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José Sánchez: “¿Con los años que tengo, para qué me voy a poner una vacuna?” José Sánchez: “¿Con los años que tengo, para qué me voy a poner una vacuna?”
José Pérez Martínez, con los jardines de la residencia que él cuida al fondo

José Sánchez: “¿Con los años que tengo, para qué me voy a poner una vacuna?”

El que fuera carnicero de Camarena se ocupa de los jardines de la residencia Monreal y ha vencido a la covid
Cruz Aguilar

José Pérez Martínez es uno de los dos ancianos –de un total de 75– que no se ha vacunado en la residencia de Monreal del Campo. La última vez que le pusieron una inyección tenía 8 años, fue por un costipado que no remitía, y lo pasó muy mal durante los siguientes 4 meses, en los que no paró de toser. “¿Es obligatorio ponérmela?, pues entonces no me la pongas”. Así de sencillo lo cuenta porque no cree que necesite inmunizarse con el mal recuerdo que tiene de las agujas y añade: “¿Con los años que tengo,  para qué me voy a poner una vacuna?”. Además, está convencido que de coronavirus no se va a morir, a menos que el “bicho” sea reincidente porque José Pérez fue uno de los primeros ancianos que se contagió en la residencia y, aunque no llegó a estar hospitalizado, sí permaneció 40 días en la cama. “No me podía ni tener y se me fue la gana de comer”, describe, para añadir que ya la ha recuperado y que, salvo los espárragos, todo lo que le dan en la residencia le gusta. 

El anciano, que el 4 de febrero cumplió 85 años, reconoce que pasó momentos difíciles a causa del virus  y llegó a creer que no lo contaría: “Pensaba que era lo último, no tenía ganas de nada”, relata. A la muerte le tiene el miedo justo, habla de ella con naturalidad y precisa que si se salvo no es por suerte, sino porque no le tocaba. De hecho, una vez recuperado quiso seguir en la habitación –algo que no le permitió la Dirección del centro- para hacer compañía a Eugenio, que era su amigo y que no pudo con el coronavirus. “No lo quería dejar solo, llevábamos mucho tiempo juntos”, relata.

Aunque a José la covid lo debilitó, se ha recuperado perfectamente. Vuelve a andar y a comer con normalidad y aprovecha las horas de sol para dar vuelta por los jardines y ver lo que le toca hacer en ellos de cara a la primavera. Es el encargado de su mantenimiento, que hace de forma voluntaria y es que tiene 85 años, pero también un alma inquieta. 

Fue el carnicero de Camarena de la Sierra durante toda su vida. Heredó el negocio de sus padres tras su jubilación y lo llevó hasta casi los 70 años, puesto que tras darse de baja de autónomo con 65 volvió a reengancharse porque no sabía estar sin trabajar. “Pagaba y no cobraba, pero es que no sé estar parado”, comenta. “Dicen que el trabajar mucho mata, pues no es mi caso”, asegura.

Esta primavera José volverá a echar horas en los jardines que rodean la residencia para que broten plantas y flores y, con ellas, rechite la esperanza que el covid intentó secar en ese lugar hace ahora justo un año.