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Anja Roemer, escultora neerlandesa: “El alabastro del Bajo Martín es una piedra desafiante, cada bolo es distinto” Anja Roemer, escultora neerlandesa: “El alabastro del Bajo Martín es una piedra desafiante, cada bolo es distinto”
Anja Roemer, con una de las piezas en las que combina alabastro turolense con piedra caliza negra de Calahorra

Anja Roemer, escultora neerlandesa: “El alabastro del Bajo Martín es una piedra desafiante, cada bolo es distinto”

Desde 2017 visita anualmente Albalate para trabajar su característica piedra translúcida

Anja Roemer es una escultora neerlandesa que hace pocos años se enamoró del alabastro del Bajo Martín y, desde entonces, se ha convertido en una gran embajadora de esta piedra blanca y lechosa por todo el mundo. Ha trabajado en La Cañada de Benatanduz y el Centro Integral para el Desarrollo del Alabastro en Albalate, y este año iba a exponer en el Balneario de Ariño. Aunque la pandemia paralizó este proyecto, la neerlandesa espera retomarlo el próximo año. 

-En diciembre de 2018 expuso ‘A message in a bottle’ en Albalate, tras una residencia artística sobre el alabastro, tras participar en el XI Simposio del Alabastro de Albalate. ¿Ese fue su primer contacto con esta piedra, o ya la conocía?

-La primera vez que trabajé el alabastro fue en un taller en La Cañada de Benatanduz, que organiza anualmente el escultor inglés Jon Sait. Allí conocí y aprendí sobre este material, y casi todos los veranos regreso a ese pueblo porque me encanta. Y en Albalate pude trabajar gracias a la estupenda colaboración del municipio y de Santiago Martínez, coordinador del CIDA. El CIDA es ahora como una segunda casa para mí, después de todo el tiempo que he trabajado allí. 

-En esa exposición realizó un discurso reivindicativo sobre el uso del agua. ¿Le interesa el arte social?

-En Albalate elegí el tema del agua porque el alabastro me evoca asociaciones con el líquido. Los problemas globales a veces entran en mi arte, cuando siento la necesidad de hacerlo y cuando siento que puedo expresar mis ideas sobre ellos en la escultura. La combinación de agua, alabastro y España, con su problema de sequía, me pareció un perfecto menage-a-troi. El agua, en forma de nubes, ya era un tema habitual en mi trabajo y lo seguirá siendo. El art social me gusta cuando sea apropiado. Creo que el arte es una forma de comunicación. Todos los temas que ocupan el cerebro, y que son comunes, merecen ser transformados en arte.

-¿Qué le atrae del alabastro turolense?

-El alabastro es un material desafiante, principalmente debido a su translucidez, que también tiene sus dificultades. Cuando el canto rodado es completamente transparente, y uno se da cuenta principalmente al pulirlo, las formas y las sombras pueden perderse en la luz. Así que cada nueva piedra ofrece una nueva aventura por las sorpresas que se esconden en su interior. Es una piedra suave y sin embargo cohesionada. Parece muy frágil pero  acepta bien el trabajo duro. Se puede trabajar hasta que quede muy fina, sin romperse. El desafío es explorar sus posibilidades y sus límites.

-Buena parte de su escultura persigue las formas orgánicas... ¿Se adapta el alabastro bien a ellas?

-Si el alabastro no encaja con las piezas que busco, adapto mis piezas al alabastro. En realidad trabajo así la mayor parte del tiempo. Elijo la piedra para la idea, o elijo una idea para la piedra que tengo. Deben ir bien juntos. Y sí, me encantan las formas orgánicas. Pero también son geométricas, solo que muy complejas. Hace unos años hice algunas esculturas abstractas geométricas en piedra negra belga. Todo con regla y escuadra. Aunque parece más fácil que las formas orgánicas, es mucho más difícil de esculpir. Solo hay una buena forma de realizar la idea, y esta idea es la parte más creativa del trabajo. El resto es artesanía. Creo que el alabastro se adapta muy bien a esculturas de líneas más rectas. La suavidad del material y los patrones interiores impredecibles pueden contrarrestar las líneas rectas de una manera encantadora. Dependiendo del objetivo del escultor. Si buscas grandes contrastes de luz y sombra, el alabastro no es adecuado.

-Usted trabaja mucho la piedra volcánica oscura. En lo estético es casi la antítesis, ¿no?

-Trabajé con Belgian Black, que es caliza, de dureza media, el Calatorao español, que supongo que es una pizarra, y el Diabas en Suecia, que es volcánico. Un material bastante resistente. También en la India trabajé en una piedra volcánica oscura, un granito blando comparable a Diabas. Tanto la oscuridad como la dureza contrastan con el alabastro. De hecho, como el día y la noche. Creo que eso hace que el día sea redondo. El camino de un escultor, y de cualquier tipo de artista, es el de experimentar, explorar, conquistar. El material y la técnica son siempre compañeros desafiantes. Estos retos son el motor del trabajo y al mismo tiempo claves para nuevas ideas.

-¿Es muy diferente la técnica entre ambos tipos de piedra?

-El alabastro es una de las piedras más blandas para trabajar y el granito una de las más duras. Necesitas concentración para cambiar de uno a otro,  sentir las peculiaridades del material y ajustar la fuerza de un martillo, o el ángulo del cincel sobre la piedra al trabajarla.

-¿Qué elementos definen el trabajo de esculpir alabastro?

-El alabastro parece muy frágil para trabajar, y lo es cuando se trata de magulladuras y arañazos. Pero el grano es tan fino y cohesivo que el material permite trabajar hasta muy fino, casi como papel. Por supuesto, todos los bolos se diferencian entre sí, y el escultor tiene que sentir los límites de la pieza bajo sus manos. La paciencia y la concentración son buenas cualidades a la hora de esculpir. No solo en alabastro sino en todo tipo de piedras.

-¿Qué ventajas tiene esta piedra para el escultor?

-Para mí el alabastro es un material perfecto para explorar nuevas ideas, porque es fácil y rápido trabajar en él. Aunque es más que un material de modelado. Se mantiene por sí solo.

-¿Es diferente el alabastro del Bajo Martín al que pueda encontrarse en otros lugares?

-No conozco las formas comerciales del mundo, pero he oído que la mayor parte del alabastro italiano proviene de la región del Bajo Martín. Esa es al menos una de las razones para trabajar en Albalate. Conocí el alabastro marrón este verano. He oído que viene de Navarra. Aparte del color, se diferencia del blanco en el sentido de cohesión; se rompe más fácilmente que el blanco y es un poco más duro.

-¿Qué otros materiales le gusta esculpir?

-Aparte de la piedra me gusta trabajar en arcilla y cera, el modelado. Es una forma diferente de abordar el resultado deseado, partiendo de cero hasta construir la pieza que me gusta. Esculpir la piedra es al revés, algo así como : liberar la forma de la piedra. Ambas formas tienen ventajas y dificultades. Trabajar en un material suave como la arcilla permite al escultor cambiar la pieza durante todo el proceso. Sin embargo, necesita un esqueleto de acero o madera en el interior como soporte. Así que también necesita una especie de planificación y medición. La mayor diferencia para mí es la huella de tus manos sobre el material. Uno no lo tiene en piedra. Allí se pueden dejar las texturas de los cinceles y otras herramientas, pero en la arcilla se dejan en la pieza las huellas personales del escultor. Ambas formas se llaman esculpir, pero con caminos y resultados completamente diferentes.

-Ariño iba a ser escenario de una exposición suya pero se canceló por culpa de la pandemia. ¿Retomará ese proyecto?

-La exposición estaba prevista para este año pasado pero fue cancelada hasta en dos ocasiones por la Covid. La muestra iba a ser en el Balneario de Ariño, que es un hermoso ambiente para exponer el arte, especialmente cuando tiene que ver con el agua, como es el caso. Habíamos hablado con su director, Daniel Calvo, y ya estaba trabajando sobre piezas adicionales relacionadas con el tema del agua, en relación al ser humano. Tengo previsto seguir haciéndolo durante este año que viene, y espero que se puedan ejecutar los planes y exponer en el Balneario de Ariño. 

- Además está trabajando en un proyecto de integración de alabastro de Teruel y piedra de Calatorao… ¿En qué consiste ese proyecto?  

-Después de mi participación en el simposio de Calatorao (2018) comencé a experimentar con los dos tipos de piedras. Para mí fue un desafío descubrir qué podía hacer con la piedra oscura y el alabastro transparente claro, al que casi se le oye gritar para transformarse en objetos con luz, ya sea solar o artificial. Entonces comencé a hacer lámparas escultóricas, y me fascinan las posibilidades que se abren. Trabajar estas piezas es un viaje lleno de aventuras, requiere mucha concentración y paciencia pero el esfuerzo merece la pena. Creo que la combinación de los dos materiales abre un enorme campo de posibilidades. Es muy inspirador.

-¿Resulta difícil combinar estos dos materiales?

-Técnicamente no es muy difícil con los tipos modernos de colas de dos componentes. Pero el trabajo de acabado, como el pulido, lo es más. El Calatorao tiene más resistencia que el alabastro, por lo que esta segunda piedra resulta en superficies más bajas. Esto es un poco frustrante pero supongo que tengo que aceptarlo. Una solución fue combinar el alabastro blanco y marrón, cuyas durezas son mucho más parecidas. Y esto nuevamente me abrió un gran campo de posibilidades.

-¿Qué proyectos tiene en marcha, o va a emprender en el corto o medio plazo?

-Cuando regrese a Albalate, tras el periodo de invierno que paso en Holanda, seguiré trabajando en lámparas. Pero también tengo el plan de hacer retratos o cabezas. Tengo que ver si el alabastro es la piedra adecuada para eso. El tema podría conducir a nuevos campos desconocidos para explorar. Tal vez este invierno se pongan en remojo nuevas ideas para brotar en la primavera. El arte, en mi opinión, es un viaje sin fin.