Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

Carlos Núñez: “Lo que tenemos aquí es un tesoro y hay que reivindicarlo” Carlos Núñez: “Lo que tenemos aquí es un tesoro y hay que reivindicarlo”
Carlos Núñez, frente al cartel que da inicio al recorrido por el farallón que fue lugar de culto celtíbero hace unos dos milenios. M. A.

Carlos Núñez: “Lo que tenemos aquí es un tesoro y hay que reivindicarlo”

El gaitero gallego visita el santuario celtíbero de Peñalba, en Villastar

El gaitero e investigador Carlos Núñez quedó impresionado cuando un profesor de la Universidad de Galway le leyó alguna de las inscripciones en lenguas celtíberas que encontró Juan Cabré en Villastar, a principios del siglo XX. En ellas encontró ritmo, rima, ecos de una música y una cultura que el marketing de las islas británicas ha hecho que todos identifiquemos con Irlanda, Escocia, Gales o Bretaña. “Pero no es así”, asegura tajante el gallego. “Irlanda descubrió que era celta en el siglo XVI, cuando el lingüista Buchanan emparentó las lenguas de las islas Británicas con las celtas. Ellos tomaron esa bandera y en cuanto llegas al aeropuerto de Dublín ya te están vendiendo trisqueles y esos diseños celtas tan bonitos, pero nosotros tenemos tanto o más derecho que los bretones a servirnos de esa marca de prestigio internacional que es lo celta, porque las lenguas celtas más antiguas que existen están en la península ibérica”. “Lo que tenemos aquí es un auténtico tesoro, valoricémoslo pronto y como merece”, asegura. 

Núñez conoce de memoria la inscripción principal encontrada en Villastar por Cabré en 1910, que fue vendida al Museo de Barcelona. Pero tenía la asignatura pendiente de visitar in situ el lugar donde alguien la plasmó sobre la piedra hace unos dos mil años. Y lo hizo este jueves, tras el extraordinario concierto que ofreció el miércoles en Teruel, en medio de una gran gira de presentación de su libro La hermandad de los Celtas, y solo a pocas horas de tocar en Guadalajara (este jueves), en Zaragoza (el viernes) y en Huesca (el sábado). Carlos Núñez visitó el santuario celtíbero de Penalba de Villastar en compañía del alcalde de la localidad, Justo Cortés, el catedrático en Prehistoria e impulsor del proyecto Serranía Celtibérica, Francisco Burillo, y algunos amigos y vecinos de la localidad.

Núñez describió el lugar como un lugar “mágico, pero todavía por descubrir. Cuando paseo con mis amigos irlandeses o escoceses por sus montañas, tan importantes para ellos, me las enseñan con gran pasión y me cuentan leyendas que llevan años contando”, explicó el gaitero. “Al pasear por Villastar siento que este lugar está todavía naciendo. Estamos en un momento clave porque debemos beber de nuestros arqueólogos y poner en valor este patrimonio inmaterial nuestro”. 

Según Carlos Núñez, a diferencia de la creencia popular lo celta no viene definido por la influencia de pueblos del norte sobre la península ibérica, sino justo al revés. “Es aquí, en la península ibérica, donde se unen las influencias del Atlántico y del Mediterráneo y donde se funden dando origen a lo que denominamos lo celta. Y sus elementos viajarán desde aquí hasta Irlanda o Escocia”. “Los propios británicos se cuadran cuando les llegan las inscripciones en lenguas celtas que tenemos en España, pero aquí no les damos el valor que tienen”. 

El Santuario de Peñalba de Villastar no es un lugar concreto, ni una ermita, sino un farallón de unos tres kilómetros a lo largo de los cuales se encontraron numerosas inscripciones en lengua celtíbera y grafías latinas –lo que indican una datación del s. I a.C al I d. C– y grafitos, muchos de ellos arrancados en su día y trasladados a diferentes museos, además de cazoletas o pequeñas hendiduras en la roca que podrían haber servido para realizar algunos ritos, o escalones esculpidos en la roca para acceder a diferentes niveles. “Este fue un lugar de culto, pero los celtíberos no entendían el concepto de templo, que es posterior. Para ellos el templo era la naturaleza”, explica José Ignacio Vivas, buen conocedor de los restos de Villastar.

Las inscripciones encontradas en este refugio, que los celtíberos eligieron por razones ocultas que hoy en día estudia la geolosofía, no son más antiguas que las monedas que se acuñaron en Segeda sobre el 153 a. C. o las inscripciones encontradas en Botorrita, según Francisco Burillo, pero sí de las más antiguas, y destacan “porque tienen intención poética, musicalidad... quizá fueron escritas por algún bardo para ser cantadas”, según Núñez.

No existe consenso sobre la traducción o interpretación del grabado principal de Villastar. Son 18 palabras distribuidas en siete líneas, entre las cuales LVGVEI parece hacer referencia al dios pancéltico Lug, ENIOROSEI podría hacer referencia a la ciudad celtibérica cercana de Orosei, que Francisco Burillo identifica con La Caridad de Caminreal, al contrario que otros arqueólogos, y EQVOISVIQVE podría referirse a un mes del calendario celta. 

Aunque podemos leer las inscripciones celtíberas gracias a que se escribieron con carácteres latinos, nunca sabremos con exactitud cómo se pronunciaban. A pesar de ellos Carlos Núñez y otros musicólogos han detectado en la inscripción de Villastar patrones rítmicos. Los tres primeros renglones terminan en ENIOROSEI, TIATVMEI y TOLVGVEI. Esa rima “se repite mil años después en la Edad Media cuando Martín Codax dice amor ei en sus cántigas... ¿y qué dice a día de hoy Julio Iglesias cuando canta? ¡Ey! La musicalidad de esos textos sobreviven a lo largo de los milenios y han llegado incluso al rock”. 

Aprovechamiento

Según Burillo, “la cultura celtíbera fue con creces la mayor de la época en la península, pero como por sus características sociales no se construyeron grandes monumentos ni templos, no se le ha hecho demasiado caso porque no es rentable para el turismo de masas, que busca grandes monumentos”. Bretones, irlandeses o escoceses sí vendieron en su momento el patrimonio celta y hoy en día casi nadie discutiría que la Colina de Tara en Irlanda es el centro del universo celta. Desde el punto de vista de la música, Carlos Núñez coincide plenamente con él. “El flamenco está muy bien, pero España solo ha exportado el flamenco porque ha sido lo cómodo, porque los turistas lo compraban fácilmente. Pero el flamenco solo es el % de las músicas de nuestro país. La gran mayoría de nuestro folclore que conecta con ese sustrato tan antiguo es desconocido para el mundo, y debemos darlo a conocer y, por qué no, explotarlo”.