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El Certamen de Fotografía Villa de Andorra visita la capital turolense El Certamen de Fotografía Villa de Andorra visita la capital turolense
‘Realidades’, propuesta a caballo entre el figurativismo y la abstracción de Juan Ángel Donaire, finalista del certamen. JAD

El Certamen de Fotografía Villa de Andorra visita la capital turolense

La muestra de 43 imágenes seleccionadas puede visitarse en el edificio de Bellas Artes

El Certamen Internacional de Fotografía Villa de Andorra acude a su habitual cita con la capital turolense y, aunque con cierto retraso por culpa de las precipitaciones de nieve que cayeron durante la pasada semana en parte de la provincia, ya se puede visitar la exposición de las imágenes seleccionadas en la decimoquinta edición de ese concurso en la sala de exposiciones del Edificio de Bellas Artes. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 10 de diciembre y puede visitarse gratuitamente.

Entre las imágenes expuestas figuran las del ganador del certamen organizado por el CELAN y dotado económicamente por el Ayuntamiento de Andorra, Fernando Flores Huecas, además del finalista y de los dos accésit, que son Juan Ángel Donaire Camacho, José Ramón Luna de la Ossa y Ángel Atanasio Rincón, respectivamente. Además de estos cuatro, otros ocho autores más de toda España encuentran acomodo entre las imágenes seleccionadas para formar parte de la exposición, que en total suman 43. En concreto se trata de Librada Martínez Cano, José Antonio Gargallo Gascón, Carlos Bravo Paredes, José María Rubio Calonge, José López Jiménez, Josep Concepts, Carles Verdú i Prats y el equipo formado por Luis Martí Moreno y Ana del Castillo Ibarrola. Por su parte Manuel Gracia Gascón es el autor del cartel de la exposición y del catálogo.

Monocromo minimalista

Quien sabe si derivado o no de la pandemia que hemos atravesado, lo minimalista y monocromo domina claramente en las composiciones que se exponen, en la que la mayoría de las fotografía son en blanco y negro o en sepia, y cuando aparece el color lo hace casi exclusivamente de forma lavada, desaturada y solo sugerida.

El ganador del certamen, Fernando Flores Huecas, presenta Colección de errores, tres juegos de luces, sombras y texturas en los que el autor, un veterano fotógrafo madrileño, utiliza el menor número de elementos posible para transmitir su idea, basada en el claroscuro y en los elementos contrapuestos.

José Ramón Luna logró con Identidad natural uno de los accésit. Se trata de cuatro dípticos en clave alta en los que se observan otras tantas fotografías de una niña junto a un motivo vegetal, que propone al espectador otro juego, en este caso de identificación, de búsqueda de paralelismos y de identificaciones.

‘Antifrágil’, de Carles Verdú i Prats, es una de las fotografías expuestas en la muestra que visita Teruel. Carles Verdú i Prats

El otro accésit fue para Ángel Atanasio Rincón, que con su serie Olvido alude a la España rural, con paisajes agrícolas minimalistas inundados por una bruma que lava los colores y desdibuja los contornos, logrando plasmar la sensación que da título a su serie.

Por último, como finalista expone Juan Ángel Donaire, autor de Realidades, tres fotografías de personas de edad avanzada completamente descontextualizadas y situadas, a base de edición digital, sobre suelos sintéticos formados por geometrías imposibles, con aspecto posmoderno y aún distópico que sintetiza el concepto de realidad contrapuesta.

Entre el resto de las obras, destacan algunas series como las fotografías en blanco y negro de José Antonio Gargallo, tituladas Tras la sombra de lo que fuimos. Se trata de unas imágenes con aspecto abstracto pese a que son estrictamente figurativas. Gargallo confunde al espectador situando el foco sobre las sombras en lugar de sobre los objetos que las proyectan, jugando con la orientación aparente de la fotografía y con los angulos cenitales o casi cenitales, poco naturales desde una perspectiva humana natural.

Otro juego entre lo aparente y lo real es el que propone Josep Conceptes en Polígonos negros. Sus imágenes recrean la imagen tópica de los polígonos industriales con fábricas rectilíneas y deshumanizadas y las chimeneas lanzando humo, pero a través de objetos que no son lo que aparentan ser, de sus sombras, de las nubes que asemejan humo o del gran contraste que se genera entre el cielo y las superficies muy iluminados con filtros tintados de rojo.

Por su parte Carles Verdú i Prats aporta una interesante y atípica serie titulada Antifrágil, en la que retrata un desnudo femenino que busca la belleza en la torsión y la tensión de los músculos de su cuerpo en movimiento.

La exposición está organizada por el Centro de Estudios Locales de Andorra, y es voluntad de los organizadores “poder exponer en el campus universitario de Teruel para que el alumnado de Bellas Artes pueda conocer las obras premiadas y seleccionadas”, por lo que agradecen la colaboración con dicho campus.

Después de ser expuesta en Andorra durante el mes de septiembre y en Teruel hasta el 10 de diciembre, está previsto que a partir de enero la muestra visite Zaragoza y prosiga su programa de itinerancia a través de salas de la Comunidad Aragonesa.

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