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Albarracín acogerá la segunda estancia artística del programa europeo Sonotomia Albarracín acogerá la segunda estancia artística del programa europeo Sonotomia
Antonio Jiménez (tercero por la derecha), durante la reunión técnica que tuvo lugar en el Alentejo portugués

Albarracín acogerá la segunda estancia artística del programa europeo Sonotomia

Los participantes en el proyecto de paisajes sonoros se reunieron en Portugal

La Fundación Santa María de Albarracín ha cerrado un intenso fin de año con la asistencia a la primera reunión técnica del proyecto europeo Sonotomia, iniciativa coordinada por la Asociación Pedra Angular y el Festival Terras sem Sombra, de Portugal, que cuenta con la institución turolense y el SpatialSound Instituto de Budapest (Hungría) como socios. 

La reunión, que contó con participantes de las tres entidades, se celebró a mediados de este mes de diciembre en la localidad portuguesa de Odemira. Entre otras cosas comenzó a fijarse el calendario previo de estancias artísticas vinculadas al proyecto que tendrán lugar durante los dos próximos años. La primera estancia artística tendrá lugar en Portugal en abril de 2020, la segunda en Albarracín con fecha todavía por determinar –quizá durante el invierno de ese año–, y la tercera de ellas en Budapest. 

El proyecto Sonotomia, aprobado el pasado año por el programa Creative Europe de la Unión Europea, consiste en registrar, estudiar y mejorar el patrimonio sonoro. A grandes rasgos el objetivo es obtener un registro amplio de sonidos, a través de receptores especiales, que represente el patrimonio auditivo europeo. En este sentido, Albarracín será el responsable de los paisajes rurales interiores, Portugal el de los paisajes costeros, y Budapest los paisajes urbanos, además de aportar la tecnología y los modelos capaces de transformar estos paisajes auditivos en partituras reproducibles y reconocibles. 

“Dos de los elementos más destacados de este proyecto”, explica Antonio Jiménez, gerente de la Fundación Santa María de Albarracín, “son su originalidad, y además el hecho de estar dirigido a captar valores basados en el sonido y que, por tanto, suelen pasar muy desapercibidos. Todos estamos acostumbrados a asombrarnos por lo que vemos, pero rara vez reparamos en lo que escuchamos”. 

La Anatomía del Sonido en Lugares Públicos, bautizado como Sonotomia, fue seleccionado entre 346 candidaturas presentadas, por la Agencia Ejecutiva para la Educación, el Audiovisual y la Cultura, organismo de la Unión Europea. No hay que entenderlo como una simple recopilación de músicas o folclores, sino que el patrimonio sonoro al que se refiere el proyecto tiene más que ver con los sonidos cotidianos que envuelven la actividad que se realiza en cada zona. 

De hecho durante la reunión que tuvo lugar a mediados de mes en Odemira, a la que acudieron Antonio Jiménez y Mónica Busquets en representación de la Fundación Santa María, otras dos personas del SpatialSound Institute húngaro y  otras cuatro de la asociación portuguesa Pedra Angular, comenzaron a tomarse las primeras muestras de sonido para definir los perfiles técnicos necesarios. Esas muestras consistieron en grabaciones de paseos en completo silencio cerca del litoral, con las olas rompiendo en la costa como telón sonoro de fondo. 

Una serie de artistas familiarizados con el patrimonio material e inmaterial de cada zona serán los encargados, durante unas estancias artísticas en cada uno de los tres emplazamientos, de tomar las muestras de sonido durante los próximos meses, con apoyo del equipo del SpatialSound Institute de Budapest, que es el encargado además de dirigir los aspectos técnicos de la recogida de muestreos y de la recopilación final. “Además de aportar la tecnología necesaria”, explica Jiménez, “este instituto húngaro trabaja de una forma extraordinariamente creativa, lo que creo que garantiza un buen resultado final al proyecto”.

Aunque no se concretó la fecha definitiva, lo más probable es que la estancia creativa correspondiente a Albarracín tenga lugar durante el invierno de 2020, “ya que es esa época en la que, desde el punto de vista sonoro, Albarracín presenta un estado más auténtico y singular, lejos del guirigay turístico del verano, que no deja de formar parte también de su patrimonio, en cualquier caso”, asegura Jiménez.