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Rubielos de Mora celebra sus fiestas del Carmen con el regreso del toro de soga Rubielos de Mora celebra sus fiestas del Carmen con el regreso del toro de soga
El morlaco completó unos primeros minutos muy buenos, pero más tarde se mantuvo inmóvil. Paco Gómez Sobreviela

Rubielos de Mora celebra sus fiestas del Carmen con el regreso del toro de soga

El imponente astado de la ganadería El Val defrauda después de ilusionar con un gran arranque
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El 16 de julio es una fecha marcada en rojo en el calendario de todos los vecinos de Rubielos de Mora. El Día del Carmen se celebra con gran pasión entre los rubielanos y la localidad se transforma para vivir uno de las fechas más destacadas del año. En esta ocasión, y tras un agotador  periodo de parón por la pandemia, la celebración regresó a las calles de la localidad turolense con el fervor y la emoción desbordados. Además, los caprichos del destino hicieron que la vuelta de la festividad al municipio coincidiera en fin de semana para que todos los rubielanos que durante el año no pueden disfrutar de su municipio estuvieran presentes en una de las citas más populares de su pueblo.

Ángel Gracia, alcalde de Rubielos de Mora, confesó que la emoción estuvo presente en todo momento en el día grande de las fiestas más “deseadas, esperadas y añoradas por todos los rubielanos”. Sin embargo, las celebraciones comenzaron el viernes por la tarde con la Novena y el Salve solemne a la Virgen del Carmen. Los Quintos de los años 2003 y 2004, unidos debido a la imposibilidad de celebrar la festividad en su año correspondiente por culpa de la situación sanitaria, fueron los encargados de llevar a cabo el pasacalles del farol, que suponía el comienzo oficial de un par de jornadas repletas de tradición y sentimiento en Rubielos de Mora.

El día grande, celebrado, comenzó con una doble misa. En primer lugar, el Convento de las Madres Agustinas acogió una Santa Misa. Más tarde, a las 11:30 la Iglesia Parroquial recibió al Reverendísimo Señor Obispo de la Diócesis Teruel-Albarracín, Monseñor Don José Antonio Satué Huerto, que fue el encargado de oficiar la solemne misa en honor a la Virgen del Carmen. Además de ser una fecha especial para el pueblo de Rubielos, la del sábado también lo fue para el Señor Obispo, ya que justo hace un año tomó posesión de su cargo.

Durante la celebración eclesiástica, el padre D. Josep Martínez Roldan, recibió del alcalde de Rubielos de Mora, Ángel Gracia, un obsequio por sus 50 años de sacerdocio.

Por la tarde llegó el turno de la festividad taurina. Las ganas de los rubielanos se hacían notar y la Plaza esperaba con ansia la salida del astado de la ganadería El Val, de la Puebla de Valverde.

Josep Martínez Roldan recibe un obsequio ante la mirada del Obispo. P. G.S.

Gran presencia y poca acción

Una salida con mucha fuerza animó a pensar que los sogueros iban a tener una tarde complicada pero muy entretenida en Rubielos de Mora. El morlaco impresionó a los presentes por su potente presencia y su enérgica puesta en escena. Sin embargo, la furia duró bien poco. El toro no defraudó durante los primeros minutos y dejó un recorrido muy dinámico en la zona del Plano. No obstante, pasadas las primeras embestidas el protagonista de la ganadería El Val pasó a ser mucho más reservón y los encargados de llevar la soga por delante del astado, una tradición propia de Rubielos de Mora, se las vieron y se las desearon para guiar al toro por el recorrido que debía completar.

El toro de soga dejó una sensación algo agridulce en su regreso a Rubielos. Una percepción que terminó de colarse entre los vecinos y visitantes del municipio cuando la ambulancia tuvo que marchar antes de hora debido a un incidente en el recorrido del astado. Una luxación en el codo de un asistente obligó a detener el festejo y el morlaco de la ganadería de La Puebla de Valverde terminó su paseo por las calles de Rubielos de Mora en los corrales de la Plaza de la Sombra, sin terminar el recorrido habitual que suele llegar hasta el Corralico del Plano.

Procesión, cerril y fin de fiesta

Tras la conclusión del toro de cuerda, los rubielanos regresaron a sus casas para acicalarse de cara a la procesión que desde las 20:30 horas recorrió las calles del municipio. Tras la solemnidad para honrar a la Santísima Virgen del Carmen y con el tiempo justo para descansar, el ambiente taurino volvió a apoderarse de la localidad turolense. Un ejemplar cerril de la ganadería El Val salió desde los corrales para ser embolado y dar por concluida la fiesta taurina más esperada por todos los rubielanos. Una vez se apagaron las bolas del astado, la fiesta continuó en la localidad con una verbena de la Orquesta Dier celebrada en las instalaciones deportivas y una discomóvil posterior, a cargo de Alberto Gascón.

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