Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

Grullas en la nieve con la localidad turolense de Bello al fondo. Carmina Franco

La laguna de Gallocanta está congelada y parte de las grullas regresan al norte de Europa

Las bajas temperaturas y la gran cantidad de agua propician que se hiele parte del humedal salado
Cruz Aguilar

Algunas zonas de la laguna de Gallocanta se han congelado a consecuencia del frío que hizo en esa zona del Jiloca durante la pasada semana. Las bajas y anómalas temperaturas, unidas a la falta de alimento por el espesor de nieve, han propiciado que muchas grullas adelanten su vuelta a los países del norte de Europa como Suecia o Finlandia, donde crían. La mínima de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) del día más frío de las últimas décadas –el 12 de enero– se registró en Bello, donde el mercurio cayó hasta los -25,4 grados. El humedal es salino, pero su congelación es posible porque tiene una gran cantidad de agua en este momento. 

Carmina Franco, que es guía en el Centro de Interpretación de la Laguna de Gallocanta, ubicado en Bello, detalla que la laguna no tiene un bloque entero de hielo, pero sí hay varias zonas, sobre todo en los puntos de entrada del agua dulce, que se han congelado e incluso animales como jabalíes o las propias grullas caminan sobre el hielo. “Al haber más agua, el porcentaje de sal es menor y eso permite su cristalización”, relata.

El humedal alcanza la inundación máxima de los últimos 30 años y en la localidad de Gallocanta recuerdan que hace alrededor de 50 años la laguna se congeló e incluso los mayores hablan de que hubo personas que la atravesaron andando. 

Las bajas temperaturas unidas a los espesores que la borrasca Filomena ha dejado en toda la provincia de Teruel han favorecido que las grullas se vayan de Gallocanta por la dificultad de hallar alimento al estar sepultado por la nieve. Algunas han bajado hacia el sur, pero la mayor parte, explica Carmina Franco, han adelantado su vuelta a los países nórdicos porque “las condiciones aquí son parecidas a las que van a encontrar en las zonas de criadero de Finlandia o Suecia”, dice.

De 18.000 a 2.000 aves

Como ya ocurrió el año pasado con Gloria, las aves migratorias barruntaron la llegada de Filomena y los censos muestran un importante descenso de las grullas en la laguna. Así, mientras que en el del 24 de diciembre se contabilizaron 18.341 grullas, en el del 30 de diciembre solo había 9.485, una cifra de invernada muy baja si se compara con la de años anteriores. El siguiente censo, realizado el pasado 14 de enero, arrojó una cifra de 2.166. 

Carmina Franco comenta que cuando los compañeros de la empresa Sarga acudieron al humedal en la mañana del 14 de enero para registrar la salida de las aves del dormidero la temperatura que marcaba el termómetro del coche era de 22 grados bajo cero.

La guía del centro de interpretación especifica que durante la temporada de invernada los censos se hacen cada 15 días porque no hay tanta variación entre los ejemplares contabilizados, que son los que pasan el invierno en la provincia de Teruel. Sin embargo, en estos últimos censos sí se nota mucho movimiento debido al temporal.

También la laguna del Cañizar, entre Cella y Villarquemado, está congelada en diversas zonas, lo que complica que las grullas la usen de dormidero. Estas aves duermen con las patas dentro del agua para evitar el ataque de depredadores. En estos últimos días se las ha visto dormir en el interior de los canales, que al tener agua continua no se han congelado, matiza David Mansilla, voluntario de Red Impulso Rural.

Según el termómetro que hay en la oficina de los regantes de Villarquemado, las temperaturas llegaron hasta los 26 bajo cero en el humedal. Eso ha afectado no solo a la congelación del agua, sino a que buena parte de las fincas de esta zona siguen cubiertas en su totalidad de la nieve caída hace ya diez días, lo que dificulta sustancialmente la alimentación de las aves.

Tanto las temperaturas, muy por debajo de la media para estas fechas como la dificultad de alimento, han provocado que las grullas se hayan movido durante el temporal y Carmina Franco argumenta que en las zonas del Moncayo se las vio volar en dirección sur, pero en Peñaflor, al lado de Zaragoza, se observó a varias bandadas que iban en dirección norte, posiblemente a los lugares donde acostumbran a pasar la primavera. “También se vieron a unas mil grullas sobrevolando Moscardón, en la Sierra de Albarracín”, detalla la guía de Gallocanta.