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Vista de la Biblioteca Pública, con sus perspectivas distorsionadas como si la mirase un gran angular, obra de Daniel León

Doce estudiantes de Bellas Artes exponen ‘Teruel, un paseo por el casco histórico’

La muestra surge tras organizar una serie de salidas por la ciudad para pintar al natural

La sala de exposiciones del Vicerrectorado del Campus de Teruel acoge la muestra colectiva de dibujo y pintura al natural Teruel, un paseo por el Casco Histórico, en la pueden verse 19 obras en diferentes formatos, creadas por doce alumnos, que ha podido verse desde el 22 de febrero y que se clausura este lunes.

La exposición es producto de una serie de salidas de los estudiantes para pintar y dibujar elementos arquitectónicos al natural, directamente desde la calle. A este factor, que empieza a no ser demasiado habitual, se le unen otros dos que proporcionan a la muestra un interés especial. Por un lado las 19 piezas están creadas por alumnos de la asignatura Dibujo de primer curso del grado de Bellas Artes, por lo que, aunque algunas de ellas ya muestran gran calidad, se trata de obras de formación en las que se perciben los estilos todavía sin eclosionar. 

El otro factor interesante es que la exposición ha surgido a iniciativa de los propios alumnos, sin que formara parte de una actividad académica. El cellano Mario Pascual y el zaragozano Jairo Villacreses, estudiantes y también participantes en la muestra, han comisariado la exposición bajo supervisión del profesor de dibujo Manuel Adsuara, a resultas de una iniciativa que buscaba “sacarnos a los propios alumnos de nuestros espacios de confort”. 

Según Villacreses, que ya tiene cierta formación como ilustrador, “salir a la calle a dibujar del natural es muy interesante, porque aprendes a mirar las cosas de forma intencionada, obteniendo información en la que no te fijas cuando vas paseando, y que no puedes captar si te basas en una fotografía”. “Me pareció muy interesante organizar salidas en grupos reducidos, por la covid-19, y después montar la exposición con los compañeros que participaron, porque te permite escapar de esa idea académica de limitarte a repetir un motivo, a hacer un dibujo realista sin más”.

En 1º de Bellas Artes los alumnos todavía no tienen un estilo claro y personal en su dibujo, “pero dibujar al natural es lo que mejor permite que vaya formándose, porque salen cosas mucho más interesantes que si te limitas a copiar una fotografía”, sostiene Villacreses. 

Su compañero Mario Pascual reconoce que, por economía de medios y de tiempo, “en la docencia se tira mucho de fotografías a la hora de dibujar. Cuando uno va avanzando o se hace profesional ya utiliza modelos, pero en la Universidad es poco habitual, así que quisimos realizar este proyecto”. 

En total han sido doce los estudiantes participantes; además del propio Jairo Villacreses Macías y Mario Pascual Lorenzo, muestran su obra María Tomey Esteban, Montserrat Hernández Matozo, Marcos Iturriaga Andújar, Ana Alba Burgués, Daniel León Galeano, Carmen Vidal Anglés, Alba Polo Sánchez, Mireya Pérez Estaban, Melisa Vezhdieva y Ada Pilar Fuertes Laín.

En lo formal los estudiantes han tirado de acuarela, grafito, lápiz tradicional, tinta de bolígrafo diluida, lápiz de colores o rotring. 

Hay piezas sorprendentes que renuncian al realismo y juegan mostrando varias perspectivas al mismo tiempo. “Lo que sucede cuando le das un lápiz a un niño” y pinta según imagina las cosas. El dibujo al natural facilita innovar con las perspectivas, ya que una fotografía o un soporte plano solo puede ofrecerte un ángulo de visión. 

Un ejemplo es Plaza de la Catedral de Montserrat Hernández, un dibujo que distorsiona las perspectivas y los angulos de luz incidentes, dando a su obra cierto aire de abstracción, más enfocado al análisis del edificio que a la mera representación figurativa; o Biblioteca Pública de Teruel de Daniel León, cuya reproducción del edificio muestra la imagen que obtendríamos si tuviéramos una visión de gran angular. 

Villacreses también pone de ejemplo a Daniel León para hablar de los fantasmas que libera la experimentación en el dibujo al natural: “Él hace escultura y sus dibujos suelen ser muy rápidos, concisos, y en esta exposición plasma su obra –es autor de dos de ellas– con un toque psicodélico, usando colores llamativos, y con un estilo más libre que está relacionada con su forma de ser”. 

Y es que el comisario afirma que sorprende que “a pesar de que en clase hay gente que hace cosas realistas muy buenas, en esta actividad al darles libertad de técnica y soporte han dibujo de forma muy distinta a como suelen hacerlo”. 

La experimentación también se extiende a la técnica. Algunas piezas, como las dos de Marcos Iturriaga –Monumento a Francés de Aranda y Plaza de Cristo Rey–, que utiliza tinta diluida. “Es una técnica que normalmente no te enseñan, y que es innovadora”. 

Buena acogida

Los comisarios se muestras satisfechos por la acogida que ha tenido la iniciativa. Según Mario Pascual, “era una propuesta voluntaria y que se hayan sumado diez compañeros a nosotros dos está muy bien. Y la exposición es muy rica porque al dar total libertad, sin buscar necesariamente el hiperrealismo, la gente ha dado mucha diversidad al conjunto”. 

De hecho entre los posibles planes de futuro de los comisarios figura exhibir Teruel, un paseo por el Centro Histórico en otros espacios de la ciudad, e incluso repetir experiencias similares. 

Jairo Villacreses explica que la idea de organizar las salidas para dibujar al natural y la posterior exposición surgió casi por casualidad. “Me gusta mucho dibujar de forma improvisada, y suelo hacerlo en mi cuaderno en clase. Algunos compañeros se fijaron y empezaron a hacerlo, porque te ayuda a aprender muchísimo, hasta que se nos ocurrió organizar las salidas”. 

Sensaciones

No es fácil comprender la diferencia entre dibujar al natural y hacerlo a partir de un soporte bidimensional si uno no es dibujante. Para Mario Pascual, “la experiencia es muy diferente. El ojo percibe diferentes cosas, las observas con más o con menos luz, y la tridimensionalidad cambia mucho en tu cabeza. Si tienes alguna duda puedes moverte cinco metros y ya lo ves desde otra perspectiva”. 

Por su parte, Jairo Villacreses afirma que además de cambiar la propia experiencia del dibujo, hace que esta sea más provechosa en el ámbito formativo. “Ayuda a entender cómo funciona la luz, porque en el tiempo que estás ahí el Sol cambia de dirección, y también como esa luz afecta a la tridimensionalidad”.

Además “el dibujo del natural enriquece lo que estás viendo, con matices que tienen que ver con las sensaciones y las emociones que te transmite un lugar, que no te va a transmitir ni mucho menos una fotografía de ese lugar”. 

Incluso la percepción de la realidad que después se traslada al papel puede quedar determinada por otros factores externos que también tienen su interés. Jairo Villacreses aporta tres acuarelas a la exposición. “Una de ellas la encajé allí pero empezó a llover y tuve que terminarla en casa. Y se nota mucho la diferencia con respecto a las otras dos, que las pinté con Sol y en la calle. Delante del objeto real tienes sensaciones muy distintas”.