sido una de las grandes señas de identidad del quincenal. 

José Antonio Vizárraga es de Calamocha, pero cuando puso en marcha El Comarcal del Jiloca llevaba años trabajando en Zaragoza. Se dedicó a la banca hasta que decidió probar suerte con el sector audiovisual y, a raíz de eso, tomó contacto con Adri Jiloca-Gallocanta, la asociación para el desarrollo rural de este territorio. 

El grupo, que gestiona las ayudas europeas Leader, le habló de la necesidad de contar en la zona con un periódico que recogiera las noticias e inquietudes de todos los pueblos. El profesional de la comunicación, que había estado contratado durante algunos meses en Canal 31, la televisión de Calamocha, se animó a darle forma. 

El primer número vio la luz el 15 de mayo de 1999 con la noticia principal de la portada dedicada a la instalación de una empresa en Daroca, la población más importante y dinámica de una comarca que, sin embargo, tenía la mitad de habitantes que la vecina del Jiloca. En ese momento la empresa editorial contaba con tres trabajadores en plantilla y varios colaboradores. Ahora la revista sigue teniendo ayudas externas para la realización de algunas informaciones, pero solo Vizárraga está profesionalmente vinculado a ella. 

El respaldo de Adri fue vital para echar a andar, pero el director matiza que desde los primeros números contó además con un gran apoyo por parte de los comercios de la zona. Al igual que entonces, las tres patas económicas que sostienen ahora El Comarcal del Jiloca son las ayudas públicas, la venta de publicidad y los suscriptores. El periódico se sigue editando en papel porque, como apunta su director, el envejecimiento de la población hace que la lectura en este formato  “sea más numerosa que en otros sitios”. Ahora el periódico también difunde algunas de sus informaciones a través de las redes sociales y cuenta con una página web, aunque solo accesible para sus suscriptores.

La cercanía de la gente resulta a veces problemática para los trabajadores de un medio pequeño y Vizárraga reconoce que ha habido “algunos políticos” –y prefiere no citar nombres ni colores– que a lo largo de este tiempo han intentado condicionar su trabajo. Sin embargo, el director ha “capeado el temporal” y esa capacidad, unida a un producto “atractivo de ver y no escorado hacia un lado ni hacia otro” es la receta de casi 20 años en los kioscos.