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Claudia Villegas expone en el Vicerrectorado ‘Mímesis’, una muestra de ‘bodypainting’ Claudia Villegas expone en el Vicerrectorado ‘Mímesis’, una muestra de ‘bodypainting’
‘Cyberpunk’, una de las piezas de la exposición ‘Mímesis’ que puede verse en la sala del Vicerrectorado del Campus de Teruel. C. V.

Claudia Villegas expone en el Vicerrectorado ‘Mímesis’, una muestra de ‘bodypainting’

El soporte artístico más antiguo y el primero que tuvo a mano el ser humano, antes incluso que la roca de los abrigos, fue su propio cuerpo, y el pigmento sobre su piel fue probablemente la primera manifestación artística, efímera por naturaleza y en la que terminos habitualmente contrapuestos, como expresividad artística y utilidad técnica, aparecen más unidas que nunca. El maquillaje o bodypainting es la disciplina que reivindica Claudia Villegas en Mímesis, una exposición inaugurada el lunes en la sala del Vicerrectorado del Campus de Teruel, y que puede visitarse gratuitamente hasta este viernes. 

Esta valenciana, nacida en Puerto de Sagunto y estudiante de Bellas Artes en Teruel, muestra a través de una decena de fotografías su evolución en el mundo del bodypainting, en el que apenas lleva dos años con algunos resultados muy brillantes. “Pretendo mostrar cómo ha ido transformándose mi técnica y como he ido aplicando nuevas características y temáticas a mis maquillajes”, explica , en una muestra cuyo discurso alternativo es que “el maquillaje no es un mero elemento para embellecer a alguien, algo que solo se utiliza en pasarela o revista, sino que tiene elementos expresivos que pueden convertirlo en un arte maravilloso, algo que hemos empezado a descubrir solo en este último siglo a pesar de que lleva entre nosotros toda la vida”. 

Mímesis se inspira directamente en la naturaleza, uno de los elementos recurrentes en el imaginario de Claudia Villegas. La exposición toma el nombre de una de las obras que pueden verse, en la que el pigmento sobre la modelo adquiere más que en ninguna otra el aspecto orgánico “de los colores al mezclarse y disolverse, creando formas que son hermosas y capaces de expresar diferentes emociones de forma simultánea; son paz y tranquilidad pero al mismo tiempo caos y desorden. Es algo que solemos ver en la naturaleza y que a mi me gusta plasmar a través del maquillaje para mimetizar el rostro con ella”. 

Otro de los referentes creativos para Villegas es la diseñadora de moda holandesa Iris Van Herpen, conocida en el mundo de la alta costura, entre otras cosas, por fundir en sus diseños conceptos de artesanía tradicional con estéticas futuristas inspiradas en la tecnología. La ordenación matemática de los elementos también hacen referencia a la naturaleza, según Claudia Villegas, en el ámbito de lo ordenado, por contraposición al caos de lo disfuncional. En este sentido destacan dos imágenes de la exposición; por un lado Posesión, que explota la vertiente más expansiva, invasiva y acaso aterradora, llegando al extremo, de lo orgánico. Sus formas recuerdan al avance de la naturaleza desenfrenada, al fuego e incluso al universo tenebroso de H. P. Lovecraft, aunque la obra transmite una sensación de armonía y sosiego sorprendente. La otra es Cyberpunk, que contrasta oscuridad y luz en un diseño que toma prestado de Van Herpen la visión tecnodistópica, a través de los dorados, los brillos metalizados, la estética oriental –indisolublemente relacionada con el desarrollo tecnológico–, o de los patrones regulares basados en el hexágono, ambivalentes porque aluden a orden matemático de las celdillas, de las matrices, de la estructura atómica de algunos materiales utilizados en alta tecnología, pero también al orden natural de las cosas a través de la forma de los panales de las abejas o el patrón de pelo de determinados felinos. 

Un arte en sí mismo

Claudia Villegas reivindica el maquillaje o bodypainting como un género artístico en sí mismo, sin renunciar a su carácter utilitario, práctico, y en ese sentido artesano. En cuanto a lo primero, el bodypainting funciona en su opinión exactamente igual que la pintura que sustituyera el soporte inanimado y generalmente plano por el cuerpo humano. Ese cambio es sustancial hasta el punto de transformar por completo sus reglas expresivas, en mayor medida que cambian entre la pintura en lienzo o al fresco sobre muro, por ejemplo; de ahí que reclame un espacio propio como disciplina artística. 

Una disciplina que es necesariamente efímera, si consideramos que el diseño de la pintura sobre la piel es la obra terminada, algo que sin embargo no tiene por qué ser así. “Una vez que tomas las fotos, la modelo se quita el maquillaje” y aquello es historia, explica la autora. Claudia Villegas se encuentra en pleno periodo de crecimiento y poco a poco va extendiendo la duración del proceso creativo, de forma que fotografiar a su modelo maquillada está dejando de ser un mero método de registro de la obra de arte antes de su desaparición, para pasar a formar parte de los procesos intermedios previos a la auténtica finalización de esa obra. De hecho las fotografías que expone en Mímesis introducen la disciplina de la performance dentro de la obra, lo que añadido a la captura en soporte fotográfico convierte sus piezas en obras de técnica mixta. “Cuando termino el maquillaje, las modelos tienen que creerse determinadas cosas para ser capaces de actuar y expresarlo, y que después de vea reflejado en la obra”, afirma. 

Hasta el punto que Villegas no busca modelos para sus diseños, sino diseños para sus modelos: “Estudio primero la cara, diseño sobre esa cara que he visto y después le digo a la modelo lo que tenemos que mostrar”. Y de hecho no todos los cuerpos sirven para plasmar determinadas ideas. “Lo he intentado. Tengo muchos trabajos que no he podido sacar a la luz, porque por alguna razón a través de la actuación no hemos conseguido plasmar la idea que en algunos casos sí que muestra el maquillaje. La interpretación en este caso es muy importante, por eso las modelos profesionales están tan bien pagadas”.

Claudia Villegas dirige la sesión de fotografías como si de un posado de moda se tratara, aprovechando la oportunidad que tiene como pintora de que su lienzo, lejos de estar inerte y colgado de una pared, es capaz de moverse, de acentuar su expresividad a través de la interpretación e incluso de seguir comunicándose con su autor durante el posado, para buscar el giro, el ángulo, el gesto o la inflexión de luz definitiva para expresar el concepto artístico deseado. En el caso de Cyberpunk, Claudia Villegas explica que tras realizar el maquillaje sobre la modelo y antes de empezar a hacer fotografías, “ella tuvo que creerse que no era humana, que era un ser semirobótico, tuvo que creerse que puede desafiarte con la mirada porque tiene un poder del que tú careces”. Quizá en ninguna otra disciplina creativa la relación entre el artista y su propia obra es tan personal, directa, prolongada, intensa y fructífera como en el bodypainting. 

“Pero el maquillaje también puede ser caracterización, porque puede ser muchas cosas”, explica Claudia Villegas. “De hecho también he hecho escultura con maquillaje”. En la exposición también hay algún ejemplo de maquillaje editorial, término que alude al que se emplea en revistas o publicidad, como el de la modelo que parece que acaba de terminar de hacer surf en una playa. “Evidentemente, ella no estaba en el agua justo antes de hacerle las fotos”. 

Para Claudia Villegas el bodypainting –en su ámbito más artístico– y en maquillaje editorial no son dos actividades contrapuestas sino más bien complementarias. “Me interesan las dos, la verdad. Me encanta el maquillaje editorial, y de hecho me gustaría dedicarme a ello en el futuro, pero últimamente me decanto más hacia el bodypainting porque al estudiar Bellas Artes estoy descubriendo técnicas artísticas, y disfruto mucho llevándolas a mi terreno, aplicándolas sobre personas”. 

Las chicas que han servido como soporte pictórico para la valenciana son amigas, compañeras o conocidas, algunas de ellas con experiencia en modelaje. Son todo mujeres “porque los hombres no se ofrecen nunca”, lamenta Villegas. “Tengo maquillajes preparados para hombres pero todos sienten muchísima vergüenza y ninguno se presta. Es una lástima, porque el maquillaje masculino está despegando en el mundo de la moda y todo el mundo está un poco obsesionado con el maquillaje para hombres, pero en el ámbito no profesional es imposible encontrar chicos que se presten”. 

Geográficamente, las imágenes que pueden verse expuestas en Mímesis, hasta el 16 de abril en la sala del Vicerrectorado del Campus de Teruel, están tomadas en Puerto de Sagunto, en la playa de Corinto y también en salón de la casa donde vive la autora, en Teruel.