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Un estudio sobre la migración de las mujeres en el valle del Jiloca avanza el arraigo con su tierra Un estudio sobre la migración de las mujeres en el valle del Jiloca avanza el arraigo con su tierra
Mercedes Rubio (izquierda) y Vega Latorre son las autoras que están realizando el estudio

Un estudio sobre la migración de las mujeres en el valle del Jiloca avanza el arraigo con su tierra

Dos jóvenes historiadoras analizan la emigración femenina durante el franquismo

Un estudio que están realizando dos jóvenes historiadoras e investigadoras, Mercedes Rubio y Vega Latorre, sobre la migración femenina en el valle del Jiloca durante el franquismo, 1940-80, avanza el fuerte arraigo que han mantenido y mantienen las mujeres que emigraron con sus raíces. El estudio del Centro de Estudios del Jiloca diferencia dos periodos de la migración femenina. En los primeros años década de los 40 y los 50 las mujeres del Jiloca emigraron a las ciudad a  servir por necesidad económica. En los periodos siguientes la migración fue por estudios, por buscar otras perspectivas sociales y laborales, pero siempre manteniéndose el arraigo con su tierra, que les ha marcado un carácter fuerte que les ha ayudado para salir adelante en la vida ellas y sus familias. 

Las jóvenes historiadoras e investigadoras Mercedes Rubio (Calamocha) y Vega Latorre (Monreal del Campo) explicaron que el estudio que iniciaron el pasado mes de septiembre y que estará terminado dentro de dos meses basado en entrevistas personales, telefónicas y telemáticas, 40, aborda la migración femenina en el mundo rural (valle del Jiloca) durante el Franquismo. 

“Se pretende establecer las causas que motivaron la necesidad de la migración femenina durante la posguerra y analizar las repercusiones demográficas de la decisión de la migración. El método a utilizar es la entrevista oral. Dadas las circunstancias sanitarias, pretendemos elaborar una parte de las encuestas de manera virtual (telefónicas, videoconferencias) y para minimizar los contactos queremos que las encuestas sirvan a modo de tanteo para localizar posibles entrevistadas”.

Mercedes Rubio y Vega Latorre están buscando mujeres que emigrasen desde el valle del Jiloca hacia el extranjero, la ciudad u otra localidad por cualquier motivo entre los años 1939 y 1980 y para ello tienen un contacto para quien quisiera colaborar con el estudio y que es;  migracionfemeninaxiloca@gmail.com

Las investigadoras del Centro de Estudios del Jiloca, Mercedes Rubio y Vega Latorre, reseñaron que el estudio que están realizando cuenta con una subvención de la Memoria Histórica al CEJ, “donde presentamos el proyecto”. 

En un avance del estudio que están realizando las dos historiadoras con las primeras entrevistas y recogida de datos señalan que en el periodo entre los años 40 y 50 del siglo pasado las mujeres del valle del Jiloca emigraban por subsistencia, porque las familias pasaban necesidades y las mujeres marchaban a servir a casas en las ciudades y así ayudaban a sus familias del medio rural. Además las mujeres que se marchaban, principalmente a servir a casas de Valencia, Barcelona, Zaragoza, Madrid, no lo hacían a la aventura sino por previos contactos sobre todo de familiares y de amistades.  

“Las mujeres se marchaban a servir a casas  principalmente a Barcelona y Valencia, más que a Madrid y se marchaban apalabradas desde sus  pueblos por familias o amigos que las respaldaban. No se iban a la aventura”, apuntaron.

Posguerra

En este avance del estudio de las migraciones femeninas durante la posguerra y el Franquismo en el valle del Jiloca y en otro periodo, años 70 y 80, las mujeres  se marchaban a las ciudades ya por estudios, por buscar más independencia, indicaron las jóvenes investigadoras. “Las jóvenes que emigraban no querían llevar la vida tan sacrificada de sus madres en el campo. Se buscaban otras opciones, caso de los estudios. En este periodo Barcelona, Zaragoza y Madrid fueron las principales ciudades a las que se marcharon, más que a Valencia”.

 Añadieron que en los años 60 y 70 las mujeres del valle del Jiloca emigraron a los cinturones industriales, especialmente de Barcelona donde hicieron su vida.

Una previa conclusión del estudio de la migración femenina en el mundo rural del valle del Jiloca durante el Franquismo que están haciendo Rubio y Latorre es que las mujeres que se marcharon han mantenido y mantienen un fuerte arraigo con sus pueblos de nacimiento. “Su tierra de nacimiento les ha marcado a las mujeres migrantes su carácter. Son muy pragmáticas. Son mujeres fuertes psicológicamente lo que les ha ayudado a salir adelante. Si se tienen que marchar, se van, y no se dan mucho mérito. Había que hacerlo y  lo asumían aunque echaran de menos a sus pueblos. Además están satisfechas con la decisión que tomaron. Lo que está claro es que la tierra marca el carácter a estas mujeres del Jiloca que migraron”, afirmaron.

Por último, Mercedes Rubio y Vega Latorre confesaron que el estudio que están haciendo sobre la migración femenina en el mundo rural durante el Franquismo es también un reconocimiento a la mujer femenina del valle del Jiloca en aquellos años tan duros.

 Realización de entrevistas a las mujeres migrantes

Las jóvenes historiadoras e investigadoras del CEJ, Mercedes Rubio y Vega Latorre, están realizando por el Covid-19 un difícil trabajo de campo, telefónicamente y telemáticamente en el estudio de la migración femenina durante el Franquismo en el valle del Jiloca. Son 40 encuestas a mujeres por lo que tienen en la búsqueda y concertación de entrevistas  superar los inconvenientes de la pandemia el apoyo de asociaciones culturales a las y que piden que se continúe. En las encuestas que realizan a las mujeres está, entre otras preguntas, el nombre, el lugar de origen de la entrevistada, lugar de emigración, fecha de emigración, edad y motivación. 

Operación Bisonte, mujeres que emigraron a Canadá

Vega Latorre y Mercedes Rubio también reseñaron la migración de mujeres del valle del Jiloca, en especial de la localidad de Villarquemado, en 1957 a Canadá, en la operación Bisonte, que fue una operación de migración nacional. Una emigración tanto de hombres como de mujeres. En mayo de 1957, cuatro aviones españoles despegaban de Barajas con destino a Canadá repletos de los primeros emigrantes organizados por el franquismo.

Se buscaron ”obreros agrícolas” hechos al frío “dadas las características climatológicas de esta región canadiense” y que supieran ordeñar vacas. Se pedía a sus mujeres que se ocuparan de las faenas domésticas. Se prometían de 3.600 a 5.500 pesetas por pareja y mes. En los campos de cáñamo de Teruel el hambre acechaba. Había que irse.

En los requisitos había que estar casados; ellos no superar los 45 años, no estar embarazadas ellas. Para conseguir plaza puntuaba más si no tenían hijos y, si ya habían llegado, que se quedasen en España o que se internasen en colegios.