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El curso de metales permite recuperar la custodia más valiosa de la colección de la Catedral de Albarracín El curso de metales permite recuperar la custodia más valiosa de la colección de la Catedral de Albarracín
Las alumnas del curso, dirigidas por la restauradora Soledad Díaz, han desmontado la custodia para su restauración

El curso de metales permite recuperar la custodia más valiosa de la colección de la Catedral de Albarracín

Realizada en plata, oro y con 76 esmeraldas, es una pieza de relevancia en la platería española
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Cruz Aguilar

La custodia más importante de la colección de la Catedral de Albarracín y una de las más relevantes de la platería española ha sido la pieza central que han recuperado las seis alumnas que este año han participado en el Curso Superior de Restauración de Metales desarrollado por la Fundación Santa María con la colaboración del Instituto Aragonés de Empleo (Inaem) y el Instituto de Patrimonio Cultural de España.

Se trata de una pieza de un metro de longitud realizada en plata sobredorada y oro y con 76 esmeraldas engarzadas. Fue tallada en 1714 en México, donde la encargó la familia de ganaderos Monterde y Antillón para regalarla al cabildo catedralicio, un hecho que se produjo en 1717.

Según la profesora del curso y experta en restauración de metales, Soledad Díaz, se trata de una de las custodias “más importantes” de la platería española. La responsable calificó el bien de “auténtica joya” y no solo por estar totalmente realizada en plata y oro y con esmeraldas engarzadas, sino por el trabajo excepcional que presenta.

Estilo barroco

Es de estilo barroco y tiene el viril, que es la parte donde se guarda la custodia, en oro, simulando un sol del que salen rayos. El tratamiento realizado ha sido fundamentalmente de limpieza, puesto que la plaza presentaba daños ocasionados por sulfuros. “La plata no se oxida, se oscurece un poco y por eso hay que proteger todas las piezas de este material”, expresa Soledad Díaz.

Durante el curso se han eliminado todos los sulfuros, dejando la plata con su color original. Sobre la pieza se va a aplicar una capa de protección sintética, “unos esmaltes inertes para que dure estable durante mucho tiempo”, concreta la docente. No obstante, Díaz argumenta que se trata de una pieza de gran calidad y, como tal, “responde muy bien a los tratamientos y quedará estable durante muchos años”, dijo.
 

Una de las alumnas, trabajando en el viril de la custodia en plata y oro


El gerente de la Fundación Santa María, Antonio Jiménez, comenta que se trata de un bien muy valioso que fue donado por la familia Monterde y Antillón. “Eran unos ricos ganaderos que emigraron para hacer las Américas y, desde allí, enviaron varios regalos al obispo”, apunta el responsable de la institución. Además de la custodia de plata sobredorada, la familia envió varias lámparas que también están expuestas en el Museo Diocesano de Albarracín.

Corpus

La custodia se sacaba en procesión en días importantes, como el Corpus, y es una de las piezas más importantes de las que se exponen en el Diocesano. Para su restauración se ha desmontado en partes, lo que ha permitido observar, según comenta la docente, que en algunas zonas había restos de una pasta habitualmente utilizada para la limpieza de la plata, por lo que es posible que se haya intervenido en ella con anterioridad.

Ha sido la pieza más relevante de las que se han tratado en el curso, pero no la única, ya que también se han recuperado tres sacras de plata, que son hojas que se colocaban sobre el altar y el sacerdote leía en ellas las frases en latín durante la misa sin recurrir al misal. En este caso se trata de unas planchas también barrocas con los textos en relieve y decoradas con angelotes y volutas.

En este curso, que concluye este viernes, las seis alumnas solo han recuperado cuatro piezas debido a la envergadura de la custodia. En la práctica han trabajado plata, oro y hierro –ya que bajo la base de la custodia había madera y hierro–, pero en las clases teóricas, a las que se dedican dos horas al día, se ha analizado cómo abordar la restauración de diferentes tipos de metales.

Soledad Díaz destaca que la parte práctica es fundamental en los Cursos de Albarracín, que son los más largos de todos los que se cursan en España. Además de la intensa formación durante las clases, en las que siempre se trabaja con bienes patrimoniales reales, la participación en estos cursos permite la creación de “redes profesionales muy fuertes”, dice la docente, y que resultan muy útiles en la posterior inserción laboral.

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