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Joaquín Pérez Juan, a la derecha de la imagen, junto a su hijo Joaquín Pérez Hinojosa. con plantas de trufa micorrizadas , un cultivo en auge en Alcotas

La truficultura mantiene la supervivencia de Alcotas, un barrio de Manzanera

Los vecinos y descendientes del pueblo cultivan la trufa y origina movimiento en la localidad

La truficultura mantiene la supervivencia de Alcotas, un barrio rural de Manzanera que linda con la provincia de Castellón. Los vecinos e hijos descendientes de la localidad, que viven en la Comunidad Valenciana, cultivan la trufa y origina que haya vida en la localidad, que cuenta con 12 habitantes censados. El principal problema que tiene Alcotas, además de la despoblación, es el pésimo estado de la carretera, estrecha y con un firme en muy mal estado.

Alcotas es una pequeña localidad, barrio rural de Manzanera, que linda con El Toro en la provincia de Castellón, 4 kilómetros, y con una docena de vecinos censados. Alcotas se unió a Manzanera en el siglo XIX lo que obliga a decir al jubilado Joaquín Pérez Juan que siempre ha pertenecido a Manzanera, municipio con el que se está satisfecho con la atención que se recibe en los servicios que presta. “El Ayuntamiento de Manzanera presta atención a sus barrios. Alcotas está cuidado. Nos ha puesto local social, aunque el terreno fue comprado por los vecinos, y ahora ha arreglado el lavadero. El aguacil se desplaza de Manzanera a Alcotas”, reseñó Joaquín Pérez Hinojosa, hijo de Joaquín Pérez Juan. 

Situado a una altitud de 1100 metros, Alcotas vivió la emigración en los años sesenta del siglo pasado. Alcotas superaba el centenar de vecinos y tenía escuela propia. Actualmente los descendientes de los que marcharon a trabajar y vivir a Barcelona, Valencia y Castellón están regresando durante los fines de semana y vacaciones para cultivar trufas, lo que está dando vida al pueblo. En Alcotas las casas están arregladas  y sus calles, cuidadas.

Alcotas mantiene la celebración de sus fiestas patronales, a finales de julio, los Santos de la Piedra, y cuando se reúne suficiente dinero hay también hasta  toro y vaquillas. Durante las fiestas patronales la población alcanza  las 200 personas.

Joaquín Pérez Hinojosa comentó que lo peor tiene Alcotas es la carretera que les une de Manzanera y al linde con El Toro, Castellón. “Una carretera que es competencia de la Diputación General de Aragón pero que  la mantiene en el olvido pese  a las reiteradas solicitudes para que la acondicionen dado su estrechez y, sobre todo, el pésimo y peligros estado del firme. Con la nevada de Filomena los conductores de las quitanieves no querían venir por el peligro de la carretera”.

Sin embargo, en Alcotas las telecomunicaciones no están mal, indicaron Joaquín Pérez Juan y Joaquín Pérez Hinojosa. “Con Internet se puede hasta teletrabajar. El 4G llega y el operador de Movistar también llega a todo el pueblo y dentro de las casas. Los demás operadores no tienen cobertura. La televisión también se ve bien. En casa vemos  14 canales de televisión gracias al repetidor que está en Cerro de Pina, en la provincia de Castellón”, indicaron.

En esta línea dijeron que “el servicio de panadería viene de Manzanera dos veces por semana en invierno y en verano cada dos días. La venta ambulante de fruta y verduras viene en verano un día a la semana al igual que los congelados”, apuntaron. 

Respecto al servicio médico se desplaza una vez al mes a Alcotas desde Manzanera y aunque no hay consultorio médico en la localidad se atiende directamente en las casas. 

Pese a la escasa población empadronada  en Alcotas hay dos ganaderos y media docena de agricultores, pero entre los dos ganaderos no se llega a las 350 ovejas cuando antaño Alcotas fue un pueblo muy ganadero y que realizaba la trashumancia al Reino de Valencia, recordó Joaquín Pérez Juan, ganadero trashumante, que vivía medio año en su pueblo y otro medio año en el Reino de Valencia con sus cientos de cabezas de ovino.

El principal valor patrimonial que tiene Alcotas, su iglesia, está cuidada como el resto del pueblo mismo. Hace unos años se vendió la casa parroquial para ayudar a arreglar la iglesia. En 2014, gracias al convenio existente entre Ibercaja, Diputación de Teruel y Obispado de Teruel  se restauró la torre de la iglesia de Alcotas. 

Según está recogido el  templo de Alcotas fue en origen una pequeña ermita, construida posiblemente en el siglo XV, en honor a San Abdón y San Senén (conocidos en Alcotas como los Santos de la Piedra) y que posteriormente pasó a tener la advocación de Santa Quiteria. En ella ya se realizaba misa en el siglo XVI para las masías de la contornada, alcanzando el rango de iglesia parroquial el 11-10-1581. El templo fue profundamente remodelado en el año 1711, (según inscripción sita en la fachada principal, junto a la torre).

En la actualidad la falta de feligreses hace que el cura solo vaya a la iglesia de Alcotas cuando hay entierros y en las fiestas de verano. “Antes el cura venía todos lo domingos”, recordó Joaquín Pérez Juan. 

Alcotas tiene también una fosa común de la Guerra Civil, que se encuentra aledaña  a una de las paredes del cementerio pero en el exterior del recinto. Los cuerpos pertenecían a soldados del contingente de tropas moras que lucharon junto a Franco. Por su condición de “infieles” no podían ser enterrados en el interior de un cementerio católico, por lo que generalmente eran sepultados junto a sus muros, cuando no eran olvidados en una fosa común en medio de los campos. 

Ruta senderista a la sima El Paúl, de 4,6 kilómetros

Cerca de Alcotas está la sima El Paúl, un itinerario que saliendo de Manzanera tiene una duración de 1h30´. La distancia es de 4,6 kilómetros, a lo que hay que añadir la duración de la vuelta.

Se sale de Manzanera y se coge la carretera que se dirige a Alcotas. En pocos metros sale a la derecha una corta desviación asfaltada que se dirige a un secadero de jamones. Se toma esa desviación que se convierte en camino y algo más adelante llega a la carretera, se cruza y se baja a la fuente de las Viñas (0,8 km). Se vuelve a la carretera, se anda unos metros dirección Alcotas y se coge un camino que desciende al cauce del barranco de Tanino, avanzando entre carrascas, arces y otras especies de monte bajo. El camino convertido en senda, sale a la carretera (km 2,5), se baja por ella unos metros hasta tomar una pista que surge a su izquierda. Por ella se irá ascendiendo remontando un corto barranco hasta situarnos en un collado. Desde aquí se toma un camino a la izquierda que pronto termina y se convierte en senda, que ascendiendo la suave ladera nos deposita en el paraje de la sima El Paúl (km 4,6). La sima se halla rodeada de una verja, tendrá unos 20 metros de profundidad y un perímetro de 70 metros aproximadamente, y en su fondo hay algunos ejemplares de tejos. El regreso se realiza por el mismo camino.