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Las nuevas instalaciones de la bodega Jesús Romero, ubicadas en una parcela de 1.000 metros cuadrados en el polígono industrial de Rubielos de Mora

La bodega Jesús Romero de Rubielos cuenta con nuevas instalaciones y vinos

Los propietarios ultiman visitas enoturísticas y recuperan un viñedo de garnacha en Báguena

La empresa Jesús Romero ha construido su propia bodega en Rubielos de Mora y confía en que el próximo año pueda organizar visitas a sus instalaciones y a los viñedos de montaña de la localidad, situados a unos 1.000 metros de altitud. En paralelo, ha recuperado una viñedo de garnacha plantado en 1955 en Báguena con una producción limitada a 1.500 botellas, pero de una gran calidad.

La bodega Jesús Romero comenzó su andadura en Rubielos hace una década con la elaboración de dos vinos: Rubus y Rubus Quercus, al que ahora se suma Rubus La Viña de Báguena y que próximamente se ampliará con producciones en la zona del Matarraña. 

En los tres últimos años, ha aumentado la repercusión y la puntuación dada por los expertos a sus productos, y con ello también sus ventas. Esta situación ha hecho que los dos socios de la empresa, Jesús Romero y el enólogo Juan Vicente Alcañiz, hayan ampliado el viñedo de Rubielos de Mora y construido una bodega  en una parcela de 1.000 metros cuadrados ubicada en el polígono industrial de esta localidad de la Comarca Gúdar-Javalambre.

El interior de las instalaciones, que comenzaron a construirse en 2018, ya está terminado y cuando acabe de acondicionarse el exterior la próxima primavera los propietarios pretender incorporar a su actividad el enoturismo, con visitas al viñedo y a la bodega y catas en el jardín.

“Nos gustaría ampliar la oferta cultural y gastronómica de la comarca con el enoturismo y dar a conocer las particularidades de uno de los viñedos en espaldera más altos de España y lo que conlleva elaborar vino en estas condiciones, que no siempre es fácil”, señaló Juan Vicente Alcañiz. 

Aquí la vendimia se lleva a cabo entre la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre, mucho más tarde que en otras zonas vinícolas situadas a menor altitud. Además, la uva madura de forma muy lenta, lo que se traduce en que la fruta tiene mucho sabor.

Repercusión

Aunque la producción de la bodega es limitada a unas 15.000 botellas al año, sus vinos han alcanzado una gran repercusión y, además de en Teruel, se están vendiendo bien en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid. También se exportan a países como Canadá, Irlanda y Bélgica, añadió el enólogo.

Al Rubus y Rubus Quercus –dos vinos con carácter personal por su característica zona de altura y los rigores de su clima– se ha sumado ahora el Rubus La Viña de Báguena, un vino de parcela elaborado únicamente con la garnacha que producen las viñas plantadas en 1955 en esta localidad del Jiloca. La producción es de tan solo 1.500 botellas pero, a su juicio, “es un vino con mayor entidad al que hemos estado haciendo hasta ahora y que nos sitúa en una franja de mayor calidad”.

Juan Vicente Alcañiz conocía este viñedo por su trabajo como enólogo en una bodega de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Calatayud.

Próximamente, quieren ampliar la producción a través de un acuerdo similar con un viticultor de la zona del Matarraña para elaborar un vino blanco, también de garnacha.

La intención de los socios de la bodega Jesús Romero es hacerse con más viñedos en la provincia. “A pesar de que en Teruel hay tradición e historia, no hay una DOP (solo la Indicación Geográfica Protegida Bajo Aragón) ni grandes bodegas”, argumentó el enólogo.