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Vidal Martínez, con su ganado merino de Montes Universales, en Guadalaviar. Guadalupe Arbués

Los trashumantes de Guadalaviar inician el día 1 la vereda a pie pese al Covid

En el mes de mayo trasladaron su ganado merino en camión desde Jaén debido a la pandemia
Cruz Aguilar

Los ganaderos trashumantes de Guadalaviar trasladarán a sus más de 2.000 ovejas merinas de los Montes Universales a pie, como hacen siempre y pese a que en mayo realizaron el recorrido desde Vilches, en Jaén, en camión debido a la pandemia. Ahora en otoño el virus sigue estando, pero los hermanos Ismael y Vidal Martínez han decidido realizar el camino andando y partirán el próximo 1 de noviembre.

Los pastores de merino inician siempre el recorrido para Todos los Santos, aunque en la jornada previa, el 31 de octubre, llevan a sus ovejas hasta la partida de los Chorros para salir de allí ya al día siguiente hacia Cuenca. Suelen llegar el día 24, “o el 25 si hay algún retraso”, matiza Vidal Martínez. En esta ocasión no les acompañarán los estudiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza para evitar contactos por el tema del Covid-19. 

Irán los dos hermanos y Arturo Soriano, otro pastor de la Sierra y “puede ser que venga alguna persona más a título particular, pero nos da algo de miedo por el virus”, reconoce Martínez. En otras ocasiones los estudiantes de Veterinaria les acompañan para aprender de ganadería extensiva y familiarizarse con la trashumancia. Suelen hacerlo en varios grupos que pasan, cada uno de ellos, diversas jornadas del camino junto a los pastores.

La trashumancia es una forma de vida para varias familias ganaderas de Guadalaviar, que viven a caballo entre Vilches y la Sierra de Albarracín, siempre en busca de los mejores pastos para su ganado. En mayo suben al frescor serrano para bajar en otoño hacia el sur, donde las temperaturas son más suaves y sus ovejas pueden alimentarse de los pastos naturales de las dehesas de Jaén. 

Se trata de una carne criada de forma “natural, no ecológica, porque lo ecológico son solo papeles que se firman”, dice Vidal Martínez. Pese a que el ganado prácticamente se alimenta de pastos naturales y solo le ayudan con pienso en algunos veranos secos, la carne apenas está valorada y solo la aprecian en países como Arabia Saudí o Líbano. “Si no van muy caros se los llevan a Semana Santa para Francia e Italia, pero los que más los demandan son los musulmanes”, comenta el pastor trashumante. Indica que se trata de una carne “con todo su sabor” y explica que la carne de un animal joven, “de un lechal, sabe a leche” y es diferente a la de un cordero ya hecho. 

Mismo precio que en 2000

Las ventas no ha ido muy bien en este año y aunque los corderos que salieron antes de iniciarse la pandemia los cobraron a un precio normal, los de la primavera se comercializaron muy baratos e incluso hubo ciertos problemas para darles salida: “Nos costó hasta venderlos”, lamenta el propietario del ganado de merino de los Montes Universales. 

Las ventas del verano tampoco fueron buenas puesto que los precios que se abonaron fueron los mismos que los de hace 20 años, “pero el coste ahora es mucho mayor porque el cereal ha subido bastante”, recalca el trashumante.