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El turismo y las segundas residencias son la tabla de salvación de Los Baltasares El turismo y las segundas residencias son la tabla de salvación de Los Baltasares
El artesano agroalimentario Luis Noguera en el antiguo horno del barrio de Los Baltasares, que necesita una restauración

El turismo y las segundas residencias son la tabla de salvación de Los Baltasares

El barrio de San Agustín solo está habitado por tres vecinos, dos de ellos jubilados

El turismo y las segundas residencias son la tabla de salvación de la mayoría de los barrios de San Agustín, entre ellos Los Baltasares. En este barrio, que a mediados del siglo pasado tenía  casi una treintena de niños, actualmente solo está habitado por tres vecinos, dos de ellos jubilados. La belleza de los paisajes del valle surcado por el río Maimona y la cercanía a Valencia, 90 kilómetros, es un foco  de atracción de turistas del Levante a la zona que está salpicada por numerosos núcleos, unos habitados y otros deshabitados. 

Una de las características del municipio de San Agustín es la dispersión de sus núcleos de población. Tiene numerosos barrios o aldeas, unos habitados y  y otros están deshabitados. Cabe reseñar los nombres aldeas de  Los Peiros, La Fonseca, Los Bastasares, Mas Blanco,La Cerrada, La Garcia, La Ventica, El Masico, La Loma, El Caballero, Collado Royo, Los Mases, El Tamboril, Mas De Los Pastores, La Solana, La Coscoja, Mas De Andrés, Los Linares, Los Pobiles, El Hocino, La Cerrada, Juandin, Casa Carrasco, El Cobarcho, Casa el Sastre, Casa Gausa, Tarín Nuevo, Tarín Viejo, La Batista, La Hoz, El Molino La Hoz, El molino El Plano, El Palacio, Pozo La Muela y El Puntal (Puntalico), Casa El Amarillo y Mas de Sala. 
Uno de los barrios es Los Baltasares que está habitado por 3 vecinos de forma permanente durante todo el año, si bien en verano se incrementa la población de hijos y descendientes de la localidad con algunas familias más. 
Luis Noguera y Fernando Morón reseñaron que Los Baltasares sufrió una fuerte emigración a mediados del siglo pasado con dirección principalmente a Barcelona. “La vida en Los Baltasares era muy dura. Se trabajaba de sol a sol para poder subsistir y en las fábricas se cobraba un jornal y se tenía más futuro y más comodidades por lo que la población emigró sobre todo a Barcelona”, reseñaron. Añadieron que en Los Baltasares a mediados del siglo pasado había de 25 a 30 niños que iban a la escuela del  barrio de Los Mases.
Actualmente viven en Los Baltasares el tío Eliseo, el tío Santiago, que están jubilados y Luis Noguera que lo  estará dentro de unos pocos años. Luis Noguera vivía y trabajaba en Valencia pero decidió cambiar al mundo rural y se trasladó primero a Olba hace 10 años y luego, hace un año, a Los Baltasares al contar con una casa  con mayor espacio para elaborar quesos artesanos. 
Luis Noguera reseñó que la vida en Los Baltasares es muy plácida, sin estrés, con aire y agua puro. “Cuando tengo que hacer vida social me desplazo a San Agustín o Olba para ver a los amigos”. El tío Eliseo comentó que uno se hace a la soledad y al campo y que le gusta más la tranquilidad de su pueblo que la vida en la ciudades.
Lo que peor tiene Los Baltasares son las telecomunicaciones. Internet funciona muy mal y la telefonía móvil cuenta con mala señal. En este punto, Luis Noguera valoró el reciente arreglo de la carretera a San Agustín de la Diputación Provincial de Teruel, tras la petición del Ayuntamiento, que hasta hace unas semanas era de tierra, con baches  y ahora está acondicionada y con riego asfáltico. “Solo falta que el vado que existe para cruzar el río Maimona se eleve porque cuando llueve mucho pasa por encima del vado y los coches no pueden cruzar”.
Respecto a servicios, el pan llega a Los Baltasares desde la panadería de Albentosa todos los lunes y viernes, sea verano o invierno. Para la compra de frutas, verduras, carne y pescado se tienen que desplazar a San Agustín cuando llega la venta ambulante.  Lo mismo sucede con el servicio sanitario. Hay que desplazarse al consultorio médico de San Agustín, que atiende  dos días a la semana.
El futuro del barrio de Los Baltasares como la mayoría de los núcleos de San Agustín pasa por el turismo y la segundas residencias. 
Luis Noguera y Fernando Morón confesaban que hay  mucho turismo de naturaleza por la zona dada la cercanía de Valencia, apenas 90 kilómetros y con autovía, y el rico patrimonio existente en la zona. “Pasan muchos ciclistas y excursionistas por la zona para disfrutar de la naturaleza, para recoger setas. Hay casas rurales y en San Agustín también se cuenta con alojamiento con un multiservicio”.
Entre los atractivos que tienen los barrios de San Agustín está la rehabilitación que se ha hecho en el cercano Mas Blanco. Hace dos años la Asociación Cultural Recartografías inauguró el Museo de las Masías y la Memoria Rural de Mas Blanco,  el primero dedicado a las masías. El museo se ubica en la antigua casa de la maestra de Mas Blanco. Recartografías en los últimos años está rehabilitando los edificios públicos cedidos por el Ayuntamiento de San Agustín y que estaban abandonados para que vuelvan a tener vida a través de las actividades culturales que se programan. Igualmente destaca como atractivo el conjunto del castillo de Pradas y la ermita de Pradas. El castillo es BIC.
Igualmente, Noguera apuntó que una idea que también podría ser un revulsivo para la zona de los barrios de San Agustín sería la creación de un obrador multiservicio, que serviría para hacer productos agroalimentarios artesanos como elaborar pan y repostería, quesos o mermeladas, pero se tendría que hacer con todas las condiciones higienicosanitarias con cámaras frigoríficas. “Es disponer de una herramienta para ganarse la vida. En el Rincón de Ademuz hay un obrador multiservicios de estas características”, aconsejó.

Ruta senderista circular Loma de Los Peiros de San Agustín

 


Se sale  del camino que va a la ermita de San Agustín sin llegar a ella y en un cruce se toma un camino hacia la derecha que va al cauce de la rambla del Barruezo. Se cruza y se coge una pista hacia la derecha hasta un cruce (2,5 km). Pasado el corral del Campo tomamos nuevamente a la derecha y llegar al caserío de Tarín Nuevo. Se sigue el camino que lleva al Mas Blanco (4,7 km). Se continúa por un viejo camino a la derecha que va entre dos paredes de piedra  hasta bajar a las casas del pozo de La Muela (6,2 km) Se toma aquí un camino en ascenso que finaliza en una loma, con vistas al valle de Olba. Se asciende al vértice geodésico del monte Casulla (9,2 km).
Desde el vértice geodésico se sale por el pinar y se coge un camino que  acerca al caserío de Los Peiros; por el extremo opuesto al de llegada, parte un camino cercado por muros de piedra que cogemos para dejar en un desvío a la izquierda y seguir por unas rodadas hasta que se pierden. Se baja por unos bancales que lleva a la fuente de Las Abejas (11,6 km). Se atraviesa el puente y  se va a la ermita de Pradas. Se regresa a la población por el camino del calvario, después de cruzar la pista que va a Los Baltasares.
 (16,5 km).