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Carlos Zanón, escritor de novela negra: Carlos Zanón, escritor de novela negra:
Carlos Zanón, durante el acto en el que participó en Calamocha. Adrián Fidalgo

Carlos Zanón, escritor de novela negra: "Las personas somos Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y es algo que hay que asumir"

El escritor visita Calamocha por el Festival Aragón Negro

 

Por Adrián Fidalgo Comín

Carlos Zanón, es poeta, novelista, crítico literario y musical, articulista, letrista de grupos musicales, o guionista, entre otras de sus facetas. Es comisario del Festival BCNegra desde el año 2017 y la pasada semana visitó Calamocha con motivo del FAN 2021, donde dirigió un coloquio sobre el género negro y alguna de sus últimas obras.
-¿Qué momento atraviesa el género negro?
-Lleva como 15 años atravesando un buen momento. El género contó con unos escritores nórdicos muy importantes, y luego llegó Larsson, que fue quien posicionó en el centro de la calle a este género. En aquel momento parecía que todo que se escribía tenía que ser novela negra. Ahora, se ha conseguido crear un circuito, en el que se organizan festivales, como el Festival Aragón Negro, citas culturales, editoriales…lo que otorga de buena salud al género.
-La novela negra no encuentra barreras a su paso, con respecto a otros géneros…
- Lo que ahora se conoce como género, viene de ser un subgénero en el que los autores debían escribir con seudónimos porque existía la idea de no estar haciendo literatura, y esos escritores eran muy buenos. De ahí llega sin patrones que marquen por dónde debe ir, este género entra en el resto y coge, y arrasa lo que necesita, es muy voraz.
-¿Cuál es su aportación a la novela negra?
-Cuando me pongo a escribir, intento siempre encontrar un lenguaje, aunque muchas veces es el género el que te encuentra. Me apasionan las historias de la gente, que a priori, intentan levantarse del suelo aunque ven que está todo perdido, una especie de dignidad de los perdedores. Me interesa trabajar la ficción, y la violencia, como un lenguaje, no sólo física, sino también psicológica, económica, creo que la violencia es un lenguaje que todos entendemos, lamentablemente…
-La violencia es uno de los clichés de la novela negra, ¿intenta desmarcarse de ellos en sus obras? 
-Uno tiene que intentar ser original, lo que tú puedes aportar a las historias que se han escrito hace siglos, es lo particular de tu vida, de donde vienes… No me interesa tanto, el hecho de quién ha matado a quién, sino, más bien el porqué. Es muy potente la idea de que cualquiera puede hacer cualquier tipo de cosa, en determinadas circunstancias. 
-¿Y respecto a los roles de los personajes?
-Es difícil salirse de los 7 u 8 perfiles que hay marcados, y aportar algo nuevo a ello, dar una vuelta de tuerca; pero intento cambiar el rumbo del personaje, aunque es algo que me cuesta, como la creación de tramas. En muchas ocasiones son los personajes los que me muestran las tramas que debe seguir la historia, y me dejo llevar.
-¿Cómo empezó a escribir?
-Empecé a escribir por la música. De pequeño, era como muy cerrado y pasaba mucho tiempo dentro de casa escuchando la radio. Escuchaba canciones en la radio y el locutor traducía el título, y a partir de ahí yo escribía lo que quería transmitir esa canción. En mi adolescencia fue importantísima la música, fue educación sentimental, igual no me entendía con mis padres, o vecinos, pero con las canciones veía como tipos que estaban a miles de kilómetros habían escrito una canción para mí, claramente. Yo empecé a escribir con ese latido, como hacía Bowie, Bob Dylan, o El último de la fila, con el que te volaba la cabeza, grupos muy referentes. 
-En sus obras la música sigue estando muy presente, como en “Taxi”…
-Cuando empecé a escribir literatura, no entendía porque tenía que separar esa parte de mí. La relación que yo tengo con la música también va con que yo una novela la tengo que escuchar, como sería se pudiera sonar. Recuperé discos, de grupos como The Clash, y pensé que estaría bien hacer una novela excesiva, extravagante, y que fuera buena como las canciones de este grupo. Y recordé que sacaron un triple disco que se llamaba Sandinista, y de esa forma me servía para definir al protagonista de Taxi llamado Sandino, que es leal a amigos y grupos musicales, pero en el campo marital es infiel sin remordimiento.
-¿Los personajes son un reflejo de la realidad? 
-La gente somos doctor Jekyll y Mr. Hyde y eso es algo que debemos asumir. La literatura tiene un concepto de entender el mundo, hay un proceso de excavación, del subconsciente del autor, por qué usas unas tramas y no otras, al igual que unos personajes u otros. Las personas somos muy contradictorias, muy insatisfechas, capaces de las mezquindades más grandes, en según que situaciones. La novela muchas veces funciona como espejo puesto al revés. 
-La poesía tampoco puede faltar en su estilo y en sus obras…
-La poesía es lo que da el suflé a la narrativa, ese juego de no dar lo evidente, quitar el velo a las cosas, trabajar el lenguaje, es muy importante. El lenguaje poético siempre ha estado en la novela negra. No puedo desligar ambas.
-De todas sus facetas, ¿con cuál se siente más cómodo?
-La novela es la que más alegrías me ha dado, pero también me pegué 20 años intentando que me publicaran una. Publiqué, la primera vez, relativamente mayor, con 42 años, pero ha sido la que más alegrías me ha dado. Empecé escribiendo y publicando  poesía, que es como mi primer amor, es muy importante la poesía en la narrativa, porque le falta el aliento en lo literario. Con el artículo corto me siento también, muy a gusto.
-¿En estos momentos cómo está la cultura?
-No deben desaparecer las librerías, ni los libros, los cines o los encuentros culturales. Somos necesarios y no se puede prescindir de la cultura.