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Un grupo de moteros procedentes de Calanda se despiden del puerto de los Degollaos y de Silencioso entre uves y ráfagas. Marcos Navarro

La moda de la Silent Route: turismo de paisajes deshabitados en tiempos de pandemia

Moteros, ciclistas y familias conocen el Geoparque del Maestrazgo disfrutando de cada curva

Los 63 kilómetros de conducción lenta de la Silent Route, la carretera panorámica A-1702 entre la Venta de la Pintada (Gargallo) y el puerto del Cuarto Pelado (Cantavieja) que pasa por localidades despobladas como Ejulve, Montoro de Mezquita, Pitarque, Villarluengo o Cañada de Benatanduz, se han convertido en las últimas semanas en un atractivo de ocio para moteros, ciclistas, familias y clubes de coches dispuestos a disfrutar de su trazado sinuoso y de los espectaculares atractivos geológicos que ofrece el Parque Cultural del Maestrazgo. El territorio se empieza a creer el proyecto ideado por las áreas de turismo de las comarcas del Maestrazgo y Andorra-Sierra de Arcos, y comercios y bares ya notan el trasiego.

“Es una carretera demasiado desconocida para todo lo que tiene”, valora Leticia Marcuello, conocida en redes como @motera27. Recientemente ha visitado dos veces la Silent Route y no deja de hablar de ella a sus amigos del grupo zaragozano Crazy Goat Riders, cuyo símbolo es una cabra que se asemeja a Silencioso, el macho cabrío que preside el puerto de los Degollaos en el kilómetro 16 de una ruta que los motoristas procedentes de Zaragoza suelen iniciar por Gargallo. 

La pasión de Marcuello por esta carretera la llevó a volver con un amigo y un dron para hacer un vídeo que, de forma altruista, se sumará a los canales de promoción de la Silent Route, presentada por todo lo alto en 2018 por las instituciones en el Hostal de la Trucha (Villarluengo) desde el convencimiento de que podía servir para dinamizar sus pueblos de paso. 

Cambio de concepto

La idea era darle la vuelta a la incómoda lentitud del trayecto que representaba para los vecinos antes de las obras de acondicionamiento para venderla al exterior –incluso a nivel internacional– como un espacio donde “perderse en la inmensidad, sentir la llamada del silencio, conectarse con la naturaleza y detener el tiempo”, tal como reza el vídeo promocional rodado hace dos años. 

Los Órganos y los Estrechos de Valloré, en Montoro; la Caleja del Huergo, en Ejulve, y el Nacimiento del Río Pitarque son los elementos imprescindibles que debería visitar cualquier persona que pase por la ruta. Están bien señalizados en los cruces de una carretera que es frecuentada por todo tipo de vehículos, pero más si cabe por moteros que en los últimos fines de semana acuden en  grupos atraídos por los paisajes pero también por el nuevo asfalto que el Gobierno de Aragón ha aplicado en los últimos meses.

“Aragón peca de tener muchas carreteras en mal estado, por lo que cuando te encuentras una que tiene curvas y en la que no hay baches, sólo te tienes que preocupar de tus amigos, del paisaje y de planificar el pueblo en el que almorzarás”, destaca la motera zaragozana, contenta de poder recomendar Teruel y no solo el Pirineo oscense a sus compañeros de asfalto. 

“Es una carretera nueva, muy divertida y, de la cabra (Silencioso) hacia abajo, más estrecha, muy escarpada y con un bonito paisaje que contemplar”, valora Marcuello, que destaca también que “hay pueblos muy pequeñitos que te acogen muy bien”. 

En cuanto a servicios, poco pide @motera27 más allá de “un bar que tenga pan y huevos, que en los pueblos te los suelen poner de corral”, si bien ella pediría que, aunque la ruta no tenga gasolineras, esté mejor indicado dónde poder encontrarlas en las señalizaciones y en la página web. 

Un youtubber “impresionado”

La Silent Route también ha dejado “impresionado” a Javier Quiroga, otro apasionado de las motos que visitó este julio la zona procedente de Pontevedra. Confiesa que con la situación de Covid-19 cambió su viaje a Suiza porque le llamaba “la España vaciada y hacer rutas tranquilos” junto a su mujer. El año pasado dieron su particular vuelta a España por el sur, tomando como referencia los Pueblos más Bonitos de España, y en Albarracín quedaron prendados de Teruel, por lo que les encajaba retomar su periplo vacacional este año desde la provincia. 

“La Silent es una ruta preciosa: tiene un inicio con curvas que son realmente rápidas, para disfrutar de la moto, y la segunda parte con un paisaje más agreste, con curvas más cerradas”, señala. Pero lo que más le gustó fue “el desvío a Pitarque, impresionante, con túneles excavados en la roca. Muy pintoresco”. 

Quiroga tiene un canal de Youtube donde cuelga vídeos de sus viajes. “Estoy convencido de que el que más visualizaciones va a tener este año es este”, anuncia.

El territorio se lo cree

Quiroga valora en una ruta que tenga “locales que den servicio específico, en plan moteros: un buen sitio de descanso, una terracita donde poder tomarte una bebida y un pincho y tener una charla”. En este sentido, la Silent ofrece alojamientos y servicio de hostelería, pero a cuentagotas porque “también es su esencia: no espero encontrarme chiringuitos cada 10 kilómetros”, matiza el motorista.

En este sentido, recientemente ha abierto un segundo bar en Ejulve, El Portal, que en redes sociales se autodenomina El Portal de la Silent, algo que ha sido acogido con “mucha ilusión” por María Ángeles Tomás, técnico de Turismo de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos y una de las ideólogas de la Silent junto a su homóloga en el Maestrazgo, Cristina Mallén. “La gente de Ejulve ha asumido la ruta como algo propio y ya son los propios vecinos los que promocionan la carretera como ruta panorámica”, valora. 

La copropietaria del negocio, Marta Belart, ensalza las posibilidades que tiene la promoción por redes sociales, y considera que el nombre cibernético elegido les ayudará a atraer viajeros a su establecimiento. En los 15 días que llevan abiertos, ya han dado servicio a varios grupos de moteros que disfrutan de una sorprendente terraza con vistas a la sierra de Majalinos. 

Tanto El Portal como la tienda Cárnicas Ortín o la casa rural El Mirador del Maestrazgo han instalado carteles visibles en la entrada principal al pueblo como reclamo. La gerente de la tienda, Nuri Orta, asegura que la publicidad que se ha dado a la carretera está apoyando al comercio en Ejulve. En su caso, vende embutidos y conservas caseras, así como quesos, vinos y miel de la zona.

Las familias consumen más que los moteros, asegura, y algunas vienen de lugares tan a mano como Teruel o Valderrobres. “Tan cerca que lo teníamos y no lo conocíamos, suelen decirnos”. Otros llegan desde más lejos, como Madrid, Valencia o Barcelona. “Hemos decidido abrir los domingos por la mañana en verano para dar servicio”, apostilla la tendera. 

“Pasar, sí pasan, y alguno que otro siempre para a comer”, explica José Daniel Buj, gerente de la Fonda Josefina de Villarluengo. Reconoce que no ha hecho demasiada promoción de la Silent Route en Internet porque prefiere no ir desbordado para dar buen servicio a su público habitual, aunque “al que viene lo atiendo lo mejor que puedo”. 

La zaragozana Eva Abad estuvo el fin de semana con la familia en su casa de Ejulve y se acercaron al puente del Vado y a Silencioso. “Ahora que la carretera está arreglada se ha convertido en un nuevo atractivo turístico que puede traer gente al territorio. Esperamos que este año vengan con orden, pero cuando no haya virus haya mucha más gente en esta zona”, declaró en el puerto de los Degollaos, donde también descansaba ayer un grupo de motoristas de Calanda. “El asfalto es una gozada, y las vistas. Hacemos 200 kilómetros y almuerzo, todos los domingos”, explicaron. 

El presidente del Club Ciclista Ejulve, Juan Carlos Pascual, destaca que cada vez son más los ciclistas que pasan. “Saben que la carretera está arreglada, tiene poco tránsito y es bonita, y se ven grupos que hacen varias rutas, como la de los Degollaos con vuelta por Fortanete, Villarroya de los Pinares y Aliaga; otros se van por Pitarque a subir por San Cristóbal hacia Aliaga”. Pascual propone asfaltar también la A-1403 para que vayan más ciclistas y ofrecerles duchas públicas como “punto estratégico” para que se queden a comer y compren. Recuperar la carrera de los Degollaos también daría publicidad a la zona, afirma. 

“En Cantavieja cada vez vemos más motos”, observó Mallén, que nota día a día como el proyecto que ideó junto a Tomás está teniendo repercusión. “La gente envía fotos, dice que volverá y pregunta mucho por Pitarque y Valloré”, destacó la técnico de Turismo del Maestrazgo, que subraya que “hacer excursiones en zonas tranquilas” está siendo una modalidad turística al alza. 

“La zona era conocida por los Órganos y Pitarque, pero poner en valor la carretera en sí y que la gente disfrute del paisaje es algo que se está empezando a conseguir”, se congratuló. 

Pese a que la Silent no tiene oficina propia que cuantifique visitantes, Tomás ratifica que la promoción “está teniendo sus resultados” y propone el corazón de la España vaciada, un lugar “con grandes espacios abiertos al que vas con tu vehículo y con pocas aglomeraciones”, como destino turístico “muy apropiado para este año”.

Embajadores

“Si pones una fotaza, las visualizaciones en las redes sociales de la Silent se pueden disparar hasta las 8.000”, aseguró la técnico de Turismo de Andorra-Sierra de Arcos, María Ángeles Tomás. Ahora, la carretera panorámica ha lanzado una campaña para que quien haya compartido su experiencia satisfactoria en Facebook o Instagram “la recomiende a alguien mediante un pequeño vídeo contando por qué les ha gustado”. A los que hagan esto antes del final de esta semana, se les nombrará embajadores de la ruta en un pequeño acto.

Ni corta ni perezosa, @motera27 volvió a la ruta para hacer un vídeo con drones incluidos que ya está siendo difundido por la Silent y causando furor, igual que el de Rosa Pérez Romero, que recorre una carretera que ha transitado durante 40 años emocionándose como si fuera el primer día. 

“Las fotografías con Silencioso son las que más triunfan, todo el mundo para en los Degollaos para hacerse una foto con él, igual que con los Órganos, Pitarque o las señales de inicio o final de ruta”, destaca la técnico de Turismo del Maestrazgo, Cristina Mallén. 

Otro de los proyectos de la Silent a medio plazo es tratar de compensar la huella de carbono que dejan los vehículos que la recorren mediante bonos con los que poder plantar árboles y reforestar algunas zonas, planteó Tomás. Cabe recordar que buena parte del término de Ejulve sufrió un grave incendio hace ahora 11 años. 

También quieren potenciar las bicicletas eléctricas, pues “63 kilómetros es una distancia adecuada para hacer con bici pero no todo el mundo tenemos la capacidad física”, dijo Tomás. Las ideas van desde instalar puntos de recarga estratégicos a lo largo de la carretera o incluso ofrecer la posibilidad de alquilar bicicletas en algún punto de la ruta.