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Mejoras por valor de un millón de euros en las iglesias de Lechago, Navarrete y Burbáguena Mejoras por valor de un millón de euros en las iglesias de Lechago, Navarrete y Burbáguena
Los responsables institucionales admirando el pavimento de Burbáguena

Mejoras por valor de un millón de euros en las iglesias de Lechago, Navarrete y Burbáguena

Las actuaciones, que fueron visitadas por Soro, se han costeado a travésdel Fondo de Inversiones de Teruel
Cruz Aguilar

Un total de 960.000 euros es el dinero que se ha invertido procedente del Fondo de Inversiones para Teruel (Fite) en la iglesia de Burbáguena y en las de las pedanías calamochinas de Navarrete  y Lechago. El consejero de Vertebración Territorial, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, destacó durante su visita a la zona el compromiso tanto del Gobierno de Aragón y el de España con el patrimonio del Jiloca. 
El responsable hizo hincapié en el extenso patrimonio aragonés y reconoció que “durante muchas décadas las inversiones no han sido suficientes” y por eso ahora más que rehabilitar lo que se está haciendo es consolidar los monumentos para evitar su ruina”. En este sentido, comentó que el Fite supone una buena oportunidad en Teruel tanto por la sensibilidad con el patrimonio como con el empleo.
Soro visitó las tres localidades del Jiloca acompañado por el subdelegado del Gobierno de España en Teruel, José Ramón Morro; el presidente de la Diputación de Teruel, Manuel Rando; el vicepresidente de la DPT, Alberto Izquierdo y diversos representantes de instituciones locales, comarcales, provinciales y regionales. 
Precisamente Manuel Rando, que también es alcalde de Calamocha, destacó la importancia que tienen las intervenciones que ahora se están acometiendo para dejar el patrimonio de la localidad y sus barrios en muy buen estado. Señaló que también se ha actuado en la torre de Cutanda y planteó que solo quedaría por intervenir en Nueros.
La actuación ya concluida en  Burbáguena constituye la última fase y ha consistido en la renovación del interior del templo y la renovación del pavimento, que estaba en muy mal estado. Se han saneado las humedades y se ha colocado un nuevo suelo inspirado, aunque en tonalidades más claras, en el que había antaño, del siglo XIX y del que se han conservado dos estrellas de ocho puntas situadas bajo vidrio. El coste de esta actuación ha supuesto una inversión de 356.645 euros (IVA incluido) y deja prácticamente finalizado el templo. 
Tanto Soro como el resto de responsables institucionales que recorrieron la iglesia mostraron la admiración por la restauración acometida, que ha supuesto devolver la grandiosidad a uno de los templos más relevantes de toda la comarca del Jiloca. Así, entre las actuaciones desarrolladas se ha pintado el templo con colores caros que dan mayor luminosidad al interior, algo que se ha intensificado gracias a la nueva iluminación. Todo ello contribuye a realzar las pinturas de gran tamaño que desde los años 60 cuelgan de los muros y que fueron realizadas por Alejandro Cañada. 
Como especificó el propio Soro, esta intervención completa las ya acometidas en otras dos fases en el pasado, que supusieron la rehabilitación de la torre y de la fachada.

“No la esperaba tan bonita”
El arquitecto responsable de la obra, Luis Galicia, especificó que el actual suelo se ha colocado sobre una solera de cal para que quede unos 20 centímetros por encima del antiguo. En el altar se ha eliminado uno de los dos escalones que tenía y se ha retirado el pavimento, que se colocó en los años 60 del pasado siglo a imitación del resto del templo y “ahora se ha reproducido”.
Pilar Rubio es una vecina de Burbáguena que estaba maravillada por cómo ha quedado la iglesia tras la rehabilitación y no dudaba en decirlo. “No había estado y no me esperaba que esto fuera tan bonito”, decía, para explicar que el suelo estaba muy fragmentado y “el altar se hundía”. Le gusta mucho que se hayan conservado las flores antiguas bajo cristales proyectores porque le da empaque al edificio: “Lo veo todo muy fino, se nota que lo han hecho con mucho gusto”, aseguró. La emoción de Pilar Rubio refleja las “ganas que tienen todos los vecinos” de poder ver el interior del templo, explicó el alcalde de Burbáguena, Joaquín Peribáñez, quien señaló que era una antigua reivindicación vecinal derivada del mal estado en el que estaba la iglesia. 
Tanto en Burbáguena como en Lechago hubo diversas movilizaciones vecinales para instar a las administraciones a la restauración de sus templos. En este sentido José Luis Soro dijo que la movilización “siempre es positiva” porque demuestra una “preocupación” de la ciudadanía por su patrimonio y las iglesias “forman parte de su herencia y legado cultural”. 

Informe técnico de Lechago
La actuación en la torre de Lechago era una vieja reivindicación vecinal y, cuando por fin se encargó un informe técnico, éste desveló que lo que realmente necesitaba una actuación de urgencia era la cubierta del templo y no el campanario, donde los problemas eran de desprendimiento de cascotes. José Luis Soro detalló que los técnicos fueron los que marcaron el desarrollo de esta primera fase de  la intervención y planteó que en la torre se consolidarán los elementos que pudieran desprenderse, además de quedar preparada para una futura actuación. 
Sergio Izquierdo, que es uno de los arquitectos que está al frente de la obra, comentó que se ha retirado toda la cubierta de madera y que reutilizarán todos los elementos que puedan, aunque más de la mitad deberán de ser sustituidos. 
Además, comentó que aprovechando la colocación de los andamios en las fachadas, se van a retirar los rejuntados de mortero para colocar otros de tipo tradicional más acordes con el propio templo. En lo que respecta a la torre, comentó que había peligro de caída de cascotes hacia los viandantes “y eso se ha saneado”, aclaró, para añadir que no tiene problemas estructurales.  La inversión total de esta primera fase en Lechago es de 350.000 euros y además de consolidar la cubierta servirá para sanear los humedales de la zona sur.

Navarrete, listo en el verano
En lo que respecta a Navarrete, se trata de la segunda fase de rehabilitación del templo y está centrado en el primer cuerpo de la torre así como en las cubiertas que quedaron sin acometer en los trabajos anteriores y en la fachada. La inversión es de 261.000 euros y, como apuntó el consejero de Vertebración Territorial, estarán terminadas antes del verano. En los tramos superiores de la torre, de estilo mudéjar, ya se actuó en la primera fase, que concluyó durante la pandemia según indicó el alcalde de Calamocha, quien precisó que entre las dos intervenciones llevadas a cabo recientemente la inversión en Navarrete ha superado los 400.000 euros.
El alcalde pedáneo de Navarrete, Pedro Hernando mostró su alegría por los arreglos llevados a cabo en el templo, que es un punto de referencia en el pueblo. “Ya teníamos la parte superior arreglada pero faltaba actuar sobre las fachadas”, dijo.  Se trata de un templo “muy ornamentado”, según indicó el arquitecto responsable del proyecto, Joaquín Andrés, quien planteó la necesidad de una tercera fase para recuperar precisamente esa ornamentación. De momento ya se han realizado diferentes catas para conocer la relevancia de las decoraciones pictóricas entre las que destacan, según indicó la responsable de la empresa de restauración, Cristina Marín, los esgrafiados del techo.