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La laguna de Gallocanta tras las lluvias que se están registrando en esta primavera vuelve a tener agua hasta alcanzar los 47 centimetros, tras haber estado seca

La laguna de Gallocanta registra un 12% menos de precipitaciones en 45 años

Además, la temperatura ha aumentado 1,5 grados durante el mismo periodo de tiempo

La primera jornada de divulgación de estudios  en la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta celebrado el sábado en el Centro de Interpretación de Gallocanta de la localidad zaragozana dio a conocer significativos datos de lo que está pasando en importante humedal ornitológico y medioambiental. Uno de los datos es que en la laguna de Gallocanta ha diminuido entre un 10 y un 12 por ciento las precipitaciones en los últimos 45 años. Además, la temperatura se ha incrementado 1,5 grados en los últimos 45 años. Igualmente se ha constatado un aumento del número de grullas que invernan o pasan por la laguna de Gallocanta.

El centro de interpretación de la Laguna de Gallocanta acogió ayer la primera jornada de divulgación de estudios en la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta, una jornada abierta a todos los públicos con el objetivo de dar a conocer los estudios que se vienen realizando en el entorno del humedal. 

En la jornada hubo ponencias técnicas, vídeos ornitológicos, visitas guiadas, etc. Las jornadas fueron organizadas por el Ayuntamiento de Gallocanta y por el Instituto Geológico y Minero de España, IGME, en Zaragoza.

En una de ellas se abordó “Evolución de la migración de grullas”, un trabajo realizado por María Pardos y dirigido por el científico, Jesús Causapé Valenzuela. 

En un resumen del trabajo, Jesús Causapé, expuso que se había detectado “desde el año 1973, que es cuando empezaron a venir las grullas  a Gallocanta, que es también cuando tenemos grullas de censos en Galllocanta, que la temperatura ha  aumentado un 1,5 grados en estos 45 años”.

Jesús Causapé añadió  por contra, que las precipitaciones en Gallocanta han disminuido un litro por metro cuadrado por año. “Esto supone unos 45 litros, que a una media de 400 litros que caen al año en la zona suponen  entre el 10 y el 12 por ciento menos de disminución de precipitaciones”. 

Causapé Valenzuela dijo que todas estas variables climáticas están afectando a las costumbres migratorias de las grullas. “Lo que hemos detectado mediante análisis estadísticos es que las grullas vienen y se van antes a Gallocanta en un tiempo significativo.  En estos 45 años han avanzado su venida a Gallocanta y su regreso en 15 días. Se ha observado que el número de grullas que se quedan a invernar es cada vez mayor y posiblemente esté relacionado con el aumento de la temperatura que les hace la no necesidad de no tener que ir más al sur”. 

En esta línea, el investigador del Instituto Geológico y Minero de España en Zaragoza  se ha observado “que efectivamente  el nivel de la laguna influye en el número de grullas que vienen a Gallocanta. Entonces se ve que hay una relación directa entre el nivel que hay de agua en la laguna y  el número de grullas que vienen a Gallocanta”. 

En relación a lo que ha ocurrido este año, en la  época migratoria, Jesús Causapé reseñó que había  sido malo porque desde abril hasta ahora la laguna de Gallocanta ha estado seca durante año. “En febrero se salvó un poco. Es lo que nos demuestra los datos estadísticos, que el número de grullas en Gallocanta está directamente relacionado con el nivel de la laguna. Las grullas cuando no tienen agua en un humedal se van a una lagunas más cercanas. Como en Gallocanta no había agua, ni casi grullas, se fueron a otras como la de Honda del Campillo de Dueñas, en Guadalajara, que está en línea recta unos 15 kilómetros, donde hubo bastantes grullas. Las grullas tienen que buscar alimento y un hábitat adecuado para ellas”, comentó

El organizador técnico de la jornada de divulgación de estudios de la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta recordó la hipótesis de que  “las grullas vinieron aquí en 1973 y fue por la causa de la desecación de algunas lagunas por el sur de Francia. Eran lagunas por las que pasaban las grullas y al desecarse avanzaron y comenzaron a llegar a Gallocanta. Luego las grullas lo transmitieron entre las generaciones y es como progresivamente vienen más grullas a Gallocanta”. 

Finalmente, Causapé Valenzuela explicó que en los últimos años, a partir de los setenta, los niveles de agua en Gallocanta han bajado pero que “el número de grullas ha aumentado año tras año y a pesar de los niveles de la laguna sean más bajos y esto se  debe por costumbres de las grullas, que van cambiando”. 

CHE

En otra ponencia de la primera jornada de divulgación de estudios en la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta se trató “Evolución histórica de la Laguna de Gallocanta”, que impartió Rogelio Galván, de la Confederación Hidrográfica del Ebro. 

Rogelio Galván expuso que a través de los documentos históricos en los que se trata de la laguna de Gallocanta se habla de momentos en la historia en los que el humedal habían tenido unas condiciones más húmedas donde se han criado peces en ella. “No es que sean momentos muy distintos a los actuales, pero sí con algo más de agua. La laguna siempre ha fluctuado en periodos húmedos y periodos secos. Hay documentos del siglo XVII y del siglo XIX, que muestran que ha habido momentos con más agua, hasta tener condiciones menos salinas y tener la posibilidad de tener peces en  la laguna, tencas”. 

Rogelio Galván reseñó sobre la actualidad que la laguna de Gallocanta ha estado muy seca pero dentro de un ciclo que es natural. “Que la laguna esté seca en algunas ocasiones se ha visto a lo largo de la historia. Cuando está seca afecta a la fauna. Es cierto que ahora con las últimas lluvias la laguna ha mejorado. Ahora la podemos ver con 47 centímetros de agua, lo cual está dentro de las profundidades que ha tenido a lo largo del siglo XX. No está mal”.

Galván manifestó que la laguna de Gallocanta en sus condiciones hidrológicas ha sido durante todo el siglo XX bastante estable. “Salvo un periodo en los años sesenta y setenta donde creció bastante y fue una anomalía. En esos años hubo condiciones bastantes húmedas en toda España y en la cuenca  del Ebro. Durante todo el siglo XX y el siglo XXI la laguna de Gallocanta más o menos está teniendo un comportamiento bastante similar en cuanto a como fluctúa en los niveles de agua. Con unos años de mayor nivel de agua, otros años casi  se seca por completo. Fluctuaciones  normales. En esos años de los sesenta y setenta, anómalos, se llegó a tener hasta 2 metros de agua de profundidad y se llegó a hablar de desecar la laguna porque afectaba a terrenos de cultivo. La situación es bastante estable. Es cierto que nos gustaría verla con algo más de agua, pero su situación es la que es”.

Respecto a la afección en la laguna de Gallocanta del cambio climático, Rogelio Galván manifestó que de momento no se percibe significativamente. “Todos los modelos climáticos dicen  que va haber menos precipitaciones y subirá la temperatura. Esto sin lugar a dudas afectará a la laguna de Gallocanta. No tengo la percepción  de que se vea tan claramente. Todos los modelos dicen que a futuro se notará y que eso afectará a la laguna de Gallocanta”. Añadió que lamentablemente la laguna  de Gallocanta si no llueve no tendrá agua. 

En otras charlas se expusieron temas como “Evolución sedimentaria de la laguna desde el inicio del Holoceno hasta la actualidad: Una historia que se remonta 10.000 años atrás”, que impartió el profesor de la Universidad de Zaragoza, Antonio Pérez García. O el modelo hidrogeológico del sistema de Gallocanta que explicó José María Orellana, del IGME.