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Quique Arenas, director de Motoviajeros.es: El motoviajero sigue en movimiento, algo esencial para comarcas apartadas Quique Arenas, director de Motoviajeros.es: El motoviajero sigue en movimiento, algo esencial para comarcas apartadas
Quique Arenas comtempla el Maestrazgo desde Silencioso, el icónico macho de cabra montés. Motoviajeros.es

Quique Arenas, director de Motoviajeros.es: El motoviajero sigue en movimiento, algo esencial para comarcas apartadas

La Silent Route nombra seis embajadores por su apoyo a la carretera panorámica

El director de la revista digital Motoviajeros.es, Quique Arenas, es uno de los seis embajadores que la Silent Route acaba de nombrar por su colaboración con la carretera panorámica A-1702 que une la Venta de la Pintada con el Cuarto Pelado, entre las comarcas Andorra-Sierra de Arcos y Maestrazgo. Ve muchas posibilidades de desarrollo del territorio en torno al proyecto de slowdriving que cada vez conoce más gente gracias a las redes sociales, a reportajes como los suyos y al proyecto de Motorland Aragón, en torno al cual se han desarrollado rutas moteras que dinamizan la provincia. 
- ¿Cómo ha recibido su nombramiento como embajador?
- Estoy muy agradecido a la gente que se ha acordado de mí. Hice un reportaje en Motoviajeros.es de una zona que conozco bien desde hace muchos años. Soy de Toledo y he ido repetidas veces, buscando el aislamiento y la tranquilidad que me ofrecen pueblos como Gargallo, Ejulve, Villarluengo, Montoro de Mezquita, Cañada de Benatanduz o Cantavieja. El trabajo que se está realizando ha revitalizado por completo una carretera y unas comarcas que antes quedaban aisladas. Se ha dado color y a efectos de la moto se ha convertido en un icono por excelencia, probablemente no esperado pero ahí están todos los selfis con Silencioso, ese macho de cabra montés tan bien ejecutado y fotogénico en Ejulve.
- ¿Qué posibilidades de desarrollo ve a este proyecto?
- La carretera, aunque es un tramo corto de 63 kilómetros, lo tiene todo para seducir y conquistar a la gente que disfrutamos viajando en moto. Tiene naturaleza, patrimonio, gastronomía y un trazado muy entretenido, con muchas curvas para recorrer de manera reposada y disfrutar con fotografías, tanto a nivel individual como en pareja o en grupo. Ha sido todo un acierto que se haya potenciado la A-1702 y se está convirtiendo en una de las rutas escénicas más importantes del país.
- ¿Cuál es el secreto de que sea tan conocida y recorrida?
- Está fatal que lo diga yo, pero  parte de mi trabajo es estar muy al día de lo que se cuece en redes sociales y, a raíz de la publicación del reportaje en la revista, a diario he visto un goteo incesante de seguidores que la están recorriendo. A los moteros nos gustan los lugares alejados de las masificaciones y el escenario del coronavirus ha provocado que mucha gente tuviera que abortar planes de viajar fuera de España y se centrara en destinos atractivos en casa. La Silent ha sido uno de los lugares más buscados, también por ser novedoso. Se ha hecho un hueco entre el Pirineo y Picos de Europa.
- ¿Recomendaría al motorista recorrer a fondo el entorno?
- El slow tourism es un emblema que lleva predicando y ejecutando Aragón desde hace tiempo. En la zona también están las Rutas Moteras del Bajo Aragón. La clave está en viajar sin prisa, como hice. Empleé una jornada completa en hacer 63 kilómetros, algo que se puede despachar en apenas dos horas; pero el  encanto consiste en detenerse e ir encontrando ese plus de disfrutar de la naturaleza y de las gentes, buscar rincones como los Estrechos de Valloré o el Nacimiento del río Pitarque y explorarlos. Y, como no, disfrutar de toda la gastronomía, como el queso de Ejulve, la trufa o el aceite de oliva del Bajo Aragón.
- ¿Echan de menos algún servicio, como gasolineras?
- Hay que entrar en la Silent con el depósito de combustible lleno, aunque hay muchos tramos en España de esa longitud donde no hay estaciones de servicio. No lo considero un problema grave y hay gasolinera en Cantavieja. En cuanto a alojamientos, hay casas rurales con encanto en Montoro y hoteles en la Venta de la Pintada y en Cantavieja. Hay servicios y eso permite que se pueda plantear un fin de semana completo. 
- ¿Cuál es el perfil del motoviajero?
- Es un perfil muy definido, suelen ser hombres entre 35 y 70 años con un nivel socioeconómico medio-alto. Las motos que llevamos son caras y el usuario suele tener inquietudes gastronómicas e interés por alojamientos con encanto. Será más fácil que nos encuentres en mitad de la Silent que en una gran ciudad. 
- ¿Están teniendo repercusión las carreras en Motorland de cara a promocionar la zona?
- Aragón siempre va a ser vista como una comunidad que respira gasolina, que huele a motor. No solo por el desarrollo de las pruebas de competición, sino porque se ha estado trabajando muy bien en proyectos de apoyo al mototurismo. La Diputación de Teruel y las oficinas de turismo de Andorra, Bajo Aragón o Maestrazgo están volcándose. Además, el estigma que nos persigue al motero, como algo malo, ha cambiado muchísimo. Disfrutamos de la moto de manera saludable, respetuosa e integradora con el medio ambiente, nuestros pueblos y nuestras gentes. Ahora, con el Covid, todo el colectivo se ha comprometido a seguir en movimiento, respetando las restricciones pero ayudando a negocios locales, y eso es algo esencial para comarcas tan apartadas como estas.
- ¿Qué es Motoviajeros.es?
- Es una revista digital muy segmentada que está teniendo muchas visitas. Me dedico específicamente a rutas en moto y estoy muy contento porque, aunque está muy focalizada en una temática, cuenta con el seguimiento de muchos lectores que valoran el trabajo que se hace para tomar ideas y escoger destinos.