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Antonio Redolar da vida al mudéjar a través del pirograbado policromado Antonio Redolar da vida al mudéjar a través del pirograbado policromado
Una de las tablillas de la serie ‘El libro Mudéjar de Teruel’, del turolense Antonio Redolar

Antonio Redolar da vida al mudéjar a través del pirograbado policromado

El artista expondrá próximamente su último trabajo inspirado en Teruel

El turolense Antonio Redolar ha pintado al óleo prácticamente durante toda su vida pero desde hace algunos años trabaja una técnica experimental que consiste en el pirograbado policromado. En primavera de 2015 pudo verse una muestra de su trabajo con una exposición en la que recreaba algunas pinturas de Dalí o Picasso, junto con alguna obra original.

Uno de sus últimos trabajos está inspirado en el patrimonio arquitectónico mudéjar de la capital turolense, parte de los cuales se expondrán próximamente en Castellón o Moncófar, donde Redolar está afincado, tan pronto las medidas sanitarias antiCovid lo permitan.

Se trata de una serie de tablillas de madera pirograbadas y policromadas compuesta por seis tablas y un total de quince motivos representados, entre ellos la techumbre mudéjar de la Catedral con algunos detalles, la propia Catedral con el acceso neomudéjar y el cimborrio, la Torre de San Pedro, el ábside o el claustro, la Torre del Salvador, la de San Martín, o la Escalinata, también neomudéjar con el altorrelieve de los Amantes, de Aniceto Marinas, destacado.

Una sexta tabla representa las tapas de un libro ficticio que contendría el resto de las planchas, en un formato que Antonio Redolar eligió para poder trabajar el volumen en su obra. “Tengo muchísimos cuadros de Teruel, prácticamente no me queda nada por pintar, y de hecho solo me quedaba la techumbre mudéjar de la catedral”, explica el pirograbador. “Pero a la hora de hacerla no sabía cómo plantear esta obra, porque el diseño de la techumbre es plano, sin perspectiva, y me parecía pobre”.

Así que, para solucionar este problema, planteó el cuadro pirograbando el diseño de la techumbre como si fuera una lámina contenida en un libro, que también está pirograbada y cuyas páginas y lomo aportan el volumen que Redolar buscaba.
 

Portada del libro ficticio pirograbado

“Cuando terminé esa tabla, me inspiró para hacer el resto de cuadros de arquitectura mudéjar y neomudéjar como si fueran páginas de ese libro ficticio, que en realidad no existe, y del que también he realizado una plancha con la tapa inicial”.

La serie completa se titula El libro Mudéjar de Teruel, que Antonio Redolar tratara de exponer en próximas fechas en Teruel capital. “A través de las redes sociales la serie ha tenido bastante éxito entre el público de Teruel, así que cuando la pandemia de un respiro intentaré buscar alguna sala para poder exponer la serie allí”.

Técnica autodidacta

Lo particular del pirograbado que realiza Antonio Redolar es que el terminado está coloreado, con las dificultades que eso conlleva. El turolense utiliza tintes naturales para madera después de haber experimentado con numerosos materiales, aplicados con pincel, ya que ese tipo de pigmento es el único que le ofrece un resultado aceptable, que se fija bien a la madera y al mismo tiempo no tapa los detalles del pirograbado sobre la madera.

“Experimenté mucho, primero con óleos, que es con lo que yo más he pintado, pero tapaba los detalles, la acuarela no se fijaba bien... he probado con mil clases de pintura hasta que di con el tinte para madera”. La limitación que tiene este material es la reducida paleta de colores que ofrece, ya que más allá de todos los tonos de madera natural solo tiene pigmentos negro, azul, verde, amarillo y rojo.

Otra dificultad añadida es que el cromado a base de tinte para madera, lo mismo que le ocurre a la acuarela y al contrario que el óleo, no tiene marcha atrás porque no se puede corregir. “Una vez que aplicas el tinte y se filtra en la madera ya no puedes corregir, por lo que tienes que estar muy seguro de lo que haces y de cómo lo haces”.

Aunque no en exclusiva, el motivo que en mayor medida recrea el turolense es el paisaje y la pintura arquitectónica, motivo en el que la provincia de Teruel esa una de sus máximas fuentes de inspiración.