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Peralejos inicia la puesta en valor de las cuevas andalusíes que se excavaron hace un milenio Peralejos inicia la puesta en valor de las cuevas andalusíes que se excavaron hace un milenio
Las cuevas antes de la intervención arqueológica

Peralejos inicia la puesta en valor de las cuevas andalusíes que se excavaron hace un milenio

Las cavidades están agrupadas y algunas se usaron como refugio antiaéreo durante la guerra civil española
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Por R. Sáez Abad & J. Ibáñez González
Teruel

Hace un milenio, las cuevas artificiales excavadas en la roca eran el lugar de habitación más característico de las comunidades campesinas hispanomusulmanas asentadas en el valle medio y bajo del río Alfambra; y también en algunas otras zonas de la actual provincia de Teruel. En concreto Peralejos suma una veintena y ahora las quiere poner en valor.

Estas cavidades se organizaban siempre en pequeñas agrupaciones formadas por entre dos y más de una docena de cuevas. Las cuevas artificiales excavadas como lugar de habitación, se solían situar muy cerca de la vega del Alfambra, espacio que estaba en cultivo e irrigado. Pero también había cuevas que debían servir de refugio en momentos de peligro y que no estarían habitadas de forma permanente; se situaban en la parte alta de espolones o cerros de difícil acceso y tenían un carácter eminentemente defensivo.

Para que este tipo de poblamiento pudiera ser posible, se requería que el terreno estuviera configurado por escarpes de mayor o menor tamaño, formados por roca de escasa dureza, de modo que fuera relativamente fácil la excavación de las galerías y salas con picos de hierro. Por el contrario, el nivel que se utilizara como techo de la cavidad debía ser, preferentemente, más duro y coherente y estar poco fracturado, de modo que no se produjeran derrumbes o desprendimientos accidentales.

Todas estas características las reúnen numerosos sectores del bajo y medio Alfambra; este curso fluvial ha excavado un gran foso natural en los niveles del Mioceno Superior – Plioceno, en los que se alternan los niveles de margas, calizas y yesos, de distintas características, en las que se suelen alternar escarpes y laderas de fuerte pendiente.

Pero, este tipo de asentamientos en cueva no fueron reutilizados como lugar de habitación por los repobladores cristianos, que prefirieron la construcción de casas al aire libre a la hora de crear sus aldeas. No obstante, en muchos casos se siguieron utilizando como bodegas, corrales o albergues; incluso se documentan, ya en Edad Moderna o Contemporánea, la existencia de algunas casas adosadas a pequeños escarpes rocosos, que en su parte posterior incluían algunas estancias excavadas en la roca.

Ocupadas en la guerra civil


Las cuevas del Valle del Alfambra también serían ocupadas nuevamente en los convulsos años de la Guerra Civil; fueron utilizadas como refugio antiaéreo frente a los bombardeos de la aviación o como lugar de habitación de las familias que habían escapado de sus casas o de los soldados que se encontraban combatiendo en las posiciones cercanas.

La localidad de Peralejos cuenta con un importante conjunto de cuevas artificiales, gran parte de las cuales podrían ser de origen andalusí. Se sitúan frente al casco urbano, en la orilla opuesta del río, cerca de la salida del Barranco de la Cerraja. Están distribuidas en cuatro conjuntos diferentes, que agrupan un total de 20 cavidades, a las que se suman una serie de construcciones islámicas al aire libre.

Recientemente, se ha realizado una intervención arqueológica en parte del conjunto, dentro de un proyecto de investigación sobre las cuevas andalusíes del medio y bajo Alfambra, promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.

Los trabajos han sido dirigidos por el arqueólogo Javier Ibáñez y por el historiador Rubén Sáez. Paralelamente, el Ayuntamiento de Perales ha acondicionado el entorno de dos de ellas y ha instalado una mesa de interpretación. Estas dos cavidades se sitúan sobre el merendero, que se localiza al pie del Antiguo Depósito de las Aguas. Se encuentran excavadas en un irregular afloramiento rocoso, entre 15 y 20 m etros por encima del cauce del Alfambra.

Cada una de las cuevas posee una puerta desde el exterior, aunque también se encuentran comunicadas entre sí por su parte posterior mediante un minúsculo acceso, de difícil tránsito. Hay indicios de que ambas cavidades tenían adosado en el exterior algún tipo de edificio, de limitada entidad. De esta construcción exterior, hoy perdida, tan sólo se conservan unos pequeños restos de muros encofrados de piedra y yeso, adosados a las jambas de la puerta de acceso a la cueva. En el cortado rocoso se conservan los huecos semicirculares, igualmente muy deteriorados, de lo que podría ser el encaje de las vigas (“mechinales”) de la cubierta. También había un aplanamiento en la zona contigua a la cueva, aunque este nivel de suelo se encuentra bastante meteorizado por haber permanecido durante mucho tiempo a la intemperie. El descubrimiento de varios fragmentos de cerámica andalusí sobre los restos de esta plataforma durante los sondeos arqueológicos, parece corroborar la datación andalusí de estas cavidades, en cuyo interior no se conservan materiales de dicha cronología.

Ya en el interior de las cuevas, en sus paredes y techos todavía se aprecian las marcas dejadas por los picos durante su excavación. Pese a su limitada profundidad, este proceso no debió ser sencillo; en una de las cavidades artificiales se entra a pie llano. Pero en la contigua, excavaron el suelo de la cueva a mayor profundidad que la plataforma exterior, lo que obligó a crear dos escalones, igualmente tallados en la roca; y también a un rebaje frontal en el acceso, para evitar golpearse en la cabeza al entrar. No es fácil saber el motivo de los distintos niveles otorgados a cada una de estas cavidades, aunque pudo influir algún cambio en la dureza de las distintas vetas, pese a que ambas cuevas se encuentran contiguas.

En los niveles más superficiales del relleno de la cueva se detectó la presencia de materiales de cronología muy reciente, junto a otros inequívocamente vinculados a la guerra civil, como balas y casquillos. Este último hallazgo corrobora la información aportada por fuentes orales, de que estas cuevas fueron utilizadas como refugio durante este conflicto armado.

En las inmediaciones de estas dos cuevas, se detectó la presencia de distintos indicios de la posible existencia de otras cavidades artificiales actualmente desaparecidas por colapso de la pared rocosa. Hay que tener en cuenta que las mismas características geológicas que favorecieron su excavación hace un milenio, propiciaron, en algunos casos, su posterior hundimiento y desaparición.

Otros conjuntos


Los otros tres conjuntos de cuevas artificiales conocidos en el municipio se encuentran en un radio de menos de 500 m. de distancia respecto a las cavidades situadas sobre el merendero. Uno de ellos, de considerable entidad, se sitúa inmediatamente al lado de la vega. Contiguas a las mismas también se detectó la presencia de diversas estructuras y de materiales islámicos.

Otro de los conjuntos destacados se encuentra en un escarpe rocoso de incómodo acceso, situado más de 70 m. por encima del río. Se trata de un emplazamiento incómodo, pero de más fácil defensa que el de las cavidades inferiores.

Aunque parte de las cuevas también han colapsado parcialmente, hay una muy bien conservada. Presenta dos niveles o alturas, encontrándose la entrada en la inferior. Al nivel superior se accede por el interior, por una incómoda subida, aunque en su momento pudo existir una escalera de madera.

En este nivel superior se abre una ventana encima de la puerta, desde la que era posible arrojar objetos sobre un hipotético atacante; el sistema defensivo se completaba con la presencia de dos aspilleras, desde las que también se protegía la puerta de entrada. Su complicado acceso, el alejamiento relativo de la huerta y la concentración de elementos que permitían controlar el acceso a la cavidad, nos permite asegurar su carácter eminentemente defensivo; es posible que su ocupación fuera eventual y que incluso fueran empleadas en caso de peligro por los mismos pobladores de los conjuntos situados junto a la vega.

Un potencial recurso turístico vinculado al Camino de los almorávides.

Los conjuntos de cuevas andalusíes de Peralejos se localizan junto al itinerario turístico conocido como “Camino de los almorávides”. Esta ruta se corresponde con el tramo final del hipotético itinerario que debió seguir la expedición comandada por Ibrahim ibn Yusuf, en la primavera del año 1120. Este poderoso ejército, procedente del valle del Guadalquivir y que había sido reforzado con contingentes militares de todo al-Ándalus, tenía como objetivo recuperar la ciudad de Zaragoza (conquistada por Alfonso I en 1118) y frenar la expansión del Reino de Aragón por el valle del Ebro y el Sistema Ibérico. Pero, unos tres días después de haber pasado frente a estas cuevas, la expedición fue derrotada por el Batallador en los campos de Cutanda el 17 de junio de 1120.

Refuerzo al itinerario


La integración de las cuevas refuerza este itinerario que une Teruel con Cutanda, dotándolo de contenido a su paso por el municipio de Peralejos. En ese sentido, otros municipios del itinerario ya están poniendo a punto otros recursos asociados al Camino de los Almorávides, algunos de los cuales verán la luz en este mismo otoño.