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El bailarín Lorien Ramo explica que el concurso de Lausanne va a ser un excelente escaparate El bailarín Lorien Ramo explica que el concurso de Lausanne va a ser un excelente escaparate
Lorien Ramo

El bailarín Lorien Ramo explica que el concurso de Lausanne va a ser un excelente escaparate

El turolense estará entre los 80 mejores estudiantes de danza del mundo, aunque de forma virtual

El bailarín turolense Lorien Ramo no se desplazará finalmente a la localidad suiza de Lausanne, donde se va a celebrar el Ballet Prix 2021, uno de los más prestigiosos del mundo para estudiantes de danza, pero eso no significa que no vaya a participar. Las circunstancias sanitarias derivadas de la Covid-19 han provocado que la organización haya decidido no convocar el concurso de forma presencial, por primera vez en 49 años, por lo que el jurado valorará a los 82 aspirantes de todo el mundo a través de vídeo. 
“La verdad es que ha sido una trastada, porque los participantes de este año vamos a perdernos la experiencia de estar allí bailando ante el jurado, además de dar clases con los maestros”, admite el turolense, que sin embargo no pierde su habitual optimismo. “Sin embargo no se ha cancelado y sigue adelante, así que tenemos las mismas oportunidades de aspirar a los premios”. 
Y eso no es baladí. Ramo es consciente de que entre los 82 jóvenes contra los que competirá, seleccionados de entre más de 44 países, están los mejores bailarines en formación del mundo. Sin embargo el premio tanto para los que ganen como para los que no merecen la pena el esfuerzo extra. El concurso se divide en dos categorías, una prevista para bailarines de 15 y 16 años y otra, en la que se encuentra Lorien, para 17 y 18 años. Los ganadores en la categoría más joven obtendrán una beca en una escuela internacional de danza, y los mayores, además, aspiran a un contrato de un año en una compañía. 
“Conseguir una beca en una de esas academias es una gran oportunidad, porque además de que cuestan dinero no es fácil entrar porque seleccionan a sus alumnos de entre muchos aspirantes”, explica Lorien. “Además esas escuelas tienen sus propias compañías y es más fácil ingresar en ellas”. 
En cuanto a la posibilidad de obtener un contrato de aprendiz en una compañía internacional, “el concurso te paga la estancia durante un año en el país que sea, en el que disfrutas de tu primer contrato como bailarín”. Entre sus favoritas, Lorien tiene unas cuantas en mente pero prefiere no mencionar ninguna “para no gafarlas”. “Cualquier compañía alemana, o en cualquier país de Europa, sería genial”. 
Evidentemente, eso significaría vivir a miles de kilómetros de su casa de Teruel, aunque Lorien Ramo ya está acostumbrado, porque está en el último curso del grado de Danza Clásica del Conservatorio Profesional de Valencia, ciudad en la que, simultáneamente, ha cursado la educación Secundaria. “Si verdaderamente queremos vivir de la danza y dedicarnos profesionalmente a esto hay que tener claro que vas a tener que salir. Desde que soy pequeño soy consciente de que me iré fuera a bailar, y durante los estudios también nos preparan para eso” .
Quienes no logren estar entre los premiados tampoco se irán de vacío, “porque es muy difícil llegar a estar entre los concursantes del Ballet Prix de Lausanne, así que muchos profesores, academias y compañías están atentas a todos los que pasamos por ahí. Va a ser un escaparate excelente”.
Como dato, sirva el siguiente: este año entre los 82 participantes habrá cuatro españoles,  Pablo Bueno del Conservatorio del Institut de Teatre de Barcelona, Said Ramos Ponce, del Centre de Dansa de Catalunya y Marina Mata, compañera de Ramo en el Conservatorio Profesional de Valencia, además del propio Lorien. Esta cifra es casi de record para España, ya que en muchas de las ediciones del concurso suiza solo ha obtenido plaza un representante español, o incluso ninguno en varias de ellas.