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Algunos de los asistentes a la entrega de la estación depuradora por parte del Instituto Aragonés del Agua a Olba

Olba estrena un humedal artificial para depurar las aguas de su casco urbano

Se trata de una vieja demanda de la localidad para que los vertidos al Mijares sean limpios
Cruz Aguilar

Olba cuenta ya con una estación depuradora para limpiar los vertidos que se hagan desde este núcleo al río Mijares. La depuradora es de tipo humedal y se basa en el sistema de depuración de los humedales naturales. Está planteada para atender tanto a la población que reside durante el invierno, que es de unos 30 habitantes, como a la que hay en los picos más altos de agosto, cuando puede llegar a las 2.000 personas.

En la localidad existían unas depuradoras obsoletas que se construyeron en los años 70 y funcionaban por un sistema de fosas sépticas, pero el alcalde, Federico Martín, reconoció que no funcionaban correctamente y “el vertido iba directamente al río”.

La depuración de las aguas es una vieja demanda de la localidad, que tiene en el monte y el río su riqueza: “Tenemos que cuidarlo”, destacó el responsable municipal. La depuradora ha sido construida a través del Instituto Aragonés del Agua, que depende del Gobierno de Aragón y el coste se ha elevado a 368.668 euros.

Costes más reducidos

Una de las ventajas de esta depuradora es que sus costes de mantenimiento son reducidos y no necesita personal técnicamente cualificado para ese mantenimiento. Además, puede soportar una mayor variación de las cargas hidráulicas y orgánicas que una planta depuradora convencional. Por otro lado, producen menos lodos residuales, con lo que se minimiza el problema de los residuos sólidos. El alcalde explicó que se decantaron por este sistema porque es “más respetuoso con el medio ambiente y se integra mejor con el municipio”, aseguró.  

Los sistemas de tratamiento de aguas residuales construidos a modo de humedad tienen los mismos componentes que los humedales naturales y el proceso de depuración también es similar. 

Tiene un suelo de carácter hídrico, la vegetación de carácter hidrofítica y el agua residual que da el carácter general y regula los procesos de transformación de la materia. Los procesos depuradores están regulados por las características físicas y químicas del suelo, que constituye el sustrato, y el agua y el aire, que son los conectores entre partes diferentes del humedal. 

El tratamiento se desarrollar en tres fases. Una de pretratamiento en la que tiene lugar el desbaste de gruesos, que es manual, algo habitual en poblaciones con caudales pequeños y poblaciones menores a mil habitantes equivalentes.  El tratamiento primario se hace con un decantador-digestor en la poblaciones pequeñas. El tratamiento avanzado se hace mediante lechos de macrófitos emergentes. Consta de tres lechos de aproximadamente un metro de profundidad, llenado con gravas plantado con una o más especies de macrófitos emergentes.