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Granja de visones de Secapiel en La Puebla de Valverde. Bykofoto/Antonio García

El juez archiva el caso de los visones de La Puebla de Valverde porque no hubo delito de maltrato animal

Considera que en el sacrificio de los 92.000 animales no hubo infracción penal

El juez de instrucción número 2 de Teruel ha archivado el caso del presunto delito de maltrato animal en la granja de visones de la localidad turolense de La Puebla de Valverde donde se sacrificaron 92.000 ejemplares a causa de un brote de coronavirus porque ha considerado que los hechos no son constitutivos de infracción penal. 

La querella había sido interpuesta por la Asociación para la Defensa de Víctimas de Injusticias que se representó como acusación popular por un presunto delito de maltrato animal por omisión, recogido en el artículo 337 del Código Penal por el sacrificio de los visones que se determinó el pasado 7 julio.

El juez ha sobreseído las diligencias previas y ha archivado las actuaciones al considerar que los hechos objetivo de las mismas no son constitutivos de infracción penal.

El magistrado señala que según los informes recabados del Gobierno de Aragón y, en concreto, del Servicio Provincial de Sanidad en Teruel, del 24 de septiembre, y de la Dirección General de Calidad y Seguridad Alimentaria y Medio Ambiente, del 7 de octubre, que todas las medidas adoptadas tras la aparición del brote de coronavirus, incluyendo el sacrificio de los animales “fueron adoptadas por la autoridad competente y cumpliendo las prescripciones legales y reglamentariamente oportunas”.

El juez detalla que la posible afectación de la mayoría de los animales fue lo que motivo la decisión administrativa de su sacrificio.

El magistrado recuerda además que la comisión por omisión se imputa de un resultado lesivo a una persona, no por su conducta activa, sino por no haberlo impedido cuando habría ese deber y que esta conducta no se aprecia en los citados hechos.

El brote de coronavirus en la granja de La Puebla de Valverde se detectó el 19 de mayo en siete de sus trabajadores. El 8 de junio ya se sospechaba de la propagación de la enfermedad entre los animales que se confirmó el 22 de junio y por ello se decidió posteriormente, el 7 de julio, el sacrificio de los visones siguiendo las recomendaciones de la autoridad sanitaria.